David Unger: Los libros para niños hablan más de nosotros y Guatemala

“Dormir con la luz encendida” (2023) y “José, el chef del mundo” (2025) son libros con pocas páginas, pero que debaten sobre la guerra, la tragedia y la migración, así como el valor, la empatía y la esperanza.

En 2023 y 2025, me encontré con un autor guatemalteco en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), cuyo nombre es David Unger. 

Unger es un traductor y escritor. Nació en 1950 en la ciudad de Guatemala. Sin embargo, desde los cuatro años reside en Estados Unidos. Cuenta con una licenciatura en Literatura y una maestría en Poesía y Traducción. 

En 2014, Unger recibió el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias de Guatemala

Crédito: Centroamérica Cuenta
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Dormir con la luz encendida

Este es un libro que podría leer un niño o un adolescente para saber cómo era el ambiente en 1954, mientras se cocinaba a fuego lento la contrarrevolución en Guatemala, para derrocar el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán. 

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David tiene un hermano llamado Felipe. Su padre vino al país huyendo de la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, en específico de Alemania. 

El primer aviso fueron los papeles con mensajes políticos lanzados desde aviones. Le siguieron los apagones de electricidad, así como una escalada de violencia.

Crédito: Supercurioso.com
Crédito: Supercurioso.com

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Luis y Fortuna, padres de David y Felipe, tienen su propio restaurante en la capital guatemalteca. Característico por las langostas. En aquella época, los comerciantes vivían en la segunda planta del negocio y la familia de Unger no fue la excepción.  

Periodistas estadounidenses visitaban el local, pero casi no consumían. 

La inseguridad y la inestabilidad económica acechaban el próspero negocio. 

Los disparos y las sirenas de emergencia se normalizan en el ambiente.

Hasta un niño lustrador en la Plaza de la Constitución distingue como militares gringos están en Guatemala y causan miedo a dónde van con su uniforme café y los tanques.

Crédito: La Hora
Crédito: La Hora

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El restaurante comenzó a abrir sus puertas solo para la hora del almuerzo. Los empleados dejaron de ser parte del equipo y los padres de David atendían la cocina y como meseros. 

En esa época, David y su hermano dejaron de ir a la escuela. Los edificios estaban llenos de agujeros por las balas. En aquel tiempo, La Mococita era la bebé elefante del zoológico.

“Guatemala es muy peligrosa…”

“Necesitamos salir de aquí pronto”

“La gente tiene miedo de salir”.

“Van a botar al gobierno…”

La migración comienza y los guatemaltecos planean ir a Estados Unidos por protección, aunque eso involucre abandonar familiares, pertenencias y sueños. Lo primero que se deja es el idioma.

Finalmente, David y Felipe vuelan a Miami, Florida, para encontrarse con sus padres y dejar atrás a Guatemala, a punto de estallar el conflicto armado.

Crédito: El Universal
Crédito: El Universal

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Comienza a olvidar el español. En Estados Unidos hay menos verduras y áreas verdes. Los dulces típicos no existen. La comida es distinta y el pasado comienza a ser solo un recuerdo. 

“La pareja alemana” ahora viven en un “país libre”, titula la prensa. 

David nota que nadie habla con nadie.

Página 72

Unger dedica dos párrafos para explicar que Estados Unidos fue responsable de la guerra interna en Guatemala. 

El “país libre” financió a un pequeño grupo de soldados. También ordenaron lanzar los panfletos. Cooptaron los medios de comunicación para infundir miedo y desconfianza. 

El objetivo: forzar la renuncia del presidente Arbenz.

Crédito: Prensa Comunitaria
Crédito: Prensa Comunitaria

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“Los guatemaltecos siguen huyendo de su país, intentando conseguir un país en donde vivir en paz” sea una normativa.

José, el cocinero del mundo

Este libro es más didáctico e ilustrativo que el anterior. 

Por tal motivo, no profundizaré en su contenido sino en la historia que narra. 

World Central Kitchen es la organización sin fines de lucro que busca estar al frente entregando comidas calientes en respuesta a crisis humanitarias o climáticas. 

“Cuando la gente tenga hambre, envíen cocineros. No mañana, sino hoy”, se lee en su sitio web. 

