Activismo digital

El activismo digital, también conocido como “netactivismo” o ciberactivismo, desempeña un papel fundamental en la búsqueda de una democracia más completa y una regulación mejorada de las instituciones gubernamentales. Es un proceso de lucha que utiliza recursos como Internet para promover la justicia, la libertad y la igualdad.

En la actualidad, nos encontramos ante una crisis de representatividad, donde a pesar que la mayoría de las personas aún elige la democracia como la forma de gobierno preferida, se sienten cada vez menos representadas por los políticos y las instituciones del Estado.

La era de la democracia en Internet, en Guatemala 2023, el activismo digital ha cobrado fuerza, pero a su vez, ha llevado al surgimiento de presos políticos que han caído víctimas de la censura en línea. El voraz uso de nuevas tecnologías en los últimos años ha dificultado la protección de la información privada de los internautas, quienes terminan pagando con sus datos el acceso a la web. La sobreabundancia de información circulante en la red ha dejado a los usuarios incapaces de resguardar sus datos personales.

Imagen por IBERO Puebla del artículo "¿Cómo evitar la infodemia?

En este sentido, es fundamental ejercer un activismo digital responsable y reflexivo. Para ello, se debe evitar caer en la trampa del silencio impuesto por quienes nos vigilan y controlan. Necesitamos ser conscientes de que en la era de la tecnología y las redes sociales, nuestras acciones y palabras pueden llegar a un público masivo en cuestión de segundos. Es por ello que debemos ser extremadamente cuidadosos al difundir información o participar en debates en línea.

La pregunta sobre si existe una verdadera democracia en Internet es compleja. Si bien el acceso a la información y la capacidad de expresión son mayores en comparación con otras épocas, también es cierto que hay poderosos actores que controlan y censuran contenidos en línea. Estas restricciones pueden tomar forma de bloqueo de páginas web, eliminación de publicaciones o incluso amenazas a aquellos que se atreven a cuestionar el status quo.

El activismo digital se ha convertido en una herramienta poderosa para combatir estas violaciones a la libertad de expresión. Organizaciones y personas de todo el mundo utilizan las redes sociales y otras plataformas en línea para informar, movilizar y denunciar injusticias. Los hashtags se convierten en símbolos de resistencia y solidaridad. Los mensajes virales logran colocar temas importantes en la agenda pública.

No obstante, debemos tener en cuenta que…

El activismo digital no es una panacea.

Es importante complementarlo con acciones fuera de la pantalla, como la participación en manifestaciones, la colaboración con organizaciones locales y el voto activo. La lucha por un mundo más justo y equitativo requiere un esfuerzo multidimensional, donde lo digital es solo una parte de la ecuación.

La ciudadanía ha utilizado las redes sociales para denunciar casos de corrupción, exigir justicia para las víctimas de violencia y presionar a las autoridades para que respondan a las demandas colectivas. Además, se utiliza el Internet como una medio para informar y concientizar sobre temas marginados por los medios tradicionales.

No obstante, los desafíos existen. Por ejemplo, la exposición de la corrupción y los abusos de poder ha generado reacciones violentas por parte de aquellos que se sienten amenazados. La intimidación, la censura y las campañas de desprestigio son reacciones en las que el activismo digital se enfrenta.

Imagen por Sinergia del artículo "El activismo social no es para todas las personas y está bien" escrito por Andrea del Carmen Oros Manzanares.

Democracia en internet, ¿qué nos depara?

En Guatemala, los ejemplos son demasiados. A continuación, algunos: 

  • Caso Toma Usac: Botín Político

El Ministerio Público presentó una solicitud judicial a las empresas que dirigen redes sociales, ya que requieren información sobre las cuentas de medios de comunicación guatemaltecos como Prensa Comunitaria, Ruda, y el diario La Hora; así como de la cuenta de la difunta diputada de Movimiento Semilla, Lucrecia Hernández Mack; y de la periodista de Guatevisión Leslie Sánchez.

