Decisión sobre la reproducción humana ¿vocación, deseo o instinto?

El ser humano es uno de los animales más complejos que existe, alardeamos mucho de lo separados que estamos del resto de animales y la realidad es otra, nos separan pocas cosas, pero son cosas que terminan teniendo mucho peso, y cuando hablamos de reproducción nos topamos con que en nuestro caso va mucho más allá de conservar la especie, sigue siendo instintivo, pero podemos atribuirles “porqués” y “paras.”

En mi última publicación adelanté mi deseo de escribir sobre mi punto de vista acerca de la reproducción humana. Un tema muy complejo que me gusta abordar y estudiar desde todos los puntos de vista posibles, debido a lo extenso e interesante que puede llegar a ser. Antes de seguir, es necesario dejar claro dos puntos. Primero; la reproducción es un proceso biológico que permite crear nuevos organismos. El segundo; asegura la continuidad de las especies.

Me mudé hace poco. Ahora, estoy lejos de mi familia y les he extrañado la mayor parte del tiempo. Les extraño porque una buena parte de mis recuerdos favoritos han sido al lado de ellos. Les extraño porque en su seno soy feliz, me siento seguro, me siento apoyado y sobre todo, mi familia se siente como una familia. Podría decir que soy una persona de familia. Aún así, hace poco más de un año decidí hacerme la vasectomía porque nunca sentí el deseo de ser padre. Parece contradictorio, pero tiene todo el sentido del mundo.

En mi familia siempre me dejaron ser yo y decidir por mí mismo. Muchas de esas veces decidí algo totalmente contrario a lo que se podría esperar. Nunca por llevarles la contraria, simplemente he sido diferente.

En este tiempo, obviamente, he sido muy feliz, la independencia tiene un sabor diferente, uno muy agradable. Que los extrañe no quita que disfrute mucho mi estadía en este lugar, son cosas que coexisten. Por otro lado, he conocido a muchas personas que conocieron la felicidad, la tranquilidad y la libertad hasta que se separaron de sus familias. En sus casos, fue la decisión correcta, me alegro por estas personas. Muchos encuentran su lugar seguro en cualquier lugar, lejos de sus familias. 

Me siento afortunado de tener una familia a la cual echo de menos y con la cual no me siento solo, aunque no estemos cerca y se siente injusto que haya personas que no puedan sentir lo mismo  porque se supone que es lo que debería ser una familia. Claro, no voy a pecar de ingenuo y a obviar que hay muchas razones por las que esto pasa, factores principalmente psicológicos y sociales, que incluyen la repetición de patrones de crianza, patrones no muy sanos, lamentablemente. Entender estas cosas desde más joven me permitieron tener una visión más crítica sobre la reproducción humana.

La reproducción en nuestra especie

El ser humano es uno de los animales más complejos que existe. Alardeamos mucho de lo separados que estamos del resto de animales y la realidad es otra. Nos separan pocas cosas, pero que terminan teniendo mucho peso. Cuando hablamos de reproducción nos topamos con que va mucho más allá de conservar la especie. Sigue siendo instintivo, pero podemos atribuirles “porqués” y “paras.” A pesar de eso, no todas las personas están en contacto con sus motivos y peor aún, algunas personas seden ante la presión social.

Como psicólogo en formación, no puedo abandonar la idea de que todas las razones son válidas. Que sean válidas, no quita el hecho de que tenemos que darles mil vueltas para saber y entender que al menos sean funcionales. Lo sano sería tener una respuesta desde el momento en que nos volvemos adultos y en los próximos años, analizar esa respuesta a medida que maduramos. Sin embargo, eso no funcionaría para todo el mundo, especialmente en un país como Guatemala.

¿Cuántas personas fueron deseadas y planeadas en el mundo? O peor aún, basta recordar que no todas las personas tienen una educación sexual integral en la que se hable de planificación integral. En los centros educativos dan por hecho que todo el mundo va a ejercer algún día la paternidad o maternidad. Incluso las familias enseñan con la idea que eso es algo que tiene que pasar algún día. Además, existe cierta presión por parte de los progenitores hacia sus hijos adultos para que los conviertan en abuelos.

