El 14 a las 14 ¿La nueva primavera o la continuación de un sistema perdido?

Estamos cada vez más cerca de un evento que debería ser meramente protocolario, pero que a raíz de los eventos suscitados en los últimos meses, se siente como llegar a la meta después de correr un maratón. El nuevo gobierno ha prometido la nueva primavera de nuestro país. Ha venido como un estandarte en la lucha contra este sistema, buscando devolver a Guatemala a donde debería estar. La verdadera pregunta es ¿Podrá luchar contra estos actores que han estado por tantos años en el poder o caerá ante el mismo juego de todos los gobiernos anteriores?

Recientemente, Bernardo Arévalo presentó a su equipo, a sus ministros. Con esto, ha generado que mucha población se sienta decepcionada y que alguno que otro analista de redes sociales, salga a decir campantes que esto era anunciado, que es la continuación del mismo sistema en el que hemos vivido, pero con otras caras. Otros, argumentan que el beneficio de la duda es lo importante, porque consideran que es un presidente que no tiene nexos ni favores políticos que cumplir.

El partido de Movimiento Semilla llegó a ganar por una clara alineación a los deseos y peticiones del pueblo de Guatemala. Atacó en campaña a la vieja política, al decadente sistema y al debilitamiento institucional que tenemos. Sin embargo, lo mismo hizo Jimmy Morales en su momento. Y no es que esté diciendo que Arévalo es el nuevo Jimmy, en lo absoluto. Estoy diciendo que claramente la victoria fue dada porque logró, mejor que otros, lanzar un discurso de ilusión y esperanza que esperaba la población guatemalteca.

Con la presentación de sus ministros, cuestionaron los nombramientos. Buscando hasta en lo más profundo para encontrar algo para desacreditar desde ya el gobierno entrante. ¿El problema? Justamente ese, que ni siquiera ha empezado como para darle ese tipo de críticas tan duras. Pero lo importante es que se aprendió de Jimmy Morales y que la confianza no debe estar dada completamente.

La idea de tener 3 poderes en el Estado es que funcionen como un sistema de pesos y contrapresos. Pero claro, en un sistema tan cooptado como el nuestro, eso quedó escrito en el papel. Sin embargo, el ver a mucha gente intentando fiscalizar a estos ministros (digo intentando, porque sus intenciones claramente son otras) es una señal de que al final la población se está viendo involucrada en política. ¿Y por qué es importante esto? Porque la política no solo es para los que se hacen llamar políticos, sino que es de todos y cada uno de nosotros. Hacer política, hablar de ella e incluso participar en ella, debiese ser una responsabilidad ciudadana. No podemos quejarnos o reclamar si ignoramos las decisiones tomadas por nuestros dirigentes nacionales.

Claro, la gente tiene más el ojo puesto en este gobierno porque no simpatizan con él. Además que quienes lo apoyan, ya aprendieron a no dar su voto de confianza enteramente. La política es saber negociar, saber escuchar y, sobre todo, tener claro un compromiso de a quien se debe servir realmente. Este nuevo gobierno se ha vendido como la nueva primavera, pero también seamos conscientes que ni siquiera ha tomado el poder, por lo que debemos darle ese tiempo de arrancar a dirigir este país. Tener claro en la mente que un país, y más uno como Guatemala, no cambia en 4 años, pero que, con el compromiso adecuado, puede encarrilarse hacia ese futuro que esperamos.

Si este gobierno es la nueva primavera o solo un cuento más contado por los mismos actores, lo sabremos en el transcurso de sus primeros días, porque las intenciones de hacer las cosas bien se deben ver desde el inicio, aunque sea difícil lograrlo. Este nuevo gobierno debe tener el carácter y el temple que se necesita para levantar un país tan golpeado como el nuestro. Nosotros, mantener la crítica realista y objetiva, sabiendo que hay expectativas, pero también sabiendo bajo qué condiciones asumen.

La política es un juego de pulso y veremos si este nuevo gobierno es capaz de ganarlo, procurando como siempre, el beneficio de aquellos que le dieron el voto de confianza, o mejor dicho, los contrataron para ser servidores por estos 4 años. Esperemos que Bernardo Arévalo y su equipo no olviden quién les ayudó a ganar, no olviden a esos jóvenes, que confían en un nuevo futuro de la mano de un compromiso genuino con este gobierno.

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