El espacio entre nosotros

Tu corazón, tallado de dolor, manchado de violencia, drenado de su habilidad para seguir latiendo…aún hacía que el mío estuviera en paz, sabiendo que de alguna forma alguien como tú aún existía.

Miguel sostiene un vaso de whisky mientras lee otro libro en la mesa del comedor. Ha perdido la cuenta de cuántos libros y del número de mitologías que ha leído intentando encontrar la respuesta sobre la reliquia familiar que encontró hace años y que, según él, promete iluminar el camino a llenar los vacíos de su pasado.

Podría estar bebiendo algo más saludable. Lo sabe. Pero él dice que piensa mejor cuando bebe. Oscar se preocupa por la cantidad de alcohol que Miguel bebe.

Oscar se acerca al comedor, asomándose por la pared, sintiendo esa tensión en su pecho esfumarse al observar la tierna imagen de Miguel y su extrema concentración.

Oscar toma un asiento…al final de la mesa. Espera a que Miguel separe su vista del libro. No quiere distraerlo. A Oscar no le importa esperar. Podría observarlo por el resto de su vida. 

Pasa un rato y Miguel finalmente despega sus ojos de las páginas, suspirando profundamente cuando nota la presencia de Oscar.

-¿Encontraste algo?-

-Nada.-

-Lo harás.-

-¿Y tú?-

-Nada.-  A Oscar no le gusta llegar con las manos vacías, pero no hay nada más que pueda hacer.

-Pues si sigo leyendo voy a enloquecer.- Miguel resopla y cierra el libro.

-Probablemente.- Oscar asiente, sintiendo cómo una sonrisa está por asomarse en su rostro.

-Voy a ver una película en la sala. ¿Vienes?-

-Sí.- A Oscar le hubiese gustado mostrar más entusiasmo. Pero siempre teme mostrar demasiado.

Oscar se sienta en el sofá, esperando a que Miguel reproduzca la película. Se recuesta en el reposabrazos y observa a Miguel tomar su asiento…en el otro lado del sofá. Miguel presiona play. 

Oscar ve de reojo el espacio entre ambos, pensando que cada vez que utilizan ese sofá, el espacio se hace más grande.

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