Con capucha o sin capucha ¿es necesaria esta lucha?

La Huelga de Todos los Dolores posee detractores y feligreses de esta tradicional celebración, la cual ha existido desde hace más de un siglo. En 2024, tras muchos movimientos sociales y años de cooptación, sería importante preguntarnos; ¿Es necesario continuar con la capucha para seguir la lucha? O bien, ¿Es momento de evolucionar y encontrar una nueva esencia para la denuncia estudiantil?

Reseña Histórica

La Huelga de Dolores surge como una manifestación estudiantil y a la fecha, cuenta con una rica historia (no solo dentro la USAC, sino de Guatemala en general) remontada su primera celebración en 1898. Iniciada por estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, “La Huelga” se ha llevado a cabo anualmente durante la Cuaresma, con el viernes de Dolores como su día central, en sátira de la tradición católica. 

“La Huelga” desde su inicio ha satirizado varios elementos de la Iglesia católica, debido a la cercanía de esta institución al gobierno durante las dictaduras militares de la época, así como el papel que ha jugado en la historia guatemalteca. Por lo general, la Iglesia ha sido más afín a sostener el orden social que a cuestionarlo.

Entierro del ishto / Créditos: educacion.ufm.edu/

Como es sabido, La Huelga se caracteriza por su tono satírico y en principio, su enfoque de crítica social y política. En teoría, respondía a la necesidad de un medio para expresar el rechazo al gobierno y darle visibilidad a las problemáticas sociales que subyugan a la sociedad guatemalteca, es decir, “los dolores del pueblo” de ahí su nombre:

“La Huelga de todos los dolores del pueblo de Guatemala”

Por esa razón, La Huelga ha sido víctima de persecución política por parte del Estado. En la historia del país, existen varios episodios de opresión contra estudiantes, intelectuales, sindicalistas, periodistas y en general, cualquier persona que se oponga al régimen. 

En la actualidad, las consecuencias por alzar la voz ante los grupos de poder son tangibles mediante una persecución penal o incluso el exilio, aunque en el siglo pasado era secuestro, tortura y muerte. Esto produjo en los estudiantes huelgueros la urgente necesidad de resguardarse en el anonimato para continuar con su denuncia, surgiendo así el uso de la capucha

Si bien, el uso de esta prenda tiene un significado profundo y multifacético que originalmente se usó como una medida de seguridad para proteger la identidad de los estudiantes universitarios que participaban en La huelga, también es un elemento cargado de controversia.

Durante más de 50 años, la capucha ha sido un accesorio indispensable para las personas que participan como huelgueros. Sin embargo, su uso no se ha limitado a la denuncia y la protección de la identidad. Disonante a las razones de su creación, la capucha se ha convertido en una forma de ocultar la identidad para cometer actos delincuenciales y atentar contra la integridad física de estudiantes, docentes y civiles durante las actividades de esta festividad universitaria. 

Un ejemplo reciente se suscitó el 26 de enero de 2024. Un grupo de encapuchados presuntamente de la Facultad de Ciencias Jurídicas atacó a algunos estudiantes sin alguna demanda previa. Esto quedó registrado en diferentes videos de los presentes, en donde se aprecia la fuerza bruta y hostilidad de este grupo.

También, otro suceso ocurrió en el Centro Universitario de Occidente, en donde grupos de encapuchados se enfrentaron en medio de una actividad de huelga.

Es así que, el recurso que un día se utilizó para combatir la represión y que buscaba protección para los y las estudiantes revolucionarios, ahora se utiliza para amedrentar y violentar. Entonces podríamos cuestionarnos: ¿Es necesario o al menos factible el uso de dicho implemento? 

Abordar esta discusión implica necesariamente discutir sobre el anonimato en la praxis política y una respuesta concreta al cuestionamiento anterior. Como en casi toda problemática social, depende del contexto. 

El anonimato que proporciona la capucha adquiere legitimidad cuando la praxis política resulta incómoda para los gobernantes y tiranos, los cuales no tendrían dudas en emprender una persecución política en contra de sus detractores. 

El “Caso USAC Botín Político” ejemplifica una circunstancia donde estudiantes, docentes, sindicalistas y decanos han sido perseguidos por oponerse a la usurpación de rectoría por parte de Walter Mazariegos. Es innegable que, oponerse a los “poderosos” en Guatemala sigue siendo peligroso y que el anonimato en determinado contexto aún es necesario.

Por otro lado, si dicho anonimato es utilizado para cometer delitos como extorsionar comerciantes y agredir estudiantes, se profana la memoria histórica que subyace tras el simbolismo de la capucha. 

Con lo anterior, se demuestra la pérdida de los valores primigenios de dicho movimiento y el deterioro del tejido social que se ha formado durante décadas. 

De acuerdo a la historia de La Huelga de Dolores, se puede concluir que la denuncia, sátira y crítica social se han perdido. Hoy quienes son parte de los Comités de Huelga, trabajan con aquellos que reprimen y usurpan a la USAC. Esos mismos huelgueros que se ponen en contra de la comunidad estudiantil. 

Lamentable que el avance que se tuvo por muchos años respecto al movimiento social que es La Huelga de Dolores se esté casi extinto, no por la falta de celebración, sino por los actos que denigran el espíritu estudiantil.

Ahora bien, ¿podríamos considerar que es necesario continuar la denuncia y resistencia universitaria con el estandarte de La Huelga de Dolores?

Erick

 

Es importante evaluar objetivamente si continuar utilizando la etiqueta de “Huelga de Dolores” como principal fuente de denuncia y protesta social en Guatemala. Considerando que, es una responsabilidad bastante grande el utilizarla, por su historia y los personajes que la han portado. 

Además, luego de tantos años de lastimarla, hoy agoniza. Comenzando por los diferentes grupos que la han comandado en los últimos 30 años. Por tanto, considero pertinente el utilizar figuras alternas de denuncia, una nueva identidad, con el objetivo de dejar que La Huelga de Dolores sane de las heridas que los mismos sancarlistas le han provocado.

Como población estudiantil, deberíamos de dejar de romantizar una historia dolorosa como La Huelga misma y permitirnos encontrar nuevas formas de denunciar, de exigir y criticar.

Luch

 

Luego de varios años formando parte de un Comité de Huelga Alternativo y en tono resignatorio, respondo que no. 

La Huelga se ha convertido en una lucha en sí misma, es decir, la lucha a llevar a cabo la recuperación de la Huelga como tal. Eso implica enfrentarse a estructuras de poder enquistadas en la universidad desde hace décadas, que han alejado a la Huelga por completo de su concepto original y que se empeñan activamente en destruir brutalmente a todo movimiento huelguero alternativo que pretende reivindicar La huelga de dolores. 

La Huelga pasó de ser una herramienta para luchar contra la injusticia del país, a una pugna por recuperar dicha herramienta. No digo que esta cruzada reivindicatoria sea infértil o que no deba hacerse. Me sigue pareciendo necesario luchar por reivindicar esta causa por todo el valor histórico y social, pero es innegable que La Huelga no es el único espacio de incidencia política en la universidad

No es necesario apegarse a este estandarte para hacer denuncia y digna resistencia en la USAC, ni la sociedad guatemalteca en general.

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