“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.
Gabriel García Marquez, 100 años de soledad.
Y así, poético, pareciera que llegan estos primeros 100 días de gobierno en Guatemala. El tiempo pasa y desde aquel lejano, duro y tardío 14 de enero, han pasado casi 100 días. El umbral, la meta, el primer punto de análisis de un gobierno. Muchos ya habrán hecho diferentes análisis con respecto a esto, pero creo justo retomarlo para ver a que ha llegado el Gobierno de la Nueva Primavera en Guatemala.
No hay que ser realmente analistas para concluir algo que quizá no es fácil de ver, pero hay que decirlo: Semilla ha sido demasiado idealista. Y no quiero decir que no haya hecho las cosas bien, al contrario. Pero sí considero que ni ellos tenían la certeza de alcanzar y llegar tan lejos como lo han hecho.
Han sido pasivos en algunas decisiones. Las exigencias del pueblo son claras: retomar el sistema de justicia, para traer la certeza a un país hundido por la propia cobardía de quienes juraron defenderlo. Resolver la crisis de salud y educación también es otro grito claro de los guatemaltecos, así como elevar la economía y traer estabilidad en general al país.
Considero que ha tenido sus avances, pero se les ha visto tibios frente a los problemas y a las tomas de decisiones. La destitución de la ministra de ambiente solo es un reflejo que no están dispuestos a jugar con las mismas reglas y claramente, la sociedad está siendo escuchada a través de las redes sociales. Pero Arévalo y su equipo, han sido diplomáticos, unos caballeros en una guerra de misiles y fusiles. Nadie dijo que ellos se iban a vender a hacer las mismas jugadas oscuras que han venido haciendo todos los actores de este disfuncional sistema, pero quizá se ha pecado de lentitud y respeto, cuando la gente les ha exigido garra.
Claro está, que esto no es un análisis profundo de estos casi 100 días de gobierno, pero es un llamado a la reflexión a cada uno de los lectores de esta columna. Semilla se vendió como los diferentes, como la nueva primavera y la resurrección de la democracia. Por tanto, han hecho las cosas diferentes, a un estilo que demuestra que ellos quieren imponer las reglas justas para un sistema justo. Sin embargo, ¿eso es posible en Guatemala? ¿Realmente tenemos un sistema justo que permite a todos jugar y obtener lo que se merece?
Claramente no es así, pero eso no implica que no pueda cambiar la balanza.
Era obvio, que más allá de lo que pase en los siguientes años, Semilla era la única opción que traía de vuelta un poco de oxígeno a este país azotado por el olvido político. Nadie dijo que sería fácil. Y aunque han tenido sus aciertos, también han tenido sus fallos, donde claramente, la oposición se ha aprovechado para generar dudas en un proyecto que, sigo diciendo, resulta de los mejores para el país por todas sus implicaciones.
Espero de verdad, no pequen de idealistas y también saquen un poco la garra que se les ha pedido. Que realmente luchen para ganar una batalla que, aparentemente, les están ganando.
Solo el tiempo dictará sentencia.
Ahora bien, les pregunto ¿estos han sido 100 días de primavera o 100 días de soledad?
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José Guerra
Ingeniero electrónico interesado en temas tecnológicos relacionados con inteligencia artificial y blockchain. En mis tiempos libres suelo escribir en temas como novela policiaca, poesía y columnas de opinión. https://linktr.ee/guerraj






