Los emojis sustituyen las frases engorrosas. En ocasiones, también suavizan las pláticas “incómodas” y las peticiones difíciles. También nos permiten expresar emociones prescindiendo de manera absoluta del lenguaje verbal.
Este último punto es el que abre la interrogante que planteamos desde un inicio: ¿los emojis son un puente comunicacional o una barrera? La respuesta parece sencilla, pero no lo es.
Al respecto, hay una curiosidad muy interesante sobre los emojis. La Real Academia de la Lengua Española (RAE), suele brindar definiciones cortas al momento de explicar el significado de diversos vocablos, pero cuando se trata de estos íconos utilizados en redes sociales, el ente lingüístico tiene mucho que decir.
Según la RAE, el vocablo es de origen japonés y se emplea para describir una pequeña imagen o icono digital que se utiliza en las comunicaciones digitales para representar emociones, objetos o ideas.
Además, la RAE sugiere que es mejor utilizar el vocablo “emoticón” o “emoticono”. La definición que ofrece respecto a esta palabra es bastante similar que la de “emoji”, salvo que el origen es distinto, ya que la palabra emoticón es de origen anglosajón.
Respecto a ello, es importante mencionar que la palabra emoticón es una fusión de dos términos: emoción e ícono. Esto no es un detalle menor, porque desde su etimología, se hace referencia a una de las funciones principales de los emojis: la descripción de estados de ánimo.

¿Los emojis son héroes o amenazas comunicacionales?
Podríamos asumir una posición dicotómica y afirmar que los emojis son un puente comunicacional que nos permite expresar nuestras emociones (alegría, tristeza, culpa, amor, desagrado) de mejor manera cuando tenemos dificultades para comunicarnos verbalmente, sea por alguna discapacidad o bien, por alguna barrera psicológica.
También podríamos satanizar estos íconos de forma encarnizada, argumentando que su uso puede mermar nuestras capacidades verbales y de pensamiento. Sin embargo, la dicotomía no es la mejor ruta cuando se habla de comunicación digital; la clave está en el contexto y en los matices.
Por otro lado, en una publicación de la Universidad de Salamanca en España, se menciona que los seres humanos reflexionamos sobre aquello que decimos con palabras y mientras conversamos, no solamente comunicamos, sino también pensamos y conocemos, ya que el lenguaje también es vehículo de los procesos cognitivos.
En otras palabras, el lenguaje se relaciona también con procesos mentales y reducir el lenguaje a íconos simples puede repercutir en el desarrollo de los mismos.
No obstante, el uso de emojis puede facilitar la expresión de ideas y sentimientos cuando existe una barrera mental o emocional que dificulta el lenguaje verbal y su desarrollo. Si hacemos un balance, utilizar emojis tiene ventajas y desventajas como cualquier otra forma de comunicación.
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En un artículo publicado por Imagen de Veracruz, aunque se menciona que el uso de emojis puede reflejar un vocabulario limitado, también se expone que las generaciones más jóvenes poseen una mejor capacidad para interpretar imágenes que otras personas de mayor edad.
Sin embargo, dicha publicación invita a los jóvenes a cultivar su hábito de lectura para ampliar su vocabulario y criterio para evitar que el uso de nuevas herramientas digitales repercuta negativamente en sus capacidades cognitivas.
En síntesis, los emojis pueden ser un puente en la comunicación, con algunas barreras superables a través de la lectura, el sentido común y el espíritu crítico.
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María Alejandra Guzmán
Periodista, redactora y gestora de actividades culturales en Guatemala con amplia experiencia en creación de contenido digital.








