Ir al psicólogo ya no es una cuestión para “raros y locos”, sino que es un asunto de bienestar y autocuidado. Ir al psicólogo es poder enfrentar nuestras luces y sombras, es aprender a transformar nuestro futuro con serenidad, inteligencia emocional y sobre todo, con humanidad y realidad. Acudir a una consulta psicológica puede ser un desafío, pues es un proceso que nos enfrenta con nosotros mismos y nos hace ser entes activos en nuestra propia vida.
Este proceso puede traer diferentes factores y dentro del mismo, es importante que sepamos identificar esos “si y no” que nos pueden ayudar o detener en el camino.
Así que por eso te comparto un pequeño listado sobre las más famosas banderas verdes y rojas que pueden ocurrir dentro del consultorio y con el terapeuta.
No tomes las siguientes banderas como una lista de chequeo que debe cumplirse a cabalidad, pues sabemos que un proceso terapéutico no es idéntico al de otros. Sin embargo, es crucial que cada paciente pueda cuestionarse diferentes aspectos y saber si la terapia va por buen camino o si se debe redireccionar.



Y bien, luego de leer las banderas verdes y rojas, ¿cómo te sientes?, ¿te has cuestionado tu proceso o a tu terapeuta? Recuerda que el terapeuta también es humano y puede llegar a cometer errores. No constante, ante esos errores, debe ser el profesional que guía y desenreda la maraña de la cabeza con paciencia, positivismo y sentido de realidad.
No olvides que eres el principal actor de tu vida y si un proceso ya no muestra avances o no resuena con tus necesidades de vida, es momento de poner un alto o un fin y buscar otro terapeuta u otras soluciones que sean acordes a lo que necesitas.
Ahora cuéntame, ¿consideras que hay otras banderas verdes y rojas que no mencioné? Me gustaría leerte y saber sobre tu experiencia en terapia.
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Maria Renee Ordoñez
Una zurda en un mundo de diestros desde 1996. Psicóloga de vocación y escritora por afición.






