Esperanza Aguilón: “Las mujeres indígenas sí podemos triunfar en la música con nuestro idioma”

Esperanza conversó con nosotros sobre cómo sus raíces y experiencias como mujer indígena han forjado su identidad artística, los retos que se le han presentado por su género y etnia, como la música evita que se pierda su cultura e idioma, al igual que las formas en las que la coyuntura actual y pasada del país influencian su música. Sus contribuciones musicales como mujer indígena buscan rescatar el idioma mam e influenciar a la juventud a no olvidar sus raíces.

Desde su infancia e inicios en Comitancillo, San Marcos, Esperanza Aguilón mostró interés en el canto, la guitarra y se dio cuenta de lo poderosa que puede ser la música para mover a las masas, influir en la juventud, y denunciar la corrupción. Su trayectoria la ha llevado a ser telonera de artistas como Sara Curruchich, otra cantante, que como Esperanza, busca rescatar la cultura e idioma indígena a través de la música. Su corazón se encuentra en la música y tiene planificado grabar un disco que fusione elementos de su propia cultura con otros géneros musicales como el jazz y el blues.

¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Comencé gracias a mi papá. Él es músico empírico. Desde pequeña veía a mi papá tocar la guitarra y me interesé mucho en eso. Antes de eso me adentré mucho al canto. Primero mi papá me enseñó a cantar y escribir poemas. 

Cuando entre a la escuela primaria quería cantar ante un público, ya no solo frente a mi familia en los convivios familiares, pero yo ya quería cantar ante un público entonces hablé con mi mamá porque yo era alumna de ella en la escuela y le dije que quería cantar en alguna actividad y así fue como empecé. Siempre tuve el apoyo de mis papás, familia, y hermanos, entonces empecé a cantar con pista. 

Después llegué la hora de elegir una carrera y estudié Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación en Música. Fue ahí que el director del colegio donde estudié se dio cuenta que me gustaba mucho cantar. Él me abrió las puertas y siempre que había alguna presentación de elección de reina siempre me invitaba. Entonces empecé a conocer varios municipios de San Marcos y Quetzaltenango, tenía 15 ó 16 años.

En aquel entonces me daba miedo experimentar y cantar con guitarra al mismo tiempo. En 2015 empecé a cantar acompañada de alguien más que tocaba la guitarra o el piano. Ese año fue la celebración del Día de los Pueblos Indígenas, y como el mam es mi idioma materno, me dijo que iba a haber una actividad en el complejo social de San Marcos y me preguntó si me animaba a cantar con mi indumentaria y en mi idioma mam, con la condición que tenía que escribir una canción hablando de nuestra cultura. Esa fue la primera vez que me interesé en cantar en mam y usando mis propias palabras. Es ahí que nace la canción Txolja, que en español significa Comitancillo, el pueblo en San Marcos de donde soy originaria.

Ya que mencionaste lo del Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación en Música, ¿crees que en Guatemala se le da importancia al aprendizaje musical y a la música en general como medio artístico?

Lamentablemente, no existe un apoyo hacia los artistas, más cuando son mujeres. Si te das cuenta, hay música en las ferias, pero solo para animar o distraer al público, pero que haya un concierto para ver a algún artista en específico es muy difícil. Por lo general, apoyan más a artistas internacionales y en cuanto a la mujer indígena, se le limita mucho no solo por ser mujer, sino por ser indígena. En los lugares que me he presentado a nivel nacional me he dado cuenta que siempre ha existido esa discriminación hacia la mujer por cantar en su idioma. 

Es muy difícil que haya un apoyo hacia el artista porque en primer lugar no le dan importancia al arte, ya sea música, cultura o cualquier rama del arte. Ya sabemos que Guatemala no es un país desarrollado, así que no le pueden dar importancia a la música. Muchos artistas migran a México porque allá sí hay un apoyo grande. En Guatemala no lo hay. Los espacios que me he ganado han sido más por cantar en mi idioma, pero dentro de los mismos pueblos indígenas. Muchas veces se folkloriza mucho la cultura maya y creo que lo que más he tratado de hacer al cantar es rescatar el idioma.