Dicha solicitud está relacionada con el Caso Toma Usac: Botín Político, que fue anunciado recientemente por el MP.

Imagen extraída de X/Twitter

“De manera atenta me dirijo a usted en mi carácter de señor juez del juzgado décimo en relación a la causa número C-01070-2023-00023 dentro de la cual se recibió solicitud del Ministerio Público para requerir a X CORP, que tenga a bien informar los datos respecto de los perfiles identificados”

se lee en el documento dirigido a la red social con sede en San Francisco, Estados Unidos.

Solicitan a X [anterior Twitter] información transaccional (traffic data) sobre:

  • historial de IP´s (protocolo de internet) registradas con fecha, hora y conexión
  • método de conexión a X
  • versión registrada de hardware y software
  • volumen de transferencia de datos
  • direcciones MAC´s registradas y cualquier otra información relevante
  • Delito de actividades contra la seguridad interior de la nación por un tweet

El ente investigador guatemalteco acusó al diputado de la IX Legislatura del Movimiento Semilla y reelecto, Samuel Pérez, por posiblemente cometer el delito de actividades contra la seguridad interior de la nación.

De acuerdo con el MP, una publicación en su cuenta de X podría provocar la desestabilización del Estado democrático de derecho, permitiendo que grupos puedan aprovecharlo para atentar contra el orden jurídico y democrático.

Imagen extraida de X por cuentas del Ministerio Público y del legislador Pérez.
  • Ejemplo internacional

La Primavera Árabe ejemplifica el activismo digital, ya que fue un  un movimiento social que surgió en varios países de Oriente Medio y el norte de África en 2010. A través de redes sociales como Twitter, los ciudadanos pudieron organizar protestas masivas, difundir información y denunciar abusos cometidos por el Estado.

Esto demuestra cómo Twitter puede ser una herramienta poderosa para los movimientos sociales.

El poder de las redes sociales e Internet

Los movimientos feministas en Guatemala usan las redes sociales para visibilizar la violencia de género, demandar justicia y promover la igualdad. Las plataformas digitales  brindan la oportunidad de conectarse entre sí, difundir sus demandas y generar conciencia en la sociedad.

Otro tema importante que ha cobrado relevancia y se difunde mediante plataformas digitales es la lucha contra el cambio climático. En Guatemala, las marchas y protestas en las que participan jóvenes activistas se apoya en X/Twitter  para generar impacto y conciencia a la población sobre la importancia de cuidar el medio ambiente.

A su vez, X/Twitter puede convertirse en una herramienta para la represión. En ocasiones,  el Estado controla los medios de comunicación y restringe el acceso a Internet. En consecuencia, las redes sociales se convierten en el único espacio disponible para los activistas y movimientos sociales.

A través de Twitter, pueden organizar acciones, informar sobre peligros y abusos, así como denunciar violaciones a los derechos humanos.

A pesar de esto, el Estado también puede utilizar Twitter para perseguir y silenciar a los activistas. Se ha difundido desinformación, coordinar ataques en línea y acosar a aquellos que alzan la voz en contra de las injusticias. Por ser simplemente miembro de un determinado grupo, algunas personas han sido agredidas, lo cual resulta alarmante. Este ha sido el caso por nacionalidad, religión, identidad de género u orientación sexual.

Si las plataformas digitales expulsan a las minorías, periodistas y defensores de derechos humanos, se corre el riesgo de que los debates públicos queden en manos de unos pocos privilegiados con las voces más fuertes y poderosas. Esto limita la diversidad de opiniones y perspectivas, lo que socava la democracia.

En la actualidad, la recopilación masiva de datos se ha convertido en la norma en Internet con detalles sobre geo ubicación, cuentas bancarias, gustos e intereses de los usuarios e incluso tendencias políticas.

Nuestros dispositivos móviles, sin que nos demos cuenta, se han convertido en herramientas de espionaje para empresas y gobiernos, quienes utilizan esta información para entender mejor a la población.

La sociedad se enfrenta a la exposición de sus datos con fines lucrativos o políticos. Por esta razón, resulta válido duda si Internet es realmente una aliada o una amenaza para nuestras libertades.