En 2010, el chef español José Andrés, viajó a Haití tras un devastador terremoto con la intención de entregar alimentos a familias desplazadas. 

En esa experiencia, aprendió cómo a los haitianos les gusta comer los frijoles negros. Una lección sobre los ingredientes y la identidad cultural. 

Su trabajo va más allá de la comida y añade la empatía, la dignidad y la tragedia. La comida reconfortante es el valor fundamental que José, junto con su esposa Patricia, utilizaron para fundar World Central Kitchen. 

Crédito: Milenio
Crédito: Milenio

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“Cuando se necesita atención médica, se traen médicos y enfermeras. Cuando se necesita reconstruir la infraestructura, se traen ingenieros y arquitectos. Y si hay que alimentar a la gente, se necesitan cocineros profesionales”, dice José Andrés, fundador y director de alimentación de WCK.

A través de la comida no se solucionan los daños y las pérdidas, pero te recuerda que no estás solo. Así que inyecta ánimo y esperanza en momentos oscuros donde lo bueno es más difícil de percibir.

En 2017, el huracán Harvey azotó Houston, Texas, Estados Unidos. José junto con su equipo se pusieron en marcha su cocina para preparar comidas. 

Después fue el huracán María en Puerto Rico. WCK sirvió casi 4 millones de comidas frescas tras el fenómeno meteorológico. 

Crédito: RFI / Reuters

Huracanes, incendios forestales, tsunamis y erupciones volcánicas llevaron al equipo por todo el mundo, creciendo en conocimiento y capacidad con cada crisis.

En 2018, el volcán de Fuego hizo erupción en Guatemala. José Andrés potencializó los talentos de la comunidad para cultivar frijoles y maíz, así como cocinar para familias numerosas. 

De ese modo, unos podrían ayudar a otros. 

Crédito: Carlos Paredes / Prensa Libre

Al principio, respondía a desastres naturales y después se tradujo en apoyo a los migrantes que llegaban a las fronteras de Estados Unidos, entre ellos los venezolanos que huyen del régimen de Nicolas Maduro y la violencia en Centroamérica. 

En 2020, durante la pandemia, la ayuda fue necesaria para los primeros al frente de la batalla: el personal sanitario. 

Ese mismo año, instaló una cocina para la Nación Navajo. Una comunidad aislada en Nuevo México, Arizona y Utah, en Estados Unidos.

Hizo lo mismo en los campos de California, donde los recolectores son migrantes.

Crédito: Metadata
Crédito: Metadata

Cinco días después de comenzar la invasión de Rusia a Ucrania, allí estaba la WCK. 

La Cocina Central Mundial también ha estado en la Franja de Gaza durante la ofensiva de Israel.

Crédito: Swissinfo
Crédito: Swissinfo

Escritor sobre guerra, migración y tragedias

David Unger es un escritor guatemalteco que se aventura a contar historias para niños con temas profundos, no exclusivos para los menores. 

Al contrario, las descripciones detalladas simulan ser bitácoras de un aventurero. 

Unger se anima a escribir su experiencia previo al conflicto armado interno, de manera humana y apolítica. No se trata de una narrativa de buenos y malos, sino como los ciudadanos de a pie lo vivieron. 

En el caso del libro sobre la WCK es una apuesta porque el autor no conoce al chef José Andrés. 

Se limita a mencionar sus acciones, aunque no las califica. Esa valoración se la deja al lector. 

Cabe resaltar que durante el primer encuentro con este autor, la presentación en la Filgua fue una lectura para niños. Sin embargo, en la segunda ocasión la actividad fue una conversación con un público más adulto. 

Irónicamente, el libro con más ilustraciones fue el segundo que conocí de Unger. 

Si eres padre de familia, ambas lecturas son recomendadas. Son libros ligeros que pueden causar dudas y un sano debate sobre la guerra, la migración, la tragedia y la empatía. 

Ha publicado los cuentos Ni chicha, ni limonada (2009), La Casita (2012) y las novelas Vivir en el maldito trópico (2004), Para mí, eres divina (2011) y El precio de la fuga (2013). En 2015, El manipulador.

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