El gran fracaso de las elecciones 2023

Dentro del contexto de las elecciones de 2023, Zury Ríos, quien había enfrentado una serie de obstáculos en campañas anteriores, vio esta vez una oportunidad propicia y casi única para llegar a la presidencia con todos los poderes cooptados a su favor. Sin embargo, el resultado adverso y su sexto lugar señalan un declive en su popularidad y vigencia política.

Podríamos afirmar que una de las principales perdedoras en esta contienda electoral es Sandra Torres, representante de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Lo anteriormente dicho si consideramos su historial de tres derrotas electorales consecutivas y su destacado papel como símbolo del antivoto y objeto de burla a nivel nacional. 

No obstante, en medio de las numerosas especulaciones que emergen en las conversaciones coyunturales, surge una interesante perspectiva: la posibilidad de que Sandra Torres esté utilizando el antivoto como una suerte de negocio. Esta idea cobra fuerza debido a que, como líder política, puede lograr entablar negociaciones políticas con su numerosa bancada legislativa, así como con los numerosos alcaldes electos en la UNE. Aunque esta teoría pueda rozar lo fantasioso, representaría una pequeña victoria en el contexto de las reiteradas derrotas que Sandra Torres ha experimentado. Incluso aún hoy se aferra a una posible victoria de escritorio, si se lograra consumar el fraude electoral que se está llevando actualmente contra el Movimiento Semilla y el presidente democráticamente electo, Bernardo Arévalo.

No obstante, entre aquellos que han tenido reiterados fracasos, Zury Ríos destaca por todas las circunstancias que le rodean. Su trayectoria como diputada entre 1996 y 2012 le otorga notoriedad en el plano político, aunque también está marcada por su presunta implicación en el Jueves Negro. Este evento, donde presuntamente colaboró junto a otros miembros del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), se caracterizó por actos de sedición y disturbios contra la democracia, todo en el contexto de la inscripción inconstitucional de su padre y exdictador, Efraín Ríos Montt para las elecciones presidenciales de 2003.

Zury Ríos incursionó en la búsqueda del poder ejecutivo en 2011, pero se vio frenada por la falta de recursos dentro de su partido en ese momento. Sin embargo, volvió a intentarlo en las elecciones de 2015, esta vez como candidata de Visión con Valores (VIVA). Pero su inscripción enfrentó dificultades debido a su vínculo con un jefe de golpe de Estado, una circunstancia que la limitaba según el artículo 186 de la Constitución. A pesar de los debates en torno a la constitucionalidad, logró formalizar su inscripción en esta ocasión y obtuvo el quinto lugar en las elecciones, una posición importante que le brindó una plataforma sólida para seguir consolidando su imagen de cara a futuros comicios.

En las elecciones de 2019, Ríos se encontró nuevamente ante el mismo desafío constitucional: su inscripción. La cual esta vez sí se vio obstaculizada debido a la inhibitoria previamente mencionada. A pesar de que se especulaba con la posibilidad de que avanzará a la segunda vuelta y se enfrentará a Sandra Torres, sus aspiraciones de llegar al poder se vieron mermadas por esta barrera constitucional. Zury Ríos contaba en ese entonces con una carta importante: su vicepresidente, la figura a la vez destacada y oscura de Roberto Molina Barreto, reconocido en el ámbito político, judicial y constitucional. Molina Barreto acusó a la exmagistrada Gloria Porras de conspirar contra Zury Ríos con el objetivo de frustrar su ascenso al poder, mientras que Ríos acusaba a Sandra Torres de obstaculizar su candidatura.

El escenario perfecto para Ríos se presentó en las elecciones de 2023. Con todos los poderes tomados, esta vez no habría obstáculos para asegurar su inscripción como candidata. A pesar de que algunas organizaciones de derechos humanos plantearon la revocación de su inscripción con base en lo ya mencionado, sus peticiones fueron rápidamente desestimadas. Si bien podríamos entrar en un análisis de índole constitucional, esta cuestión se torna evidentemente política, dado que la magistratura de la Corte de Constitucionalidad está conformada por figuras como Roberto Molina Barreto, quien previamente fue su compañero de fórmula en las elecciones de 2019 y Luis Alfonso Rosales Marroquín, quien obtuvo un escaño como diputado por el mismo partido, VALOR, al que pertenece actualmente Zury Ríos.

Fotos: Publinews y Corte de Constitucionalidad

En este contexto, el momento se tornaba excepcional para aspirar a la Presidencia. En el panorama actual, el Ministerio Público criminaliza a fiscales, jueces anticorrupción, periodistas y defensores de derechos humanos. Este escenario contrasta con el pasado en el que estos actores desempeñan un papel de contrapeso y equilibrio, pero que ahora, debido a las circunstancias, se han visto forzados al exilio, como lo ilustra el caso de Gloria Porras. Es de esos escenarios que el riosmontismo siempre apoyó.

La coyuntura era la mejor por el resurgimiento del neofascismo, el cual ha ganado terreno en la sociedad. Este clima propicia una conexión con el personaje político más conservador que pueda emerger en el ámbito electoral. No es casual que el partido VALOR haya promovido teorías conspirativas en contra de la “Agenda 2030, así como haber recurrido a la participación de un reconocido fascista argentino para brindar discursos anti-derechos y conspiranoicos en el Congreso.

