En contraparte, las redes sociales no definen el país

El auge digital del Movimiento Semilla marcó una nueva etapa en la política guatemalteca, pero su impulso en redes no se ha traducido en poder real. Las divisiones internas y la pérdida de espacios estratégicos reflejan una desconexión con la ciudadanía fuera del entorno virtual. El caso de la Usac lo demuestra: las campañas con gran eco en redes no logran vencer a quienes mantienen presencia y trabajo directo con la gente. En un país donde menos del 30 % tiene acceso a internet, la política sigue ganándose en el territorio, no en los algoritmos.

El país atraviesa un proceso de cambio significativo en el ámbito político. Sin calificar dichos cambios como positivos o negativos, lo cierto es que se están produciendo en todas las áreas de interés nacional. Este proceso inició con la campaña del Movimiento Semilla en 2023, que culminó con su llegada a la presidencia. 

A partir de entonces, los entornos políticos y sociales han experimentado un notable dinamismo, como se evidenció en la elección al Consejo Superior Universitario (CSU) en todas las facultades de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac); aunque para este análisis nos centraremos específicamente en la Facultad de Derecho.

La Usac y sus procesos funcionan como una muestra preliminar para los próximos procesos de elección, como la elección de cortes del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que se llevarán a cabo en 2026. Aunque se trata de un procedimiento en el que el ciudadano común no participa directamente, la dinámica de los actores que sí intervienen, refleja tendencias similares a las observadas en el resto del país, aunque estas no siempre representan un beneficio para el interés general.

En contraparte las redes sociales no son el país
Créditos: Joaquín Ochoa

Entonces, ¿dónde radica el error del oficialismo político? Movimiento Semilla (en adelante “Semilla”), llegó a la presidencia en 2023 con una campaña sólida enfocada en la juventud, en la que su presencia activa en redes sociales jugó un papel relevante, principalmente porque la generación de las redes sociales ya forma parte del padrón electoral. 

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Sin embargo, no lograron evolucionar a partir de ese impulso inicial y desde entonces, se les ha visto perder espacios clave, desde la presidencia del Congreso, hasta varias elecciones legislativas importantes para su agenda y para la población que respaldó su proyecto. Actualmente, enfrentan divisiones internas evidentes, conformando dos fracciones: Semilla y Raíces.

Los líderes de la nueva fracción, “Raíces”, han orientado su comunicación hacia un tono aún más juvenil, buscando atraer y “agrupar” a públicos que nunca tuvieron conexión con el cancelado Semilla. Un ejemplo de esta estrategia es la inclusión en redes sociales de mensajes sobre Palestina y alusiones al genocidio que se comete en ese territorio. No obstante, persiste una contradicción evidente: mantienen una comunicación eficaz en redes, pero deficiente en sus acciones públicas.

Siendo realistas, la percepción que se refleja en redes sociales (especialmente en X, antes Twitter) sobre los actos políticos, dista significativamente de la opinión de la mayoría de los ciudadanos. Las bancadas con mayor presencia en el Legislativo siguen siendo VAMOS y la UNE. Aunque Semilla logró consolidar cierta influencia, sus diputados y simpatizantes aún carecen del respaldo general necesario para convertirse en una fuerza política dominante. 

En este contexto, resulta pertinente analizar la elección del CSU en la Facultad de Derecho de la Usac, ya que la universidad y su entorno actúan como un microcosmos del país, permitiendo observar dinámicas y tendencias políticas a menor escala.

En este panorama se observan dos puntos contradictorios en la política estudiantil: por un lado, “Adelante Derecho”, el grupo oficialista. Por el otro, “CAUSA”, que presentaba ideas innovadoras para impulsar la urgente recuperación de la Usac. A pesar de la relevancia de este objetivo para la mayoría de los estudiantes, “Adelante Derecho” volvió a ganar la representación.

Los factores que explican el fracaso de CAUSA incluyen la falta de consolidación de su campaña más allá de redes sociales y la ausencia de un historial de participación en política estudiantil. Aunque su candidata era conocida a nivel nacional, gran parte de sus seguidores no son parte del padrón electoral de la facultad, limitando su capacidad de generar respaldo real. 

Por su parte, Adelante Derecho cuenta con ventajas importantes: mantienen contacto directo con el estudiantado y participan activamente en acciones dentro de la facultad, lo que les garantiza el reconocimiento y la confianza que CAUSA no logró igualar.

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El resultado refleja un patrón similar al de los políticos oficialistas del país: la opinión en redes sociales está lejos de reflejar la opinión nacional. Mientras no se reinventen las formas de comunicar proyectos e ideas acompañadas de acción directa con la población, el “Político B” podrá ser corrupto, pero seguirá superando al “Político A” en la percepción de la mayoría, simplemente porque lo conocen, mientras el otro se queda atrapado en sus redes.

Una campaña digital a nivel nacional nunca funcionará en un país donde menos del 30% de la población tiene acceso a internet, computadora y banda ancha. No debemos cegarnos por el aparente respaldo en redes. Es imprescindible trabajar de la mano del pueblo y junto al pueblo para consolidar una verdadera red de cambio a nivel nacional. 

El ejemplo de la Usac evidencia que el contacto directo y la acción concreta, siguen siendo la base de cualquier estrategia política efectiva porque, en contraparte, las redes sociales no definen el país. 

En contraparte las redes sociales no son el país

Escrito por: Javier Navarro

Estudiante de ciencia política, fan de los datos curiosos, defensor del pensamiento crítico y opiniones propias. Siempre con algo que decir.

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