Reimaginando nuestra infancia: Avatar no solo es uno, somos todos.
Pronto será estrenada la serie live action de Avatar: La leyenda de Aang en Netflix, una estupenda historia la cual tuvo origen como dibujo animado en 2005. Esta cuenta la historia de Aang, el cual tiene como destino ser uno de los seres más poderosos de su mundo, el Avatar. Él, se despierta en medio de una guerra que ha durado 100 años, entre la Nación del Fuego como parte conquistadora y las demás naciones. Nuestro personaje principal necesita aprender los 4 elementos (fuego, agua, aire y tierra) cualidad que es exclusiva para quien es seleccionado como avatar, esto lo debe hacer rápido antes de que sea tarde. El mundo espera que el “Avatar” sea el salvador por lo que han esperado su regreso.
Esta será una verdadera aventura, esperando que sea justo como lo vivimos cuando éramos niños. A lo largo de la historia veremos cómo Aang, siendo el Avatar, tiene un desarrollo verdaderamente impresionante; así mismo vemos como el aprende de muchas personas a su alrededor y como ellos también evolucionan.
Me parece imperante hablar de todos los personajes que hacen que Aang se convierta verdaderamente en el Avatar. Es indiscutible que sin sus amigos, su némesis y sus maestros, la historia de Aang posiblemente hubiera terminado muy rápido. Ellos de una u otra manera encontraron la forma de construir el nuevo mundo que todas las naciones esperaban.
“El equipo Avatar”, como se hacían llamar, es el que logra vencer en la guerra y devolver la paz a un mundo sumergido en el caos. Lo que nos podría hacer pensar, que el Avatar no precisamente era una persona, sino que era todo aquel que ayudará al portador del espíritu de Raava a lograr restablecer el orden en el mundo. Entonces, podríamos decir que Aang no encontró a todos estos personajes por casualidad, sino que por causalidad.

Trayendo a la realidad esta premisa, podemos considerar que hay quienes están destinados a liderar cambios, organizaciones, empresas o comunidades, pero para lograr los objetivos, es necesario de un equipo que permita alcanzarlos. Así mismo que, en cada uno de nosotros hay un avatar; una porción latente de orden y cambio, esperando para entrar en acción. Es importante encontrar nuestros roles en cada contexto y ayudar a construir uno mejor.
Considero que luego de casi 20 años que se estrenó esta serie, es momento de ver Avatar con ojos distintos y buscar esa enseñanza oculta que nos guarda Aang y sus amigos. Veamos y maravillarnos de lo poderoso que es la divergencia y la convergencia, démonos cuenta lo poderosa que puede ser la unión y sintamos de nuevo, que somos parte del Avatar.
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Erick Perez
Estudiante de psicología en USAC, buscando el desarrollo integral de las personas, una a la vez.






