Descifrando el impacto del entorno en el cerebro de los jóvenes; acción y liderazgo en juego

Comprender el impacto del entorno del cerebro de los jóvenes es como un rompecabezas, es un viaje interesante y necesario de realizar. Los jóvenes, llenos de energía y curiosidad, son moldeados por las influencias de su entorno. Brindarles espacios positivos y oportunidades de liderazgo es como abrirles puertas hacia un futuro brillante y consciente, donde jóvenes y adultos colaboran para construir un mundo mejor, donde entendemos que solo podemos avanzar si accionamos juntos.
Fuente: Ilustracion publicada por Artem legere

Cuando se piensa en los jóvenes y adolescentes, a menudo se tiende a asociarlos con problemas. Parece que en las sociedades modernas, la etiqueta de “problemáticos” se aplica de manera generalizada, lo que los coloca automáticamente en una posición de desafío en lugar de ser vistos como aliados.

Sin embargo, los jóvenes son mucho más que los estereotipos que los rodean. Son seres llenos de potencial, capaces de crear, innovar y desafiar las normas establecidas. Su pasión y sed de libertad los impulsan a buscar su lugar en el mundo. Pero dependiendo de su entorno, se ven obligados a enfrentar normas y expectativas diversas, a menudo sintiéndose presionados por alcanzar la madurez antes de tiempo.

Los adultos contemporáneos utilizan términos despectivos para referirse a los adolescentes, lo cual puede causar un daño significativo en su proceso de desarrollo. Llamarlos “inmaduros”, más allá de ser una ofensa, constituye una etapa crucial en su desarrollo que influye en su integración social a largo plazo, convierte su perspectiva y visión de sí mismos en estereotipos inalcanzables.

En Guatemala, actualmente los jóvenes abarcan un gran número poblacional. En 2023, el país contaba con una población joven de 5.8 millones, entre 13 a 29 años, lo cual equivale al 33.0 % de la población total.

Es por ello que debemos preguntarnos:

 ¿Los adolescentes realmente son un problema para las sociedades? Para comprender a fondo la importancia de los jóvenes en nuestras sociedades, debemos comprender el cerebro adolescente. Según estudios realizados por la revista Mental Health Information.

El cerebro adolescente tiene una capacidad asombrosa

 para adaptarse y responder a nuevas experiencias y situaciones

Mental Health Information

Fuente: Imagen publicada por Lucia Massi en pinterest

Adentrémonos un poco más en el cerebro adolescente: Debemos comprender que, según la neurociencia, el cerebro está compuesto por neuronas de materia gris encargadas de muchas funciones cognitivas importantes. Durante el crecimiento, estas neuronas se ven envueltas en mielina, una sustancia grasa que recubre los axones de las neuronas en el sistema nervioso central y periférico. Actúa como un aislante eléctrico, permitiendo que los impulsos nerviosos viajen más rápidamente a lo largo de los axones. 

En pocas palabras, las neuronas se comunican entre sí gracias a la función de la mielina y esto sucede de forma mucho más rápida y efectiva.

Este envolvimiento comienza en la parte trasera del cerebro y avanza durante todo el crecimiento. Según la Mental Health Information:

Imagen publicada por Lisette en pinterest

El cerebro termina de desarrollarse y de madurar entre los 25 y los 30 años. La parte del cerebro detrás de la frente, que se llama corteza prefrontal, o lóbulo frontal, es una de las últimas partes en madurar. Esta área es responsable de habilidades como planificar, establecer prioridades y tomar buenas decisiones.

Mental Health Information

Es por ello que, cuando somos adolescentes, la impulsividad es un rasgo que nos identifica.

Durante este proceso, el cerebro no conecta de forma correcta con la razón, debido a la falta de mielina que aún no llega a la parte prefrontal del cerebro, entonces nuestra amígdala termina tomando el control.   

La amígdala es una parte del cerebro que se encarga de procesar y regular las emociones, especialmente el miedo y el estrés. No obstante, no procesa la razón ni la lógica Actúan de forma rápida y descontrolada, sin tomar en cuenta cuál es la mejor opción, solo la más fácil. También juega un papel en la interpretación de señales sociales y la regulación emocional, lo que significa que las emociones se vuelven más placenteras en esta etapa. Fácilmente podemos comprender que los jóvenes se ven más controlados por sus impulsos y no por la razón, debido a la falta de mielina en las neuronas, la función de los adultos entonces no debe ser la de matar el impulso, debe ser la de analizar y evitar los posibles daños.