El escenario seguía siendo favorable para Zury y otros personajes más. Las elecciones de 2023 se caracterizaron por la exclusión de varios candidatos destacados en la contienda electoral de 2019, siendo estos: Thelma Cabrera, lideresa del partido indigenista Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), quien quedó en cuarto lugar. Y también, Roberto Arzú, representante del partido atrapalotodo de PODEMOS, quien quedó en quinto lugar. Además, el Ministerio Público mantenía una constante amenaza sobre Edmond Mulet, quien había obtenido el tercer puesto en las elecciones de 2019, sugiriendo posibles acciones legales en su contra.

Prácticamente, todo estaba dispuesto para un camino sencillo en las elecciones, hasta que emergió una figura inesperada: Carlos Pineda, del partido populista Prosperidad Ciudadana. Pineda había logrado un nivel de popularidad sin precedentes y se perfilaba como el posible ganador. Esta perspectiva era razonable, dada su habilidad para conectar orgánicamente con los sectores populares de la población. Las encuestas sostenían su posición en los primeros puestos, dando la impresión de una victoria inminente.

No obstante, el curso de los acontecimientos dio un giro que muchos ya esperábamos. En una fase avanzada de la contienda, se revocó la candidatura de Carlos Pineda. Se argumentan una serie de procedimientos erróneos, aunque resultaba evidente que detrás de esta medida se ocultaba un intento de fraude electoral. Lo que se pretende es buscar asegurar el acceso al poder para aquellos alineados al poder, quienes habían logrado recuperar la hegemonía política tras la expulsión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Foto: France24

El escenario se teñía con la actividad oficiosa de los netcenters y la presencia de figuras fascistas, quienes movilizaban sus recursos mediáticos para lanzar ataques dirigidos hacia Edmond Mulet, quien se estaba consolidando en el segundo lugar de las encuestas electorales. Sin embargo, estos ataques sistemáticos no se limitaron únicamente a Mulet, sino que también se dirigieron en gran medida hacia un influyente Pineda, que pedía el voto nulo ante su arbitraria exclusión. Y otros presidenciables como Manuel Villacorta del partido político Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS) y Bernardo Arévalo, que quedaron sujetos a un nivel menor de hostilidad durante la primera vuelta.

De manera destacada, la Fundación contra el Terrorismo asumió un rol sumamente activo en respaldo a Zury Ríos, sin encubrir en ningún momento su apoyo. Ricardo Méndez Ruíz empleó todas sus plataformas de redes sociales de manera constante para difundir la idea de que Mulet y su vicepresidenciable, Max Santa Cruz, estaban vinculados a una agenda globalista, un discurso que los netcenters adoptaron y propagaron con intensidad. Mientras tanto, Zury Ríos se autoproclamaba ganadora de debates en varias ocasiones, lo que infló su confianza en niveles sobresalientes.

Imágenes: X (anteriormente Twitter)

Llegó la sorprendente primera vuelta. Bernardo Arévalo, quien previamente había estado en un segundo plano en las encuestas, logró inesperadamente un puesto en el balotaje, lo que lo llevaría a enfrentarse con Sandra Torres, marcando la tercera vez consecutiva que Torres llegaba a la segunda vuelta como candidata. 

En medio de esta inesperada configuración, Manuel Conde, representando al partido gobernante VAMOS, consiguió el tercer lugar, a pesar de haber utilizado todos los recursos y la maquinaria estatal en su favor. El cuarto lugar fue para Armando Castillo del partido conservador cristiano evangélico VIVA, una revelación en estas elecciones. El quinto lugar quedó en manos de Edmond Mulet del partido de atrapalotodo de CABAL, y el sexto lugar correspondió a Zury Ríos.

Imágene: X (anteriormente Twitter)

Después de los resultados de la primera vuelta, Ríos limitó su reconocimiento de la derrota a las redes sociales. Sin embargo, esta posición cambió de manera drástica una vez que comenzaron los intentos por revertir los resultados electorales, momento en el cual comenzó a argumentar la existencia de fraude electoral. Este revés tuvo un impacto devastador en la imagen de Ríos. Al no haber conseguido ni siquiera el cuarto puesto, se estima que su imagen pública está en declive y, en consecuencia, en rechazo por parte del público.

Además, la victoria del partido socialdemócrata Movimiento Semilla, liderado por Bernardo Arévalo, añade una nueva capa de complejidad para ella. Esta victoria podría reforzar la lucha contra la corrupción y restaurar un sistema de contrapesos en el Estado. Por lo tanto, las aspiraciones de poder de Ríos podrían encontrarse nuevamente estancadas. 

Como respuesta a esto, es evidente la actuación oficiosa de sus aliados políticos en contra de la legitimidad democrática de Arévalo. Desde los resultados de la primera vuelta, han propagado desinformación, persecuciones judiciales e incluso incitando al terror. Todo lo anterior sin que Zury Ríos aparezca nuevamente ante las cámaras.

Fuente: X (anteriormente Twitter) La publicación que contenía esta imagen la borró posterior a los intentos de revertir los resultados electorales.

Queda claro que, si la derecha se desea reconfigurar con miras a las próximas elecciones, deberá concebir nuevos liderazgos y estrategias, ya que su imagen actual los coloca como una amenaza para la integridad de la frágil democracia guatemalteca.

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