¿Cuando dices que se fokloriza te refieres a que lo ven como algo diferente y que no está normalizado?

Me refiero a que se usa solo para decir que sí están incluyendo al pueblo indígena, pero en realidad no. Por ejemplo, me han invitado a cantar varias veces el himno nacional de Guatemala pero, ¿qué sentido tiene cantarlo en mi idioma sí a quienes menos toman en cuenta en los proyectos es al pueblo indígena? 

El pueblo indígena tiene que ser incluido, más en materia de educación, ya que hay comunidades donde las personas no tienen acceso a la información para poder informarse de lo que pasa a su alrededor.

¿Cómo dirías que tus raíces y experiencias como mujer indígena han influenciado la forma en la que realizas tu música?

En Comitancillo he de decir que he tenido una experiencia e impacto positivos. Desde que empecé a cantar con mi guitarra en mi idioma, me he dado cuenta que hay varias mujeres que ahora han tratado de aprender a ejecutar el instrumento y también a cantar en el idioma mam. Hay varias artistas a nivel nacional que están cantando en su idioma, por lo mismo que mencionaba de rescatar el idioma mam o el k’iche. Por eso en Comitancillo creo que ese ha sido un aporte importante para las mujeres, porque normalmente se ve a hombres tocar o ejecutar instrumentos y en la mujer, mucho menos indígena, no es tan común. 

La música hasta cierto punto se ve como algo que le pertenece a los hombres y no a las mujeres. Es similar a mi carrera de ingeniería civil. Somos como 5 o 6 mujeres en un gran grupo de hombres. Cuando las mujeres y la juventud ven a una mujer ejecutando con carácter, eso los anima a tocar, cantar, y hacer lo que les gusta. En Guatemala les da miedo hacer arte porque creen que no se les va a apoyar, o como dice el dicho, del arte te vas a morir.

Esperanza Aguilón: “Las mujeres indígenas sí podemos triunfar en la música con nuestro idioma”
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¿Cuál crees que es el mayor reto que tiene la mujer indígena para darse a conocer en el mundo artístico?

El mayor reto de la mujer indígena es demostrar que sí puede, pero en Guatemala no le veo mucho futuro porque si al hombre siendo artista no se le apoya, menos a la mujer. Se tiene que ir a otro país en donde sí apoyen al artista, pero antes de eso, se debe tener el carácter de demostrar que las mujeres indígenas sí podemos triunfar en la música con nuestro idioma. 

No se trata solo de alegrar corazones o animar, sino de dejar un mensaje de consciencia hacia la juventud. Entonces el mayor reto es poder enfrentarse ante el mundo y decir sí puedo, puedo ejecutar, aprender instrumentos, hablar en mam sin miedo a que me discriminen.

¿Crees que para abrirse camino en las artes hay que ir a otros países a buscar las oportunidades y después regresar acá o crees que se puede lograr algo localmente sin necesidad de migrar?

Si nos apoyáramos entre todos creo que sí se podría lograr algo localmente, pero en Guatemala si miran que alguien triunfa hacen todo lo posible para bajarlo de allí. Ahora en México es donde más apoyan al artista. Por eso Ricardo Arjona ya no regresó a Guatemala, él está allá porque sabe que allá sí lo apoyan. Es mejor estar en otro país, como Sara Curruchich, ella incluso siento que tiene más apoyo en otros países porque valoran más el idioma maya. No les extraña que ella lo hable, mientras que en Guatemala te dicen que te estás quedando atrás, que ahora lo moderno es hablar inglés, español, y que el mam ya quedó atrás. 

Mi experiencia con extranjeros es diferente. Lo digo porque viví en Quetzaltenango por mi carrera y en el pensionado donde vivía llegaban varios extranjeros porque también era un hostal. Cuando ellos me escuchaban hablar apreciaban que estoy tratando de conservar mi idioma. Por lo que he visto es mejor estar en el extranjero. Pongo como ejemplo que en San Marcos que me invitan a cantar y me dicen que no me pueden pagar, pero que me dan promoción, pero para qué si ya me conocen aquí. Ya no necesito promoción. Ahora en Xela me dicen que va a haber un festival artístico y me dicen que es lo que ofrecen porque valoran el arte. En general, no nos enseñan a valorar el arte nacional, y el gobierno lo que menos piensa es en el arte.

