Guatemala, septiembre de 2026
Hoy me gustaría compartir algunas cosas que han pasado desde que no están. Es difícil hacerse un lugar en el mundo. Pero creo que voy por buen camino. Primero, me gustaría contarles que me he sacudido varios miedos. Pero dan batalla. Son como pequeñas garrapatas que se aferran a mí. Como si mi cuerpo fuera el único que emana calor y las atrae. Y es que el miedo se siente en todas partes.
La universidad era un lindo consuelo. Volví después de un año y pensé que sería una experiencia mil veces más hermosa. Pero silenciaron a varios compañeros, los expulsaron. No conforme con eso, se han hecho cambios en el reglamento y sigue existiendo el nepotismo. Además, nuestra libertad de expresión es nula.
Cuando fui a votar en las últimas elecciones, no vi personas y las pocas que había, quizá votaron por lo mismo de siempre. Trato de entender cómo dejamos que eso pasara. Y hay una parte de mí que quiere entrar a esa institución y mejorarla, pero otra parte me dice que trate de buscar nuevos caminos.
Quizá nunca tuvimos demasiada libertad de expresión. Me refiero a la época que viví. Quizá experimenté una ilusión durante unos cuantos años. Pero si alguien me ha enseñado a continuar, a pesar de las injusticias, han sido ustedes. Todavía no entiendo de dónde sacan fuerzas las personas. No entiendo cómo pudieron ustedes. Supongo que la fe es algo que debo seguir cultivando.
Segundo, he comprado un cuadro. Lo hice pensando en que, a donde quiera que vaya, debo avanzar, pensar en el futuro, en lugar de llenarme de tristeza por el pasado. El cuadro es de dos gatos que caminan, como dos bohemios, por la ciudad. Me recuerda que hay que disfrutar de la vida, la noche y buscar buena compañía.
Tercero, he tenido un poema atorado en todo el cuerpo. Lo he estado posponiendo. No porque no encuentre las palabras, al contrario, creo que sería el poema más extenso que he escrito. Dice algo así como que un cuerpo no puede soportar tanta soledad. La soledad ya no es la misma. A veces se mantiene, pero he logrado que se aleje.
Quiero seguir así: amando locamente, aprendiendo de mis amistades, del mundo en general.

Cuarto, he visto pinturas de familias comiendo y he llorado. Porque a pesar de que era muy obvio, jamás me puse a pensar que ustedes se irían tan rápido. Extraño las pocas veces que pudimos comer en paz, por ejemplo, de vacaciones, en el puerto. No recuerdo bien porqué ya no volvimos ahí. Pero ya no importa.
Y por último, me gustaría contarles que a pesar de todo, voy encontrando qué es lo que deseo. Voy deseando y descartando. Hay algo en lo que aún trabajo y es que debo prometerme que seguiré adelante, incluso si todo lo que ahora conozco, cambia.
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Alejandra Chanchavac
Escritora. Me interesan el arte y la ciencia. Amo aprender sobre estos temas. Tengo estudios en literatura y sueño con publicar varios libros.










