Año nuevo, la ventana hacia la productividad tóxica

Entre ruido incesante, olor a pirotecnia y dos semanas donde la mitad del planeta recorre sus latitudes en festejo, una vez más, se conmemora el aumento de una cifra más al calendario, muchas veces, trayendo consigo una creencia injustificada en que el inicio de un año implícitamente necesita la renovación personal, literalmente, de la noche a la mañana. 

Por lo que año tras año, enero tras enero, o quizá más frecuentemente de lo que se verbaliza, el auto-prejuicio se presenta de nuevo y es capaz acarrear hacia sitios donde no se puede escapar de él.

¿Por qué esta época que puede ser celebrada puede, también, traer consigo un sentimiento desagradable que solo envenena?

El video de MillenniaThinker, con 409K visualizaciones y 32k Me Gusta. Una breve animación que hace referencia a cómo el protagonista pasa la víspera del año nuevo preguntándose dónde cometió errores y la vergüenza que le provoca compararse con quienes no pasan el año nuevo solos le hace mentirle a su hermano cuando este le llama. Al final escribe: “Esperé un futuro que no vendrá contando los momentos para lo que ya es tarde.” 

Parece ser que durante los breves momentos de reflexión sobre lo que aconteció y terminó se encuentra la ventana para realizar el ejercicio de crear “propósitos para el año nuevo”. Ese momento es donde se encuentran los atajos hacia lo que, lamentablemente, es un incansable ejercicio de comparación social; especialmente, por la interconectividad que ofrece el internet donde, con increíble

facilidad, se puede añorar todo aquello que no se tiene y observar todo aquello que no se es. 

Además, esta época permite sentir el paso del tiempo y sufrir por un futuro que aún no existe, ambos en una carrera para alcanzarte y dejarte atrás, llevándote un abrumador pesar por todo aquello que no se ha conseguido. Esta época permite recordar a aquellos que ya no están hoy aquí, quienes ya solo viven en el pasado; el cual sigue sintiéndose cálido por la vividez de los recuerdos. Todo junto en el presente, lleva a un juego entre lo que fue, lo que es, y lo que será pudiendo terminar en un estado ambivalente de vulnerabilidad y motivación

Hacer, aprender, ejercitar, comprar, viajar, emprender, socializar, todo lo que se te ocurra. Buscar llenar los vacíos que se sienten, o que existen, trae consigo satisfacción personal pero como muchas cosas, puede pervertirse y tornarse en una obsesión compulsiva; una conducta poco saludable tratando de enmascarar otro sentimiento de algo más doloroso (?). 

De nuevo, sobre los mismos pasos ya recorridos, se presenta la oportunidad de crear nuevos objetivos, o la amenaza de crear nuevos problemas; el famoso e infame “ahora sí” que puede que nunca se concrete. 

¿El año nuevo trae consigo solo prejuicio?

A pesar de las distintas circunstancias y los diferentes contextos, quienes se proponen hacer algo distinto cada año tienen en sus manos algo bello, una chispa de vitalidad, que representa la disposición de invertir en sí mismos. Una chispa que ilumina el delgado margen que permite observar cuánta belleza hay reunida justo en el momento en que se derrumba la pared del prejuicio, recordando que se es heredero de todas las consecuencias de los errores cometidos pero también enfatizando en que la vida es solo de quien la vive. 

Es ahí cuando se comienza a cambiar el modelo y se tiene la posibilidad de ya no evaluar nuestro valor en función del futuro. Es ahí cuando se deja de tomar prestado valor concatenado al desenlace de algo que no hemos hecho. Se logra volver el tiempo un aliado y se comienza a estar cómodo con el progreso aunque este sea lento. Se puede aprender a tener claro qué se quiere hacer y ser solo uno mismo quien juzgue el actuar personal. 

El video de communitychannel, con 443K visitas y 60K Me Gusta. Una breve parodia hacia cómo la gente ve el año nuevo como “una página en blanco” donde se ignora todo lo que se ha conseguido y se ignora que el “nuevo yo” es la misma versión de quién ya existe. Al final, se da cuenta que está feliz con quién es y no es necesario “un nuevo yo”.

Con el paso de los días y regresando a la rutina, el inicio del año no repara nada pero tampoco trae consigo una obligación. Los inicios son motivadores y esto puede servir como motor pero es importante recordar que se puede cambiar cuando así se quiera o así se necesite por lo que no es necesario esperar hasta una fecha especial donde todo se arregla a las 0:00.

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