¿Y tú has cantado en México u otros países o no se te ha dado la oportunidad?

Por el momento solo he cantado en El Salvador, y en festivales de forma virtual. He grabado videos y los envío para que los coloquen a la hora de la transmisión. Uno de ellos fue en Colombia y tengo otro planeado en Venezuela, pero aún no se si va a lograr.

¿Cómo fue que te volviste telonera de Sara Curruchich?

Un día estaba saliendo de la universidad y me llamó y me dijo que tenía un concierto en el Teatro Lux el 30 de abril y si me interesaría participar. Fue una gran experiencia porque para mí ella es una artista de talla internacional. La conocí en 2016 cuando estuvo en Xela. Yo ya conocía a su marimbista de ese entonces, Daniel Tucun, quien me invitó a que me sumara con ellos y estuvo con ellos compartiendo. De igual forma llegó a Comitancillo en otra ocasión con una de sus giras. Esa vez fue la primera vez que canté mi canción Te canto a ti mujer que yo escribí. Ella dijo que le gustó mucho mi voz y fue allí que decidí que tenía que seguir con este arte.

Esperanza Aguilón: “Las mujeres indígenas sí podemos triunfar en la música con nuestro idioma”
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¿Crees que Sara Curruchich ha abierto las puertas para que otras mujeres indígenas logren el mismo éxito que ella o más bien tiene un monopolio artístico como la mujer indígena que la audiencia ha acogido?

Ella abrió el camino a las mujeres para que puedan expresarse de esa forma. Considero que las mujeres indígenas sí pueden lograr ese mismo nivel de éxito, pero como mencioné antes, tienen que apoyarse de personas extranjeras. También he visto a otras mujeres como Ch’umilkaj Nicho, que es de Chimaltenango, ella ha representado a Guatemala en varios países como Perú, pero sí puedo decir que Sara fue una base fundamental para eso. Creo que varios países ni sabían de la existencia de los pueblos indígenas en Guatemala de no ser por ella.

¿Crees que la música puede ser utilizada como herramienta de cambio y protesta, especialmente con toda la corrupción y problemas que hay en Guatemala? ¿Cómo crees que la música puede cambiar eso?

Hace unos años grabamos una canción de protesta que se titula La finca, que habla en contra de la discriminación, la corrupción, las minas. Fue una colaboración con Chex de la Rima, Paco Castillo, y otro amigo de Retalhuleu que habla el idioma k’iche, Ixim. Creo que con esto de las redes sociales sí ayuda bastante, porque se comparte, etiquetas a alguien, y la verdad sí influye. 

A veces la gente no quiere leer un periódico, revista, o incluso las redes sociales, pero cuando escuchan el mensaje le ponen más atención y se dan cuenta que está pasando algo en tal lugar. Es una forma de informarse a través de la música. La mayoría de las personas en Guatemala no tiene acceso a buena información entonces cuando escuchan una canción y hacen uso de las redes, los datos en el teléfono, o el wi-fi, si les gustan la comparten y así se difunde el mensaje. Es una forma muy fuerte de informar y protestar.

Pero también da un poco de miedo por la corrupción, cuando escuchan esas canciones ya te preguntan si estás segura que te quieres meter a eso. Ponen de ejemplo lo que le pasó a artistas como Ricardo Andrade, así que siempre tratan de meterte miedo ya que estás hablando de los corruptos que prácticamente tienen al país en sus manos.

En función de memoria histórica, conflicto armado interno y otras tragedias que han ocurrido, ¿cómo crees que la música se puede usar para sanar las heridas de esos acontecimientos?

