Si el Centro Histórico de la ciudad pudiese hablar, nos relataría una cantidad infinita de anécdotas. Hasta la fecha es el epicentro de gran parte de la escena artística guatemalteca, el punto donde convergen instituciones del Estado, empresas, viviendas, la comuna capitalina, la Catedral Metropolitana y otras agrupaciones clave.
El Centro Histórico ha sido testigo directo de los grandes sucesos de Guatemala, desde los más festivos hasta tragedias sin precedentes. La plaza de la Constitución lleva tatuados los pasos de quienes se dieron cita aquel 25 de abril de 2015, donde varios ciudadanos exigían la renuncia del binomio presidencial y un alto a la corrupción, así como el altar en honor de las víctimas del caso Hogar Seguro que fallecieron el fatídico 8 de marzo de 2017.
En medio de todo ese bagaje histórico, estas calles se han convertido en el espejo de una realidad latente que muchos ignoran: la presencia de migrantes provenientes de distintos países latinoamericanos.
Basta con pasar frente a la plaza y otros puntos de la zona 1 para toparnos cara a cara con esta realidad. Hombres, mujeres, adultos de la tercera edad y menores recorriendo calles y avenidas en búsqueda de ayuda monetaria, un pedazo de pan o de un sitio para dormir de manera indefinida.
El Centro Histórico se viste cada día con pancartas que reflejan los sueños truncados de cientos de migrantes indocumentados, recordándonos que algunos fracasaron en el intento de conseguir ese sueño americano que millones de latinos persiguen para escapar de la pobreza, la violencia y la miseria.

Al margen de hablar de una ideología política u otra, es imperante que existan acciones concretas para abordar esta problemática.
Las organizaciones sin fines de lucro, por muy buenas intenciones que tengan, no pueden resolver un problema estructural cuya responsabilidad recae directamente en los gobiernos y las instituciones que los conforman.
Me pregunto: ¿Tomarán acción estos actores políticos o nuestra ciudad “limpia y verde” seguirá atestiguando sueños americanos truncados en los semáforos de la Sexta avenida?
¿Habrá un cambio sustancial o seguiremos dependiendo de las barras y las estrellas que sostienen la firme promesa de “hacer América grande de nuevo”?
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María Alejandra Guzmán
Periodista, redactora y gestora de actividades culturales en Guatemala con amplia experiencia en creación de contenido digital.








