Hay despedidas que duelen, ausencias que permanecen y finales que nunca elegimos. Pero ¿y si octubre no viniera a quitarnos algo, sino a enseñarnos a soltar?
Cada vez son más los servicios que, en lugar de comprar, “rentamos”: música, películas, almacenamiento, software, aplicaciones e incluso inteligencia artificial. El texto advierte que, aunque cada suscripción parezca pequeña, juntas pueden convertirse en una renta digital permanente, y que basta con dejar de pagar para perderlo todo. Sin rechazar los beneficios de la tecnología, el autor invita a recuperar el criterio y el pensamiento crítico como una forma de soberanía personal.
Las generaciones salientes lucharon por un buen futuro, aunque su presente dista de lo esperado cuando eran más jóvenes. Las nuevas generaciones luchan por alcanzar lo que puedan de lo que queda y los adultos mayores muchas veces experimentan abandono emocional porque se les olvidó construir para su futuro porque vivieron para evitar que su historia se repitiera en su descendencia.
En la vida hay sucesos que nos impulsan a crecer y que conllevan decisiones que no queremos tomar. De esa cuenta, surgen emociones, dudas, duelos y temores. Por eso, dedico estas palabras a quienes transitan o han transitado por estos estados y buscan un refugio para el corazón.
En Guatemala hemos aprendido a hablar del aborto casi exclusivamente desde una discusión moral, religiosa, jurídica o política. Nos preguntamos cuándo comienza la vida, quién tiene derecho a decidir sobre ella y qué obligaciones tiene el Estado frente al niño o niña por nacer. Pero hay una pregunta que rara vez ocupa el centro de la conversación: ¿qué ocurre con la mujer que decide continuar un embarazo cuando el padre decide desaparecer?
Todos tenemos más de un duelo que cambió nuestras vidas. Y no, el proceso no es lineal. En las siguientes líneas encontrarás algunas palabras del presente, a familiares que se han ido. Todos esos sucesos que quisiéramos decirles sobre nuestros sueños. Quizá haya partes con las que te identifiques, pues las palabras que le decimos a nuestros duelos, muchas veces se parecen.