Usuarios de todo y dueños de nada
Cada vez son más los servicios que, en lugar de comprar, “rentamos”: música, películas, almacenamiento, software, aplicaciones e incluso inteligencia artificial. El texto advierte que, aunque cada suscripción parezca pequeña, juntas pueden convertirse en una renta digital permanente, y que basta con dejar de pagar para perderlo todo. Sin rechazar los beneficios de la tecnología, el autor invita a recuperar el criterio y el pensamiento crítico como una forma de soberanía personal.












