Caminar: ¿Verbo y derecho?

El otro día, en un libro de neurociencia del lenguaje, leía acerca de cómo las categorías gramaticales, “verbos” y “nombres”, dividen la forma en la que entendemos el mundo, a través del lenguaje, en nuestro cerebro, sin importar el idioma que hablemos.

El otro día, en un libro de neurociencia del lenguaje, leía acerca de cómo las categorías gramaticales, “verbos” y “nombres”, dividen la forma en la que entendemos el mundo, a través del lenguaje, en nuestro cerebro, sin importar el idioma que hablemos. 

En ese sentido, “caminar” es un verbo, gramaticalmente hablando, pero ¿es un derecho? Y… adelantándome a la conclusión, diría que definitivamente sí; y … colocándole un nombre y apellido, para que sea más sencillo de entender, es un derecho humano, que a su vez involucra varios derechos.

Pero, regresando, al principio. Caminar, siendo un verbo, indica acción o movimiento. ¿Qué tipo de movimiento? Según, el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, comprendemos que “Toda persona tiene derecho a circular libremente”; por lo que, sería un movimiento libre, conforme a derecho. Es decir, uno que no se encuentre coartado, condicionado o limitado por circunstancias de ningún tipo; ni físicas como cadenas, ni otras de tipo externo, tales como montañas de basura, que nos impidieran caminar por la comunidad. Y… aunque suene exagerado, tal vez no tengamos montañas de basura (aún) que nos impidan la libre circulación por la ciudad o en el municipio, pero ¿qué sucede con la contaminación que no se ve? La de los buses, camiones y carros, por ejemplo.

Fuente: Freepik

En mi caso, todos los días camino aproximadamente 2.9 km de ida y 2.9 km de regreso hacia mi trabajo, entre la Zona 13 y la Zona 10 de la Ciudad de Guatemala. Entre las 5:30 y las 7:00 a.m. veo gente caminando, corriendo, manejando bicicleta y claramente, otros manejando carro, además de otros vehículos; circulando, digamos. En ese sentido, el verbo sigue estando presente, pero y ¿el derecho? Diría que para los primeros definitivamente sí (en dicho contexto), mientras que para los segundos probablemente no, por las condiciones de infraestructura, carreteras y demás en el país, que puede ser materia de análisis para otro texto. Pero, regresando a aquellos que caminan… ¿por qué ellos sí y nosotros no? Es lo que he venido pensando varios días.

Fácil: “condiciones de movilidad”…  centradas en la calidad, inclusión, igualdad, accesibilidad y eficiencia. Para que derechos, que a simple vista parecen insignificantes (para algunos), pero tan cotidianos, tales como caminar libremente, se encuentren garantizados, más allá de ser simplemente respetados por el Estado, se requieren de condiciones dignas de movilidad.

Como ciudadanos, no es necesario que exijamos simplemente que no nos encadenen o encarcelen (aunque con la persecución política del país, podría ser necesario); sino, que es fundamental que, exijamos la reducción de las desigualdades entre aquellos que SÍ pueden y los que NO.

Pensemos en el famoso “Pasos y Pedales” de los domingos, ¿por qué “caminar” o “circular libremente” tendría que ser un evento especial de 1 vez a la semana? Digo, no es que la iniciativa no sea mínimamente interesante por parte de la Municipalidad de Guatemala, pero ¿por qué no tenemos espacios de interacción con condiciones dignas de movilidad todo el tiempo y en todo el país?

Fuente: Autobody Magazine

Y es que… no es necesario ser urbanista, especialista en infraestructura o jefe de gobierno, para darse cuenta que la gente no puede salir a caminar libremente fuera de sus casas. Tanto por la inseguridad y la criminalidad, la contaminación del ambiente, la carencia de espacios “verdes” y las otras condiciones, como puede ser la ausencia de ciclovías, de aceras invadidas por lo privado; y más allá, por la falta de políticas públicas de promoción a la salud, que incluyan actividades como caminar, correr, andar en bicicleta, por parte del gobierno.

Pero es que “eso no es prioridad”, dirían algunos partidos políticos y tomadores de decisión. Y ahí, es cuando debemos de reconocer que, si derechos tan “básicos”, como el caminar o circular libremente, no son garantizados por el Estado, derechos mucho más abstractos como el derecho a un ambiente sano jamás serán una prioridad, para los altos mandos del gobierno.

Si usted, al igual que yo, jamás había pensado en su derecho a caminar libremente, piénselo. Analice cuantas personas ve caminando, corriendo o manejando bicicleta en su entorno más cercano y compare las condiciones bajo las cuales circula, tanto en lo urbano como en lo rural; y aún así, entre lo urbano de la Ciudad de Guatemala y lo urbano de municipios aledaños como Villa Nueva, San Miguel Petapa, Mixco, entre otros. 

Por eso, en estas próximas elecciones, vote por quién le respete, garantice y proteja los “verbos” básicos como comer, caminar y trabajar; pero que, además, los entienda con nombres y apellidos: DERECHOS HUMANOS.

Fuente: 123RF
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