Era verano, mucha suavidad, llenos de caricias, derramando amor.
Mis ojos solo veían paz en los tuyos, un futuro definido y promesas con mucho temor.
Pero, una poesía poco inusual intervino en mi mente el 27 de marzo preguntándome ¿Por qué?

Un vacío que no se saciaba con ningún vicio.
Dormir no era una opción, pensar era un castigo.
Un ojalá constante sin respuesta.
Es más difícil perdonarme, que perdonarte por no permitirme encajar.
Tu regalo fue incertidumbre, mi regalo fue estabilidad.
Una lucha constante con un objetivo en común que terminó en sueños y anhelos.
Extrañarte se volvió mi realidad.
Y volvemos, otra vez a estar solos frente al espejo sobre pensando y repitiendo “no te necesito acá conmigo” con mucha furia, queriendo defenderme y protegerme.
Es injusta la manera en la que no te suelto, es tenebrosa la forma en la que te pienso y deseo que se haga realidad.
Y después de muchas risas, muchos vinos y mucha pasión, es momento de decir adiós y esperar a volver a encontrarte sintiendo lo mismo, en otra vida.
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Alexa Calderon
Estudiante de Ciencias de la Comunicación, publicista, creativa y amante de la fotografía.






