En el pasado, los anteriores Gobiernos han actuado de manera descarada, lo cual han provocado un sinfín de crisis, en dónde se han encargado de sofocar la democracia, todo con un solo objetivo en mente: saquear los recursos y destruir el poder judicial. Por mencionar algunas prácticas como los estados de calamidad y criminalizar a operadores de justicia, activistas y periodistas.
Esta perversa dinámica respondía a intereses oportunistas, agravando la situación de miseria en Guatemala. Dando como resultado, la instauración de un clima generalizado de desconfianza hacia las entidades públicas, donde el robo sistemático de las arcas del Estado se anteponía al bienestar común.
¿Cómo puede un país superar el ciclo de crisis orquestadas por sectores corruptos del Estado? ¿Cómo se puede recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones? Sin duda, todos esperábamos respuestas claras del gobierno del presidente Bernardo Arévalo.
En realidad no es tan sencillo como parece y es como dicen… “fácil es hablar”.
Podría agregar que existen muchas dudas y es ¿hacia dónde vamos?
Seamos realistas, el futuro de Guatemala está en juego. Las condiciones de vida de millones de guatemaltecos son mucho peores de lo que podrían ser y esto se debe en mayor parte al mal funcionamiento de las instituciones.
Si tan solo la Corte Suprema de Justicia, las salas de la Corte de Apelaciones, los tribunales de sentencia, los juzgados de Primera Instancia y los juzgados de Paz funcionaran de manera adecuada la justicia y la vida de los guatemaltecos sería distinta.
Sin embargo, esto resulta imposible sin una reforma constitucional, la cual busca transformar profundamente todos los órganos del sistema de justicia del país, ya que sin cambios estructurales, no hay posibilidad de garantizar una justicia independiente e imparcial.
Por lo cual me surgen algunas dudas, que quizá algunos lectores también se preguntarán:
- ¿Cuánto tiempo más esperará el Jefe de Estado y las élites del país para exigir una reforma constitucional que fortalezca el sistema de justicia?
- ¿Qué más debe ocurrir en Guatemala para que se establezcan las condiciones básicas para una justicia verdaderamente independiente e imparcial?
En éstas preguntas sacó a relucir la tan esperada “Reforma Judicial”, la cual llevará tiempo y sobre todo no será fácil, ya que toca intereses personales.
La instrumentalización de la justicia es costosa y, al mismo tiempo, socava los cimientos de la sociedad. En Guatemala las consecuencias han sido graves e irreparables, la corrupción ha generado una crisis política y social sin precedentes. Por lo mismo la población demostró su descontento y su hartazgo frente a la impunidad y la falta de transparencia en los anteriores Gobiernos.
Esta crisis puso en evidencia la necesidad de reformas profundas en el sistema político y la urgencia de erradicar la corrupción de las instituciones.
¿Incrementar el salario de los diputados del Congreso de Guatemala? 🧐
— Telégrafo (@telegrafogt) September 5, 2024
Una propuesta que suena imprudente y hasta impensable en el contexto guatemalteco, pero que podría abrir la puerta a un Congreso más capacitado y comprometido...
✍🏻: @sempiternoomlkhttps://t.co/VQqerOYkoc
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Entiendo que las persecuciones políticas y venganzas no sólo desperdician recursos y tiempo valiosos, sino que también envenenan el tejido social al polarizar y enfrentar a los sectores en conflicto, arrastrando al resto de la ciudadanía a una lucha que no les pertenece. Entiendo que vivir en democracia es el camino ideal.
Resulta lamentable cuando estas prácticas corruptas surgen desde el propio sistema de justicia, se erosionan la legitimidad y credibilidad del régimen político, destruyendo la confianza pública y debilitando las bases del Estado de derecho, lo cual hasta el Bernardo Arévalo y su gobierno han tenido que enfrentar y sin cambios tan “contundentes”
Cuando la justicia se convierte en un arma, el verdadero daño no se mide solo en los perseguidos, sino en la pérdida de la credibilidad del Estado y el colapso moral de la sociedad.
Aún así me gusta pensar que ya se ha sembrado la “semilla del cambio”, sin romantizar la política y siendo muy realistas.
#Poema | “Estuve de visita en mi pueblo. Fui con la certeza de que al regresar, me veré con la mujer que tiene toda mi atención...
— Telégrafo (@telegrafogt) September 5, 2024
Pasó de visita un par de veces por mis pensamientos y me inspiró para escribir estos poemas.” 💭
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Ciertamente el mal uso de la justicia siembra las semillas de futuros ciclos de inestabilidad y conflicto.
En un entorno donde la justicia es manipulada, la certeza jurídica desaparece, y con ella se desvanecen las inversiones nacionales y extranjeras. Nadie arriesgará capitales en un país donde el Estado de derecho es una ficción y las decisiones legales se guían por intereses particulares y venganzas políticas.
Esta realidad perpetúa un círculo vicioso: sin inversiones, no hay desarrollo; sin desarrollo, las condiciones de vida empeoran; y con la degradación del bienestar social, la polarización y el conflicto se profundizan, arrastrando al país hacia un abismo del que es cada vez más difícil escapar.
Cuando la justicia se convierte en un juego de poder, no solo se sacrifican la verdad y la equidad, sino también el futuro económico de toda la nación, atrapándola en un ciclo perpetuo de crisis y desconfianza.
Tenemos mucho por trabajar antes de decir: “Guatemala Nunca más”
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Meybel Amaya
Licenciada en Ciencias Jurídicas. En proceso de especialización en Derecho Comparado Internacional. Escribo de derechos humanos, migración, política y empoderamiento de las niñas. Fundadora de Niñas sin Fronteras. Becaria en la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM-OEA). "Muchas gente pequeña pueden cambiar el mundo".