Fuente; Imagen publicada porneuroscientificallychallenged en pinterest

En más de una ocasión había escuchado a alguien decir “los adolescentes tienden a tomar riesgos” o “los adolescentes no miden las consecuencias de sus actos”. Estas afirmaciones son correctas. Sin embargo, esto solo sucede cuando están con sus amigos. Como lo indica un estudio realizado por investigadores de la Universidad Temple en Filadelfia en 2009, los adolescentes mostraron una mayor activación en las regiones del cerebro asociadas con la recompensa cuando estaban con sus amigos, lo que los hacía más susceptibles a las recompensas potenciales de un riesgo. Este comportamiento se debe a que la presencia de amigos aumenta la sensibilidad en el cerebro para el potencial de recompensa de una decisión arriesgada.

Esto se debe a que cuando queremos algo, experimentamos liberación de dopamina, lo cual nos impulsa a ir tras lo que queremos. Durante la adolescencia, la liberación de esta dopamina es mucho más placentera, lo que significa que estamos dispuestos a tomar cualquier riesgo y el impulso de nuestros amigos hace más placentera esa recompensa.

HE AHÍ LA IMPORTANCIA DEL ENTORNO QUE NOS RODEA. Cuando somos adolescentes, estamos en el proceso de formación del sentido del YO. Definimos nuestras neuronas para convertirnos en quienes realmente seremos, un proceso fundamental en todos los seres humanos.

El cerebro está modificado para desechar lo que no le parece importante y conservar las conexiones neuronales relevantes, lo que significa que el cerebro puede usar y perder neuronas acordes a lo que refleja su importancia.

Crear hábitos saludables es fundamental en este proceso, ya que, al finalizar la etapa de madurez, los adolescentes descubren qué neuronas usar y cuáles desean perder. Las neuronas nos enseñan a convertirnos en quienes somos, las moldeamos dependiendo el entorno y la percepción de cada una de nuestras realidades.

Ahí radica la importancia de los adolescentes. Estamos en el más alto pico de adolescentes y jóvenes en la historia y solo hace falta mirar a nuestro alrededor para notar que son fundamentales para cada uno de los movimientos sociales que nos rodean. Están dispuestos a dar todo por la lucha de sus convicciones y causas morales justas; el activismo juvenil es fundamental para hacer cambios y mover el mundo.

Fuente: Ilustracion publicada por Beppe Conti en pinterest

Es importante entender que los jóvenes pueden ser moldeables y guiados en estas edades. Al cuestionar y modificar el entorno de los adolescentes, aseguramos que sus conexiones neuronales se conformen en cambios positivos. Si activamos a los jóvenes en cambios sociales, estamos asegurando conexiones neuronales que reflejen humanidad y transparencia, estamos asegurando adultos conscientes.

En la actualidad, los jóvenes atraviesan por procesos que golpean de manera fuerte su percepción del YO. Las redes sociales, por ejemplo, se han convertido en fuentes de dopamina rápida, hace que los usuarios pierdan la percepción de la realidad, manteniéndolos desconectados de quienes realmente desean ser. Construir jóvenes líderes, resulta un reto casi imposible en la actualidad.

La importancia del entorno en el desarrollo de los jóvenes radica en la formación de su identidad. Es fundamental crear espacios que fomenten conexiones neuronales positivas y los impulsen hacia cambios sociales. 

En lugar de estigmatizar a los jóvenes, se les deben de proporcionar oportunidades para liderar y transformar el mundo. Abriendo espacios sanos y promoviendo el conocimiento, se puede cultivar una generación de líderes y activistas conscientes. Para ello, accionar y para accionar hace falta impulso, impulso de jóvenes, así como guía y apoyo de adultos.

Trabajando en conjunto, olvidando el adultocentrismo, entendiendo que se necesitan mutuamente como seres sociales, podrán avanzar, podrán mejorar su entorno y accionar para crear líderes.  Recordando que los líderes no se hacen, nacen, se forjan, se cuidan y juntos, trascienden.

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