El plato y la taza de café son utensilios clásicos que han acompañado la cultura de las bebidas como el té y el café durante siglos. Originalmente, en los siglos XVII y XVIII, la bebida se servía en pequeños cuencos o tazas de porcelana sin asas. Este diseño, inspirado en la cultura oriental, facilitaba la degustación de la bebida, ya que se podía sostener con ambas manos. Sin embargo, debido a la temperatura de los líquidos, se necesitaba un soporte para evitar quemaduras y así surgió la idea del plato debajo de la taza.

Materiales y su uso inicial
El uso del plato y la taza para bebidas calientes tiene sus raíces en las antiguas culturas orientales, particularmente en China y Japón, donde se utilizaban cuencos de porcelana para beber té. Con la expansión del comercio de porcelana y la llegada del café a Europa en los siglos XVII y XVIII, se adaptaron estos recipientes para el consumo de café.
Lugar de origen
El concepto del plato acompañando a la taza se originó en Europa durante el siglo XVIII, pero la forma de beber en pequeños cuencos (sin asas), proviene de la tradición asiática, en la que se utilizaban tazones para beber té. Fue en países como Francia, Inglaterra y Alemania donde se popularizó el uso de la taza con plato, evolucionando a partir de los diseños orientales.

Material original
Porcelana: los primeros platos y tazas para café eran de porcelana fina, un material que se había perfeccionado en China y que luego fue emulado por fábricas europeas, como Meissen en Alemania y Sèvres en Francia. La porcelana era el material ideal debido a su resistencia al calor y su elegancia.
Cerámica y loza: además de la porcelana, la cerámica y la loza también se utilizaron ampliamente, especialmente para clases populares, ya que eran materiales más accesibles que la porcelana fina.
Originalmente, estos utensilios fueron diseñados para el consumo de té en las culturas asiáticas y con la llegada del café a Europa en el siglo XVII, se adaptaron para esta nueva bebida. Sin embargo, en un principio, el café se servía en los mismos recipientes que el té, ya que las tazas de porcelana permitían soportar la alta temperatura del café, que se tomaba muy caliente.

Curiosidades
- El plato no solo servía para sostener la taza, sino que, en muchas culturas europeas, era común que el café se vertiera directamente en el plato para enfriarlo más rápido antes de beberlo.
- En algunas regiones de Europa, especialmente en Escandinavia y Rusia, era costumbre sorber el café desde el plato, lo que era visto como una manera elegante de disfrutar la bebida caliente.
- En el siglo XVIII, la moda del café en Europa llevó a que se diseñaran servicios de café específicos con platos y tazas, a menudo ricamente decorados y hechos de porcelana, en un estilo que reflejaba el lujo de la época
El cambio de plato a taza
La evolución de la taza con asa comenzó en el siglo XVIII, especialmente en Europa, cuando los fabricantes de porcelana y cerámica, como los de Meissen y Sèvres, empezaron a producir tazas con asas para facilitar el manejo. El diseño de la taza con asa se hizo cada vez más popular, ya que permitía sostener la bebida sin riesgo de quemaduras, eliminando la necesidad de verter el café en el plato.
El cambio del uso del plato a la taza, fue impulsado principalmente por la comodidad. Las tazas con asas mejoran la experiencia de beber café caliente sin tener que recurrir al plato como medio para enfriar el líquido. Este nuevo diseño también reducía las posibles manchas y derrames al verter el café del plato de vuelta a la taza. Además, las tazas modernas mantenían mejor la temperatura del café, lo que las hacía más prácticas para el día a día.
Actualmente, el uso del plato persiste en algunos países, pero la taza con asa se ha convertido en el estándar, debido a su funcionalidad y comodidad.
Related Tags
Andrea Valle
Estudiante de periodismo en la Universidad Mariano Gálvez. Streamer en Twitch y tejedora artesanal.