Las razones

También, existen personas críticas con este tema. Los más extremistas piensan que las personas ya no se deberían reproducir, debido a que somos muchos en el mundo y que es egoísta “traer más personas a sufrir”. Tienen un punto respecto a que venir al mundo es sufrir, pero lo realmente egoísta es su deseo de decidir por otras personas. Al recordar a estos individuos, no puedo evitar pensar en que para algunos, las familias que les tocaron son una de las primeras razones de su sufrimiento. Tal vez estas personas más radicales están a punto de ver eso, pero su egoísmo (a veces potenciado por razones muy complejas) no les deja.

Las ideas superficiales  están a la vuelta de la esquina. He escuchado en más de alguna ocasión a alguien que dice no querer tener descendencia porque no quiere heredarles alguna característica física que considera fea y que le ha costado sobrellevar. Asimismo, he escuchado que algunos buscan lo contrario, es decir, buscan tener descendencia para heredar alguna característica que consideran bonita. Más allá del aspecto físico, que debería ser realmente el que menos importa.

Algunos buscan ser el padre o la madre que no tuvieron. Esto es noble, pero tampoco es adecuado. Los hijos no son un espejo en el cual proyectarse o algo para llenar un vacío que otras personas dejaron en nosotros. Por obvias razones, lo ideal sería trabajar en nosotros mismos, buscar ayuda y convertirnos en nuestra mejor versión, para no dañar a las personas que ni han nacido.

Otra razón para tomar o no tomar la decisión es la economía. Basta  darnos cuenta de que nuestra existencia no sale gratis. Por lo general, nuestros padres van a lidiar con nosotros por muchos años. Hay excepciones, sí, pero aun así. Entender esto último es crucial, no traes al mundo a alguien que necesita que lo alimentes y lo cures si no tienes como alimentarte y curarte. Claro, esta cara de la moneda no la ven todas las personas, las familias de escasos recursos suelen ser numerosas y tiene que presentar adversidades muy fuertes, pero eso es una historia aparte. Escribiendo esto soy consciente de que esto será leído por personas que no están enfrentando esa situación en este momento.

Por otro lado, en un mundo polarizado y sexista, los roles asociados al género y demás aspectos ideológicos que se construyeron con base a como se formó la sociedad moderna, terminan teniendo influencia respecto al deseo de las personas. No faltan los vídeos en que los hombres, al ser víctimas del machismo, se decepcionan (o se molestan) cuando en una “gender reveal party” el color que se revela es el rosa en lugar del azul. Tampoco faltan las personas que preferirían tener hijos hombres porque “criarlos es más fácil”, debido a que cualquier persona funcional sabe que las mujeres la tienen un poco más difícil.

Lamentablemente, muchos preferirían evadir criar mujeres para no involucrarse en el cambio que la sociedad necesita para abolir el machismo. Del mismo modo, están las personas que preferirían tener hijos o hijas por aspectos aún más superficiales y sin sentido, como el hecho de parecerles más tiernos dependiendo del sexo, o bien, no pueden evitar proyectarse en personas no nacidas y piensan que si sus crías son del mismo sexo, tendrán los mismos problemas que les tocó vivir con sus respectivos progenitores. Es increíble el daño que puede causar una mala crianza.

En el campo ideológico de todo lo que conlleva criar minihumanos, se encuentra la parte en que las creencias que tenemos suelen ser muy difícil dejarlas de lado. Esto no debería tener nada de malo, si no significara, a veces, dañar a otras personas. Hay individuos que están dispuestos a abandonar a sus hijos por pensar o sentir diferente y ese abandono no tiene que ser físico necesariamente. En países conservadores como Guatemala, puede ser aún más grave si la razón del abandono es relacionada a la sexualidad. Muchas familias estarán dispuestas a convivir con alguien en polos políticos opuestos antes que convivir con un hijo o hija dentro del espectro de la diversidad sexual, no les abortan solo porque cuando alguien ya nació, es imposible.

