• mayo 21, 2022
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El contrato social

El contrato social

Las sociedades son diversas en varios sentidos, no hay ninguna que se parezca en su totalidad a otra, pero dentro de nuestros patrones hay varias similitudes que explican diversos fenómenos, hay un patrón que toda sociedad comparte y es la necesidad de organizarse, no hay sociedad que se tenga registro dentro de la historia que no haya llegado a un consenso de organización, por lo que se puede inferir que una necesidad de un grupo social es la de organizarse.

¿Por qué los seres humanos necesitamos organizarnos y como esa organización evolucionó a nuestros días?

No hay que escudriñar demasiado en la historia de la evolución humana para encontrar incontables escritos y documentos que nos expliquen la necesidad del humano de convivir con otros de su especie para la protección  y preservación de sí mismo, superamos la etapa de ser nómadas y saltamos al sedentarismo, con la el desarrollo del sedentarismo se dio un espacio que nos encamino al asentamiento de pequeñas comunidades que con el tiempo se expandieron y comerciaron para convertirse en grandes comunidades, pero ¿Cómo es posible que una sociedad de miles o millones de individuos puedan organizarse de tal  manera en que se garantice su continuidad?

Monterrey Origen y Destino

El nacimiento del Contrato Social

En las sociedades moderna nace la idea del contrato social, la teoría que explica y afirma que el ser humano como individuo se convierte en el firmante de un tratado abstracto que le permite ser parte de una sociedad y accede al derecho de gozar de las ventajas que la misma ofrece. Jean-Jacques Rousseau, con El Contrato Social y Thomas Hobbes con el Leviatán, son de los contractualistas, filósofos políticos que le dieron forma a la teoría de la formación de un Estado, Hobbes asegura que el estado natural del humano es la guerra, refiriéndose así a que un Estado existe para protegernos de otros Estados o incluso de otros individuos en su estado “natural”, mientras que en la visión de Rousseau el individuo forma parte de un contrato en el cual obtiene tiene la oportunidad de involucrarse en el mismo, dándole un doble estatus, por un lado el de súbdito al tener sobre sus obligaciones el deber de acatar los mandatos de un soberano  y por el otro el de un ciudadano, que debe involucrarse en las funciones del Estado para que este jamás sobrepase la delimitación de sus funciones.

Rousseau [Cordon Press
Hobbes [Alcoberro

Guatemala y su contrato social

Guatemala no es la excepción y al igual que todas las sociedades contemporáneas, también formó su contrato social, obviamente lo hizo al estilo latinoamericano, si, ese lleno de corrupción y acuerdos que sobrepasan los limites que Rousseau en su momento trato de especificar en su libro del Contrato Social. “La soberanía es inalienable” para Rousseau la soberanía en su pleno ejercicio es la voluntad popular, en otras palabras, el soberano no debe gobernar con intereses ajenos a los de su pueblo. ¿Se respeta ese principio en Guatemala? Es una incógnita que, con el contexto político actual del país, no hay que debatir para poder encontrar un punto de consenso.

sexta avenida [ Edwin Bercian

Sociedades pasivas que dan paso a autoritarismos

Para Rousseau, si el soberano sobrepasaba sus límites de poder y el pueblo guarda silencio, es una sociedad que consiente dichos actos. Actualmente hemos sido testigos de la toma de decisiones controversiales y contrarias a la inalienabilidad de la soberanía guatemalteca, la reelección de la fiscal general Consuelo Porras pese a su gran rechazo a nivel nacional, el aumento de los combustibles,  subsidios fraudulentos, el aumento del pasaje al transporte público, el aumento a la canasta básica,  la Universidad de San Carlos con su  elección fraudulenta de, la persecución e intimidación de ciudadanos que se han encargado de dar a conocer la corrupción de este Estado, así se puede enumerar en una lista varios acontecimientos que deben preocuparnos porque ponen en riesgo nuestro contrato social.

Como ciudadanos hemos olvidado que nuestra obligación dentro de este contrato social es fiscalizar a nuestro Estado, que le hemos permitido tomar decisiones que benefician a unos cuantos y si esos beneficios no llegan a todo el pueblo, se convierten en privilegios, el autoritarismo de este gobierno nace entonces del desinterés y silencio de un pueblo que ha permitido que la soberanía empiece a ser utilizada para intereses particulares y no a la voluntad popular, el contrato social es a su vez el principio de una democracia, que si no se cumple a cabalidad, permite la expansión de gobernantes que oprimen.

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