¿Amar?
Es quitarse el miedo como quien se desviste bajo la lluvia,
con las manos temblando
y los ojos cerrados,
esperando que el trueno no llegue
y, si llega, que al menos lo haga despacio.
Es invitar a alguien a vivir en tu caos,
mostrarle tus pliegues,
las cicatrices de tu historia,
y los sueños que aún no saben caminar.
Enamorarse es un incendio lento,
una brasa que se enciende sin permiso
y que arde en lo hondo,
donde no llega el tacto ni la razón,
solo la fe de que alguien no se irá
al verte sin armadura.
Amar también es romperse un poco,
ceder el paso, el orgullo,
la costumbre de estar sola.
Es mirar al otro con ternura
incluso cuando no se entiende su dolor,
y quedarse.
Porque quedarse
—cuando sería más fácil huir—
es la forma más pura de amar.
Amor, es abrir el pecho como se abre una ventana en primavera:
sin miedo al viento,
esperando que entre la luz.
Es aprender de memoria la risa del otro,
su forma de hablarle al silencio,
el modo en que te toca el alma sin rozarte la piel.
Porque amar,
cuando es real,
traspasa el cuerpo.
Es cuidar al otro en sus días nublados
y celebrarlo cuando florece.
Es decir aquí estoy,
sin ruidos ni condiciones,
una y otra vez.
Y aunque el amor también sea incertidumbre,
es esa dulzura la que salva,
ese calorcito que se queda
cuando todo lo demás parece irse.
Related Tags
Kassandra Guerrero
Diseñadora gráfica, músico, taekwondista y estudiante de publicidad en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Mi vida gira en torno al arte, la comunicación, los idiomas y la lectura con un buen vino.










