Sigo aquí,
sin buscarle sentido a lo que no fue así,
sin forzar las respuestas que no vi,
sin quedarme esperando algo de ti.
Sigo aquí,
más tranquilo, más claro que al partir,
con menos preguntas que insistir,
con más ganas de solo seguir.
No espero ya,
lo que no llegó tampoco llegará,
y entenderlo no pesa de más,
solo deja espacio y nada más.
Y aun así,
no perdí lo que aprendí de mí,
esa forma sencilla de sentir,
sin medida, pero sin fingir.
Porque amar
no es prometer ni es asegurar,
ni es cuestión de poder encajar,
es dejar que suceda y confiar.
Sigo aquí,
sin apuro por volver a coincidir,
sin miedo a lo que pueda venir,
con la puerta sin tener que abrir.
Y si no,
si el amor se demora o no llegó,
no hace falta negarlo por hoy,
ni cerrarse por lo que pasó.
Sigo aquí,
con la fe sin necesidad de fingir,
sin certezas, pero firme en mí,
con lo poco que basta para seguir.
Y al final,
sin hacerlo más grande o especial,
yo sé bien —y no lo digo al azar—
que en tu historia también supe estar.
Related Tags
Alexa Calderon
Estudiante de Ciencias de la Comunicación, publicista, creativa y amante de la fotografía.








