Antes de abordar el lenguaje de una comunidad, es importante conocer sus particularidades y qué o quiénes la conforman. Por tanto, es necesario describir la función de una pandilla y su conformación.
Sosa, R. (2024) en su conferencia para la empresa Criminología y Prevención, indica que el término “pandilla” se refiere a
“una agrupación de individuos que provienen de lugares marginados y siguen un conjunto de reglas y tradiciones, con relaciones de autoridad y estrategias comunes para desarrollarse”.
Las maras no son sinónimo de terrorismo. Estas pueden infundir temor, pero su finalidad no es gobernar, sino incrementar sus ganancias, según Sosa. En Guatemala, las pandillas principales son la Mara 18 (MS18) y Mara Salvatrucha 13 (MS13). Ambas lideran también a nivel centroamericano y su lenguaje varía según el país, pero tienen los mismos conceptos de base, lo que permite tomar referencias de Centroamérica.
Un código exclusivo
La comunicación escrita entre pandilleros se determina “willa”, que es una jerga representativa y que incluye el lenguaje conocido como “caló”. El objetivo es crear un código exclusivo para evitar que personas ajenas a la agrupación comprendan el mensaje.
Muñoz, P. (2019) explica que las maras necesitan comunicarse de forma eficaz para mantener la cohesión del grupo, trasladar órdenes y tener un medio de propaganda. Para ello, es necesario que los mensajes no puedan ser descifrados por las fuerzas de seguridad. Estas agrupaciones incluyen palabras con doble denotación y otras características que representan a su barrio.
A continuación, se brinda una tabla con algunos ejemplos de su jerga y su significado:

La jerga, su origen y expansión
El origen de la jerga presentada de las maras data de años atrás. Las pandillas iniciaron en los años 60, según Sosa, en Los Ángeles, Estados Unidos (EE.UU). Luego se expandieron tras los Acuerdos de Paz salvadoreños de 1962, que ocasionaron deportaciones de pandilleros de EE.UU hacia El Salvador.
Así, tras los años, se desplegó el poder de los máximos representantes y pioneros de las pandillas hacia el resto de Centroamérica y Europa.
“Aunque, en Guatemala el primer antecedente que se tiene de las maras se da en los años 80 (…) con la Mara Five y la Mara 33”.
Blanco, S., Estrada, M., Sánchez, M., Urbina, M. y Woods, L. (2020). Pág. 7.
Conforme fueron creciendo, las maras crearon un término específico para el rol de cada uno de sus miembros. Esos conceptos varían según el grupo, al igual que la cantidad de puestos. Aunque la MS18 y MS13 tienen jerarquías parecidas con significados similares, algunas atribuciones son diferentes, como lo detalla la siguiente tabla:

Esta jerarquía en las pandillas determina la forma en la que sus miembros se comunican entre ellos. También crea una estructura de superioridad e inferioridad según el cargo que ostenta cada involucrado y establece etiquetas. Esto hace que puedan entenderse entre ellos en lugares privados y públicos sin lugar a confusiones. Asimismo, limita las acciones de cada integrante.
Por último, se puede afirmar que el lenguaje presentado pone en desventaja a quienes no son miembros de las agrupaciones mencionadas. Sin embargo, es interesante como personas ajenas utilizan algunos de esos términos en la vida cotidiana (entre amistades, principalmente). Pero, pocas veces conocen el origen y las intenciones de tales conceptos.
Lo anterior manifiesta que las realidades lingüísticas pueden mezclarse en algún punto y que no siempre será de una manera consciente. No obstante, las pandillas lograron concretar un sistema que va un paso adelante de las autoridades y que no pretende enseñarse, sino ocultarse.
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Yolanda Tórtola
Periodista egresada de la USAC, comunicadora social y estudiante de Criminología y Política Criminal. Apasionada por intercambiar aprendizajes. Disfruto bailar salsa, revisar textos y leer novelas policíacas.