A pesar de haber sido considerada una herramienta democrática al servicio de la sociedad, Internet es utilizada para manipular y segmentar a la población con fines políticos. Mientras tanto, el ciberactivismo ha facilitado el crecimiento de movimientos y protestas, pero Internet ha sido un lugar de estrategias de segmentación, más durante campañas electorales.

El uso indiscriminado y comercialización de datos ha demostrado los riesgos que esto implica para la sociedad, lo que pone en duda si la democracia podrá sobrevivir en un mundo donde nuestros datos son utilizados y compartidos sin nuestro consentimiento. La protección de la privacidad de los usuarios sigue siendo un tema sin resolver, lo que plantea desafíos tanto para la sociedad como para las instituciones democráticas.

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¿Una estrategia para silenciar la democracia dentro del activismo digital?

En los últimos años, los gobiernos de Guatemala han implementado estrategias para silenciar la democracia dentro del activismo digital en el país. Se ha centrado en la criminalización y resultado con presos políticos. Esto pretende generar un clima de temor y represión para aquellos que se atreven a levantar su voz en defensa de los derechos humanos y la justicia.

El gobierno guatemalteco ha respondido de manera agresiva y autoritaria, utilizando la figura de presos políticos para exhibir lo que sucede  a quienes se atreven a desafiar su autoridad.

La criminalización  consiste en detener y procesar a activistas y defensores de derechos humanos bajo cargos falsos o exagerados. El objetivo es deslegitimar su labor y generar un clima de miedo en la población. Estos cargos van desde sedición y terrorismo hasta difamación y amenazas. Son utilizados como una forma de intimidación para disuadir a otros de seguir su ejemplo.

Esta estrategia para silenciar la democracia dentro del activismo digital es profundamente preocupante, ya que atenta contra los derechos fundamentales de los ciudadanos y socava la lucha por la justicia y la rendición de cuentas en Guatemala. El gobierno debe cesar de inmediato la criminalización y garantizar un ambiente seguro y propicio para aquellos que ejercen su derecho a la libertad de expresión y opinión.

Por su parte,  la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos mantenerse atentos a la situación en Guatemala y solicitar que se respete los derechos de todos los ciudadanos, incluyendo a aquellos que ejercen su labor de activismo digital.

Reflexión

En esta era digital, el activismo ha encontrado un nuevo terreno de acción en las redes sociales y plataformas virtuales. Una forma de levantar la voz y hacer oír las demandas. Al mismo tiempo, se ha llevado a un mayor escrutinio y vigilancia por parte de los gobiernos y las autoridades. La pregunta que surge es: ¿Cómo preservar la privacidad de los usuarios en un mundo donde todos nuestros datos están al alcance de las manos ajenas?

La protección de la privacidad y la seguridad de los usuarios debe ser una prioridad para fortalecer los mecanismos democráticos en Guatemala y en cualquier parte del mundo. Es necesario impulsar legislaciones que garanticen la privacidad del ciudadano y regulen el acceso y uso de datos por parte de gobiernos y empresas. Además, se debe promover la educación digital para que los usuarios sean conscientes de los riesgos y sepan proteger su información personal.

Es fundamental que las autoridades no utilicen la tecnología y los datos como herramientas de control y vigilancia. Si bien es vital contar con mecanismos de seguridad, estos no deben socavar los derechos fundamentales de los ciudadanos. Se debe establecer un equilibrio entre la protección y la privacidad, buscando siempre el beneficio y el respeto de los derechos individuales y colectivos.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental que no puede ser silenciado. Es una herramienta poderosa para el cambio y la transformación. Aunque aún hay un largo camino por recorrer en Guatemala, cada esfuerzo por romper las cadenas de la censura y permitir que las voces se escuchen merece nuestro apoyo y reconocimiento.

Sin duda, el ciberactivismo es una herramienta poderosa para construir un futuro más justo, sin censura.


¡Libertad virtual!

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