Uno solo entiende a sus padres hasta que es padre

Esta frase podría parecer tener todo el sentido del mundo, pero no lo tiene. Claro, hay muchos aspectos que esta frase encierra y que obviamente tienen un punto. Por ejemplo; la capacidad de sacrificio que mamá y papá tienen con la intención de buscar el bienestar de un hijo. Si alguien no ha tenido que sacrificar algo por buscar el bienestar de alguien más, es seguro que experimente esto hasta tener una familia propia.

Aun así, hay muchos escenarios que no necesitamos vivir para entender a mamá y a papá. Si uno es atento es posible entender muchas cosas con el paso del tiempo, solo hay que abrir los ojos.

Entender a las personas que nos criaron (o que solamente fueron culpables de nuestra existencia) es crucial para entendernos a nosotros mismos, especialmente cuando somos el resultado de muchas decisiones que tomaron por nosotros, sin consultarnos porque muchas veces no se podía. 

Una frase que por otro lado tiene más sentido es: “A nadie le enseñan a ser padre”.

Eso es totalmente cierto, las personas ejercen ese rol de la manera en que creen que es la mejor o la manera en que les “enseñaron”. A veces sale bien, a veces sale fatal, a veces ni lo intentan y lamentablemente, no podemos elegir qué tipo de progenitores vamos a tener. Pero tenemos que ser críticos, con esas personas antes que con cualquier otra, es importante derribar esa antigua idea de que los padres son perfectos y no comenten errores. Nunca es tarde para ver los mil errores que cometieron en nuestra crianza, notarlos es una oportunidad para romper los patrones y no repetirlos después.

El conservadurismo tiene que morir lo antes posible, en especial, cuando se trata de formar familias. Por lo general, los humanos no nos criamos solos, necesitamos más tiempo que otros animales al lado de las personas que nos traen al mundo y necesitamos aprender cuestiones más complejas. No poner en tela de juicio las formas antiguas de crianza no logrará ningún avance, es importante que las futuras generaciones de padres se apeguen a los cambios que estos tiempos demandan. Resulta importante abandonar el discurso de “gracias a mis padres soy lo que soy” a manera de justificación de sus errores y entender que a veces las personas son buenas a pesar de su crianza. Hay aspectos positivos que merecen ser copiadas y seguir vigentes, pero varios errores que tenemos que identificar para eliminar de la ecuación y construir familias que sean base de una mejor sociedad. 

La madurez es algo subjetivo. No existe un parámetro real para medirla o saber cuándo llega. No es necesario procrear para madurar. Sin embargo, sí existe un cambio en ese momento. He podido notar cuando algunas amistades cercanas se convierten en padres o madres. Un cambio de actitud interesante, totalmente instintivo porque parte del instinto humano es evadir el daño a otro de nuestra especie. Esa capacidad de dominar y modificar el instinto juega un papel importante y de eso depende la calidad de padre o madre que buscamos ser.

Entonces, ¿cuál es la respuesta a la pregunta de este título? Es muy simple, la reproducción humana es un asunto de las tres vertientes.  Desde una vocación porque es una etapa que no va a durar tres meses y necesita una especie de “llamado” que aparece con la inspiración de experiencias anteriores. Un deseo, ya que hay que querer vivir eso; una persona que no quiere va a buscar como nunca estar ahí. Por último y más importante, es cuestión de instinto.

En ningún momento dejamos de ser animales y seguimos respondiendo a un instinto para muchos aspectos de nuestra existencia, el humano moderno va mucho más allá del instinto. Por ende, podemos decidir no traer personas al mundo al identificar que no tenemos ninguna de las tres, por eso es importante preguntarnos: ¿Tengo ganas de tener hijos algún día? Ser lo más críticos posible con la respuesta que nos demos a nosotros mismos.

Si la respuesta es un no definitivo, sumamente importante cuidarse y buscar las opciones disponibles para evitarlo. En mi caso, decidí hacerme una vasectomía y ese será mi próximo tema, el cual abordaré desde mi experiencia personal sin darle tantas vueltas a la parte técnica, pues hay mucha información al respecto.

Si la respuesta a la pregunta del párrafo anterior es un sí. El camino a seguir es más largo porque implica preparación e interés por ser el tipo de cuidador que el mundo necesita.

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