Si de algo dependemos por completo, es del buen funcionamiento de nuestro planeta. Podemos vivir sin tecnología, pero no podemos prescindir de la Tierra. El oxígeno que respiramos y los recursos que nos brinda no tienen sustituto y jamás lo tendrán.
Soy consciente de que no todo está en nuestras manos. Lamentablemente, una parte importante de la contaminación proviene de las grandes industrias. No obstante, eso no significa que debamos permanecer en silencio. Alzar la voz, exigir cambios y asumir nuestra responsabilidad todavía está en nuestras manos.
Aún podemos exigir que el cambio climático sea una prioridad en las agendas mediáticas e institucionales y que se divulguen con claridad las consecuencias inmediatas y a largo plazo de la crisis climática que enfrentamos. No podemos seguir lidiando a diario con los efectos de una sequía prolongada y permanecer de brazos cruzados.
Nuestro planeta merece otra oportunidad. Una posibilidad real para recuperar el equilibrio que hemos alterado, una que solo tendremos si le apostamos más a la conciencia que a la indiferencia.
Consecuencias del cambio climático
Según información de la Comisión Europea de las Naciones Unidas, estas son algunas de las repercusiones derivadas de este fenómeno cuyos efectos adversos se incrementan año con año.
1. Aumento de las temperaturas
Cada año, se incrementa la temperatura a nivel global. Esto aumenta la mortalidad, reduce la productividad y puede generar daños a la infraestructura. No obstante, la peor de las consecuencias son los efectos en la salud, especialmente en población vulnerable como los bebés, ancianos e incluso quienes padecen ciertas enfermedades crónicas.

2. Sequías e incendios forestales
En diversas partes del mundo se reportan sequías e incendios derivados del cambio climático. Según expertos, la sequía se define como un déficit poco común y temporal del agua disponible por ausencia de precipitaciones, esto aunado a una mayor evaporación generada por las altas temperaturas actuales.

3. Disponibilidad de agua dulce
Relacionado con el punto anterior, el calentamiento global provoca un cambio en los patrones de precipitación. El Servicio Nacional de Satélites, Datos e Información Ambiental de Estados Unidos explica que una precipitación ocurre cuando el agua cae en la superficie de la Tierra en estado líquido o sólido, lo cual es parte del ciclo natural del agua.
Cuando el clima se calienta, se altera este ciclo natural y se incrementa la evaporación, se funden los glaciares y el nivel del mar sube, lo cual repercute en la disponibilidad de agua dulce, lo que a su vez causa escasez del recurso hídrico, crecimiento de algas en los ríos y bacterias tóxicas.

4. Problemas en la biodiversidad
Este es quizá uno de los efectos más graves. Seguramente, has experimentado amor por alguna especie animal o algún tipo de flores, árboles o plantas. Ahora piensa que gracias al cambio climático, muchas de estas especies tienen problemas para adaptarse. Uno de los efectos directos es el cambio en el ciclo vital y comportamiento de estas, así como efectos adversos en la abundancia y distribución de las especies, la estructura de los hábitats, entre otros factores.

5. Amenazas sociales
El cambio climático no solamente afecta a la biodiversidad, sino también a nuestro entorno socioeconómico. Se estima que este fenómeno puede presentar repercusiones a nivel laboral, académico y en otros contextos. En este punto, merece la pena cuestionarnos si es acertado permanecer paralizados sin tomar acción.
Tal como mencioné anteriormente, las grandes acciones no dependen de un comportamiento individual. Sin embargo, cada artículo reutilizado, cada persona que reduce consumos innecesarios, cada compra de segunda mano y cada medida que tomamos por el bien de nuestra Tierra son decisiones dignas de aplaudir y que infunden pequeña esperanza cuando somos conscientes que nuestro planeta es ese gran ente que nos sostiene y que permite la vida en todas sus formas.
Es curioso cómo, sin importar las creencias religiosas que tengamos o no, la naturaleza siempre representa esa majestuosidad que trasciende toda comprensión humana. Su grandeza es un misterio, pero lo que sí es seguro es que nuestra madre Tierra nos necesita. Exige a gritos que alcemos la voz para defenderla de intereses mezquinos que buscan despojarnos de recursos no renovables, pero invaluables.
Por esta razón, tomar acción y alzar la voz son medidas imperativas y no opcionales. Aunque parezca o incluso sea demasiado tarde, nuestro planeta merece el intento por esa lucha que nunca será una mala decisión.
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María Alejandra Guzmán
Periodista, redactora y gestora de actividades culturales en Guatemala con amplia experiencia en creación de contenido digital.










