Entrevista: “Los ojos son nuestra ventana al mundo”

En conmemoración al Día del Glaucoma, exploramos, junto a la Dra. María del Carmen Berganza, especialista en oftalmología y subespecialista en glaucoma, los aspectos clave de esta enfermedad ocular que afecta a millones de personas en el mundo.

El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible global. Es un conjunto de enfermedades oculares que comparten la característica principal de provocar deterioro progresivo del nervio óptico, generalmente debido a presión intraocular elevada. A medida que este daño avanza, se manifiesta pérdida gradual de la visión, culminando en la formación de puntos ciegos y patrones característicos que eventualmente pueden provocar ceguera total si no se controla oportunamente.

Se estima que la prevalencia estandarizada por edad del glaucoma oscila entre el 3% y el 5% en la población de 40 años o más en todo el mundo y se proyecta que aumentará significativamente a 112 millones de personas para el año 2040.

Con la colaboración de la Dra. María del Carmen Berganza, se explorarán aspectos clave y generalidades del glaucoma. A continuación, te compartimos algunas de las valiosas aportaciones obtenidas en esta entrevista.

Dra. María del Carmen Berganza,

¿Qué es el glaucoma y por qué es importante concienciar sobre esta enfermedad?

El glaucoma se caracteriza por un aumento de la presión intraocular que causa daño al nervio óptico. Incluso si el ojo parece estar estructuralmente bien, el deterioro del nervio puede provocar problemas en la visión. Es crucial crear conciencia sobre esto, ya que cuando el paciente comienza a experimentar molestias, el daño ocular ya está avanzado y, lamentablemente, es irreversible. Por lo tanto, la prevención del glaucoma radica en la detección temprana, incluso en ausencia de síntomas, a través de evaluaciones regulares.

¿Cuáles son los síntomas principales del glaucoma y cómo pueden las personas detectarlos?

Hay varios tipos de glaucoma. En general, se clasifican en glaucoma crónico y agudo. Los crónicos suelen carecer de síntomas evidentes; el paciente puede notarlo solo cuando el daño está muy avanzado, manifestándose con una reducción gradual del campo de visión, hasta que solo conserva visión frontal. En contraste, en el glaucoma agudo, se experimenta una elevación súbita de la presión ocular, lo que puede provocar dolor ocular, visión borrosa, percepción de colores como si se estuvieran tomando fotos con flash y sensación punzante en el ojo. Sin embargo, es importante destacar que hay tipos de glaucoma que pueden pasar desapercibidos hasta que estén en una etapa muy avanzada, o si se trata de un glaucoma agudo, el dolor ocular se convierte en la principal molestia.

¿Cuáles son los factores de riesgo más comunes asociados al glaucoma?

El principal factor de riesgo es la herencia, ya que el glaucoma tiende a ser hereditario, con una predisposición genética inherente. Sin embargo, en nuestra comunidad, la segunda causa más frecuente es el uso indebido de medicamentos, particularmente aquellos que contienen componentes esteroides. Por ejemplo, fármacos como prednisolona, betametasona y nafazolina, que son ampliamente utilizados de venta libre para tratar diversas afecciones como el enrojecimiento ocular, el acné, las manchas en la piel y las reacciones alérgicas en la nariz, la piel o los oídos. Este uso excesivo de esteroides constituye la causa más común de glaucoma en nuestra población.

¿Cómo se diagnostica el glaucoma y qué pruebas suelen realizarse para ello?

La toma de presión intraocular es fundamental como prueba inicial, ya que el aumento de la presión es uno de los primeros indicadores de riesgo para el desarrollo del glaucoma. Es importante realizar mediciones regulares de la presión ocular para detectar posibles anomalías que puedan dañar el ojo. Además de esto, se deben realizar exámenes para evaluar la estructura del nervio óptico, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), así como pruebas de campos visuales para evaluar la capacidad de detección del paciente en su entorno periférico. Estos métodos complementan las mediciones continuas de la presión intraocular, proporcionando una evaluación integral del estado ocular y ayudando en el diagnóstico y seguimiento del glaucoma.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento disponibles?

Existe un protocolo específico de tratamiento según el tipo de glaucoma que presente el paciente. La primera opción terapéutica suele ser el uso de colirios y otros medicamentos tópicos. En caso de que estos no sean efectivos, se recurre a tratamientos con láser, dirigidos a reducir la presión intraocular. Cuando tanto la opción de medicamentos como la terapia láser resultan insuficientes, se considera la opción quirúrgica, que puede implicar diferentes procedimientos, siendo uno de los más comunes la creación de un drenaje alternativo para disminuir la presión ocular. Es importante destacar que el glaucoma no tiene cura, pero puede controlarse. Ya sea mediante el uso de colirios, tratamiento con láser o cirugía, el paciente debe continuar con sus controles médicos regulares para mantener la presión ocular bajo control y evitar posibles complicaciones.

¿Qué consejos o medidas preventivas recomienda para reducir el riesgo de desarrollar glaucoma?

Es crucial que los pacientes eviten la automedicación y que no recurran a la farmacia por problemas como el enrojecimiento ocular o cualquier otra molestia en el ojo. No deben usar colirios basándose en experiencias de otras personas. También es importante no aplicarse cremas que contengan compuestos esteroides sin supervisión médica. Si el paciente requiere medicación con esteroides debido a una enfermedad crónica, es fundamental que se someta a controles oftalmológicos regulares para monitorear la presión ocular y detectar cualquier problema a tiempo.

¿Qué mensaje le gustaría enviar a las personas sobre la importancia de cuidar la salud ocular?

El principal mensaje es los ojos son nuestra ventana al mundo, nuestra puerta a nuestra calidad de vida  y debemos protegerlos. Es importante cuidarlos y evitar exponerlos a riesgos innecesarios. Se recomienda realizar controles oftalmológicos al menos una vez al año si no existen factores de riesgo, y cada seis meses si hay otras enfermedades o uso crónico de medicamentos. Es esencial entender que un chequeo ocular no solo implica determinar si se necesitan gafas, sino también medir la presión ocular y realizar otras pruebas para evaluar la salud ocular y las funciones visuales. Además, es crucial no automedicarse. Si se necesita algún medicamento para tratar cualquier enfermedad, es fundamental consultar a profesionales expertos para proteger la salud ocular y general.

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