Elecciones 2023…atentando en contra de la comunidad LGBTIQ+

En el proceso electoral de 2023, varios temas considerados tabúes han resonado entre las frecuentes preguntas que se realizan a los candidatos de los partidos políticos. Un hito importante se está manifestando con la visibilización de los ejes centrales de lucha para la comunidad LGBTIQ+ en el país.

Las Elecciones Generales en Guatemala han sido sinónimo de corrupción, juegos políticos, sobornos, falsas promesas y utilización de la necesidad del pueblo para obtener votos. El silencio de nuestras calles se quebranta ante las propagandas políticas que solo son más espejos que nos arrebatan la dignidad. Las tácticas de engaño y represión siguen siendo las mismas y el desarrollo no es una realidad para todos, solo para los que siempre ostentan el poder. 

En este contexto, los grupos vulnerables buscan visibilizarse ante el sistema y así obtener seguridad, desarrollo y oportunidades. Este proceso llega a ser tedioso porque todo lo nuevo es desplazado del plano social por los políticos de siempre. Las raíces patriarcales y religiosas son tan fuertes que, desenterrarlas es casi imposible porque todo aquel que esté contra el sistema es silenciado y vetado de toda oportunidad de pleno desarrollo. 

En Guatemala, uno de los grupos más vulnerados por el sistema es la comunidad LGBTIQ+, quienes por más de 30 años han intentado visibilizar su lucha y papel en la sociedad. Este proceso ha sido largo; sin embargo, han logrado conquistas en el ámbito social, demostrando que la unión hace la fuerza

Por otro lado, el proceso de visibilización de la comunidad LGBTIQ+ en el ámbito político del país ha sido más lento y turbulento que en el plano social. El uso de la violencia por parte del Estado y replicada por la sociedad, ha logrado que el tejido comunitario y de identidad de este grupo siga en proceso de reconstrucción, a pesar de que vivimos en una era de “democracia y paz”. Luego de la apertura democrática en 1985, el proceso de apertura política para la comunidad ha sido extremadamente difícil ante la invisibilización y criminalización que ejerce el Estado. Tuvieron que pasar más de 30 años para que llegara al Congreso de la República la primera persona que apoyó abiertamente la lucha de la comunidad en el país. 

Sandra Morán llego a ser diputada tras participar en política electoral y obtener un curul durante las elecciones del 2015 por el partido Convergencia. Este acontecimiento marcó un hito inimaginable para el país; el punto central estaba contenido en lo que ella representa:  mujer, indígena y abiertamente apoya a la comunidad LGBTIQ+. Ella logró romper todo paradigma en la conformación del ideario guatemalteco; por lo tanto, también movió las bases conservadoras de la política en este país.

Foto: UN Women.

Durante su gestión dio apertura al diálogo sobre la importancia de visibilizar a la comunidad. Por primera vez, la diversidad sexual fue un tema de discusión en el tan conservador Congreso de la República. La presentación de iniciativas de ley a favor de la comunidad movió las bases patriarcales, coloniales y machistas de aquel recinto. Algunas de las iniciativas de ley que Sandra Morán presentó fueron:

  • Ley para sancionar los crímenes por prejuicio
  • Ley de identidad de género.

Estas dos marcaron un precedente histórico para la comunidad LGBTIQ+ en el país, ya que eran conquistas que otorgarían seguridad social y estatal a este grupo tan vulnerable. 

La primera ley mencionada contemplaba peritajes y mecanismos de justicia transicional para aquellos crímenes cometidos bajo la intención del dolo por prejuicio. Esta ley nace ante la necesidad de visibilizar que muchos de los crímenes en contra de la comunidad eran cometidos por la identidad de género y no por otras causas. Por lo tanto, la ley debe juzgar estos casos con peritajes distintos, para que la justicia logre resarcir, educar y contemplar la no repetición

La segunda ley era una reforma total a las bases discriminatorias y de no reconocimiento de la comunidad en la vida social guatemalteca. Entre los puntos que trataba estaban temas de no discriminación, derecho a la vida privada, al nombre y personalidad jurídica de la comunidad trans en Guatemala. Este último punto les otorgaría a las personas transexuales poder cambiar el sexo en el Documento Personal de Identidad (DPI) y así ejercer libremente su sexualidad e identidad.

