¡Este año si me pongo a dieta!

Al inicio de cada año, todos soñamos con ser mejores personas y mejorar nuestro aspecto físico, finanzas, hábitos y otros aspectos. Sin embargo, conforme va avanzando el tiempo, desistimos de esas metas. En este artículo estaremos poniendo sobre la mesa las causas más comunes y sobre todo, platicando acerca de soluciones sencillas que podemos tomar en cuenta al momento de establecer y perseverar en nuestros propósitos de nuevo año.

Al inicio de cada año, todos soñamos con ser mejores personas y mejorar nuestro aspecto físico, finanzas, hábitos y otros aspectos. Sin embargo, conforme va avanzando el tiempo, desistimos de esas metas. En este artículo estaremos poniendo sobre la mesa las causas más comunes y sobre todo, platicando acerca de soluciones sencillas que podemos tomar en cuenta al momento de establecer y perseverar en nuestros propósitos de nuevo año. 

Seguramente al iniciar un nuevo año, todos hemos dicho la frase “este año si me pongo a dieta”  y al finalizar el año, nos damos cuenta de que no lo cumplimos, pero ¿por qué?

Para empezar este año con una lectura ligera, estaremos revisando esos factores que nos impiden alcanzar los propósitos de año nuevo y encontrarás una selección de tips para que el camino hacia la meta sea más amigable y positivo.

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Cuando se trata de metas para un nuevo año es muy probable que incluyamos los temas de vida saludable, ahorro, socialización, metas académicas. Como aplicarse en los estudios o terminar la tesis, por ejemplo. Sin embargo, conforme van pasando los días nos rendimos al más mínimo intento o fallo.

Si por ejemplo durante el día nos comemos una galleta ya es motivo suficiente para decir “el lunes empiezo la dieta” o “mejor mañana”, nos basta tan solo un pequeño error para abandonar ese propósito y posponerlo, creyendo que debemos iniciar desde cero para poder hacerlo bien. 

Un primer factor determinante que nos lleva al fracaso es que no sabemos cómo adquirir y mantener hábitos, pues regularmente tenemos la idea de que con solo querer lograr algo ya es suficiente, sin darnos cuenta de que es un proceso y una serie de pasos determinados, pues no nos enfocamos en el proceso, sino siempre en el final.

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Junto con el hecho de no saber cómo crear esos hábitos, tenemos la creencia que no podremos dejar atrás los hábitos no sanos, pues es más fácil seguir viendo televisión en la comodidad del sofá que levantarse y hacer esa hora en ejercicio, que requiere de voluntad y esfuerzo. Los humanos nos acomodamos rápido a lo que nos da placer o felicidad instantánea, sin importar las consecuencias a largo plazo.

Se suele confundir también la motivación y la disciplina, pues el primero es esa voluntad propia y lo que nos empuja a realizar los propósitos y la disciplina se relaciona con factores biológicos, pues es un hecho que el comportamiento del hábito se ubica en los ganglios basales, los cuales controlan los patrones, memoria y emociones.

Al principio puede llegar a ser molesto e incómodo el propiciar un cambio, pero conforme se repite el comportamiento, la corteza pre frontal aprende y lo sigue ejecutando de forma automática.

Un factor clave es que las metas pueden no cumplirse porque las personas suelen compararse con un modelo universal o con hábitos de moda y en tendencia, queriendo adoptar estilos de vida inalcanzables y poco adecuados a las necesidades personales.

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Cuando se trata de metas para un nuevo año es muy probable que incluyamos los temas de vida saludable, ahorro, socialización, metas académicas. Como aplicarse en los estudios o terminar la tesis, por ejemplo. Sin embargo, conforme van pasando los días nos rendimos al más mínimo intento o fallo.

  • Si por ejemplo durante el día nos comemos una galleta ya es motivo suficiente para decir “el lunes empiezo la dieta” o “mejor mañana”, nos basta tan solo un pequeño error para abandonar ese propósito y posponerlo, creyendo que debemos iniciar desde cero para poder hacerlo bien.

Un primer factor determinante que nos lleva al fracaso es que no sabemos cómo adquirir y mantener hábitos, pues regularmente tenemos la idea de que con solo querer lograr algo ya es suficiente, sin darnos cuenta de que es un proceso y una serie de pasos determinados, pues no nos enfocamos en el proceso, sino siempre en el final.

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  • Evita compararte: las redes sociales juegan un papel importante en la actualidad y los mal llamados “influencers” nos muestran una vida color de rosa, en donde todo es bueno y bonito. Pero el mundo real es un cúmulo de tonalidades, con las cuales debemos aprender a convivir. No midas tu progreso comparándote con otros, compara únicamente con tu esfuerzo de ayer y el que estás haciendo hoy, no con el de nadie más.
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  • Metas realistas: los humanos tenemos un potencial increíble y mil habilidades a nuestro favor, pero debemos estar conscientes sobre lo que podemos lograr y lo que no. Eso nos dará un sentido de lógica. Es más realista poder leer 10 minutos al día que proponerme leer 50 libros en un año. 
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  • Metas a corto y mediano plazo: si de hábitos se trata, lo mejor es poder visualizar el resultado en un corto tiempo, ya que si lo vemos a largo plazo, será más fácil abandonar el objetivo. Podemos plantearnos la filosofía de Alcohólicos Anónimos: “solo por hoy” voy a dejar los dulces o “solo por hoy” voy a tomar más agua pura, “solo por hoy” voy a realizar 15 minutos de ejercicios.
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  • Cambia la perspectiva: no veas esa meta como un “tener” sino como un “querer”. Cuando nuestra mente cambia la perspectiva de obligación, podemos enfocarnos en los beneficios que traerá la ejecución. Por ejemplo, en lugar de pensar en lo cansado que es hacer deporte, podemos pensar en los beneficios que traerá a la mente, cuerpo y salud.
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  • Paso a paso: tal como ya se ha mencionado, el lograr metas no es instantáneo como agitar una varita mágica, sino más bien es una práctica diaria acompañada de motivación, perseverancia y voluntad; sabiendo que cada esfuerzo vale la pena y que los errores o fallos no son motivo suficiente para creer que hicimos todo mal.

Los hábitos son como pequeñas puntadas, que se deben ir cosiendo día a día y aún cuando la aguja y el hilo pueden enredarse, siempre podemos retroceder, cortar y arreglar lo que en su momento no salió bien. Recordemos que somos humanos y debemos ser pacientes y compasivos con nosotros mismos, no nos exijamos perfección, sino constancia y disposición a darnos esa vida que merecemos a través de mejores y sanos hábitos.

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