Por influencias de mi papá empecé a cantar en mi idioma. Porque al pueblo indígena se le despoja, se le discrimina, y se le hace de menos. Mi papá me dijo que empezara a cantar sobre eso porque tal vez yo no lo viví, pero él sí y varias personas lo vivieron también, más en los pueblos mam y k’iche. Al cantar se pueden sanar las heridas de las personas que sí lo vivieron. A través de la música se demuestra que el pueblo indígena sigue aquí y sigue adelante sin miedo aunque vengan amenazas, así que sí sana las heridas. En aquellos tiempos las personas no podían cantar algo de protesta porque seguro les esperaba la muerte.

¿Has visto ejemplos de cómo la música ayuda a que no se pierda la cultura y la lengua indígena?

Sí, en Comitancillo he visto cómo después que me han visto cantar con mi guitarra, varios chicos y chicas ya querían cantar en idioma maya. Se les quitó la vergüenza, hasta cierto punto se puede decir que se está poniendo de moda. Uno de los usos más importantes que tiene la música es la de rescatar la cultura y dejarle una buena herencia a los que vienen después de nosotros. 

Hay gente que canta con indumentaria, pero no en su idioma, pero hay gente en Comitancillo que cantan en mam y eso ayuda mucho. Me he dado cuenta ahora que estoy aprendiendo inglés que la forma más fácil de aprenderlo es cantándolo. Los niños cada vez que llego me reconocen y dicen que les enseñé a cantar o me dicen que no pueden hablar mam y después de escucharme ya están cantando mis canciones y qué bonito porque a veces los niños no pueden pronunciar algunas palabras como Txolja, por ejemplo, pero ya con la canción ya saben pronunciarlo y así con otras palabras aprenden a decirlas y a traducirlas yo no puedo hablar mam y cuando los escucho ya están cantando mis canciones y que bonito porque niños que no podían pronunciar algunas palabras ya saben como decirlas y traducirlas, así que sí creo que ayuda bastante.

¿Cuáles son tus planes a futuro musicalmente? ¿Qué te gustaría lograr?

Pienso que la música puede ser un escape para poder expresarme. Estoy pensando grabar en otros géneros como el jazz, el blues y la trova. Me gustan mucho por las técnicas que utilizan, pero hay que tener el tiempo, disciplina y dedicación y por ahora me estoy enfocando en mi carrera. La gente cree que como mujer indígena solo cantamos con la guitarra y lo único que buscamos es rescatar y hablar sobre cultura, pero creo que también se puede experimentar con otros géneros de la cultura occidental. No le encuentro nada de malo, por ejemplo, a cantar en inglés o usar otro vestuario.

¿Qué le dirías a las personas que creen que es necesario sacrificar aspectos de tu cultura como la indumentaria o el idioma mam para atraer a una mayor audiencia?

Te cuento que hace algunos años viví en San Pedro Sacatepéquez, y en ese entonces usaba mi indumentaria. Nunca usé pantalón, pero era incómodo y uno se sentía mal porque me miraban raro. Nunca me dijeron algo despectivo directamente, pero sí me sentía incómoda cuando se me quedaban viendo por usar mi indumentaria, pero cuando me fui a Quetzaltenango me recibían mejor por usar mi indumentaria y más por hablar mi idioma materno. 

Me di cuenta que si una persona se valora por sí misma y su indumentaria, en realidad, todos somos iguales. Lo más importante es valorar la cultura en sí, nunca olvidarnos de nuestras raíces, porque la juventud, me he dado cuenta que las mujeres jóvenes ya no quieren hablar en mam. Los papás no se los enseñan por miedo a la discriminación. Creo que lo más importante es tener valor y no olvidarnos de nuestros orígenes.

Siempre habrá comentarios racistas y machistas, pero tenemos que demostrar como mujeres indígenas que sí podemos, que tenemos carácter a pesar de las críticas negativas, que nunca olvidaremos los idiomas que nos dejaron nuestros abuelos, que no negaremos nuestra cultura ante compañeros y amigos de otras culturas, sino que nos sentiremos orgullosas de ella y no olvidar de donde venimos y el hecho que ser indígenas no significa que no podamos hacer muchas cosas, al contrario, podemos.

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