Estas iniciativas de ley no fueron aprobadas; por el contrario, fueron la causa por la que Sandra Morán empezó a ser blanco de ataques por parte de las bancadas conservadoras del Congreso de la República. Ella fue el faro de luz para que la comunidad tomara la decisión de involucrarse en política; muestra de esto es que, para las elecciones del 2019 fueron 4 los candidatos de la comunidad quienes se lanzaron para puestos de elección popular. Los nombres que figuraban eran Aldo Dávila, Henry Cortez, José Carlos Hernández y Otto René Félix. Durante los comicios, 2 personas de las mencionadas lograron un puesto político; Aldo Dávila en el Congreso de la República y José Carlos Hernández en el Parlamento Centroamericano  -PARLACEN-.  

Durante estos últimos 4 años, el panorama se veía muy optimista para la comunidad, ya que más espacios estaban siendo tomados y apoyados por la población. Sin embargo, este último periodo presidencial solo trajo consigo retrocesos abismales en materia de equidad y diversidad sexual. El Gobierno de turno junto a las bancadas mayoritarias y “conservadoras” del país iniciaron una agenda “Pro vida”, la cual solo busca invisibilizar la lucha de la comunidad en el espectro político. 

La “vieja política” al ver que la comunidad logró ocupar espacios de toma de decisión en el Congreso y que la población los apoyaba abiertamente, orquestaron campañas de invisibilización, discriminación y manipulación de información para que el poder no se les fuera de las manos. En este contexto, nacen iniciativas de ley que intentan criminalizar y perseguir a todos aquellos quienes no comparten los valores religiosos, morales y sociales de la clase dominante. 

Una de las iniciativas de ley más controversiales que se presentaron durante este gobierno es la famosa “Ley para garantizar la protección integral de la niñez y adolescencia contra los trastornos de la identidad de género”. Esta iniciativa fue presentada por el oficialismo del presidente y respaldada por las bancadas Vamos, Valor, PAN, Partido Humanista De Guatemala (PHG), UCN y Viva. Esta ley contempla criminalizar a todo aquel que divulgue información sobre la diversidad sexual. Defiende y protege la idea de la expresión de genero con relación al sexo biológico y tipifica como trastorno y anormal a toda aquella persona e idea que vaya en contra de esta norma. Este retroceso histórico fue uno de los golpes más bajos que la comunidad ha recibido durante la apertura democrática. Otras iniciativas como la “Ley de protección de la vida y la familia” fueron intentos de invisibilizar una lucha que ha llevado años en la sociedad guatemalteca.

Durante estas elecciones, este proceso estatal de invisibilización y barreras para optar a espacios políticos se puede ver muy bien, ya que solamente hay un candidato que apoya abiertamente a la comunidad durante estas elecciones.

Pasamos de tener 4 representantes, a solamente uno, quien es Sandra Morán por la coalición URNG Maíz-Winaq. En esta época de campaña, solamente 3 de los 30 partidos políticos hablan abiertamente de la importancia de la diversidad sexual y su protección en sus planes de gobierno: Movimiento Semilla, VOS (Voluntad, Oportunidad y Solidaridad) y URNG- Maíz- Winaq.

Foto: Hornet

Este proceso de invisibilización es preocupante porque demuestra que los espacios están disminuyendo y esto representa un peligro inminente para la reconstrucción del tejido social de la comunidad en el país. Mientras las barreras estructurales del Estado sigan vigentes, la comunidad no podrá lograr conquistas políticas legislativas; esto provoca que la falta de desarrollo y oportunidades siga siendo un problema para quienes pertenecen a este grupo tan vulnerable. Durante estas elecciones es importante dar nuestro voto a quienes en verdad trabajen por la mejora, por la transformación y la búsqueda de equidad. 

No hay que dejar que tomen los espacios políticos los mismos de siempre, hay que luchar por tomar esos espacios y legislar porque nuestra comunidad merece algún día dejar de sobrevivir, para poder vivir.

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