¿Fanatismo o Esperanza?

La exaltación desmesurada de líderes políticos puede llevar a una percepción distorsionada de la realidad, obstaculizando así la capacidad de la sociedad para evaluar de manera objetiva las políticas implementadas y sus consecuencias. ¿Puede que estemos frente a este fenómeno?

El fanático es quien considera que su creencia no es simplemente un derecho suyo, sino una obligación para él y para todos los demás.

Fernando Savater.

Es innegable que la situación de nuestro país ha empeorado mandato tras mandato durante los últimos 15 años, acompañados del peso de la impunidad y corrupción que han cobrado un alto precio de vidas guatemaltecas y sumiendo a muchos otros en condiciones diarias de precariedad. Ubicando al país dentro de los últimos lugares del Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas.

Bajo este contexto, resulta comprensible entender el respaldo significativo que el Partido Semilla obtuvo durante el reciente proceso electoral. Su propuesta de gobierno sólida e innovadora, combinada con una campaña política que involucró activamente a los ciudadanos, se erigió como la clave para ganar la confianza de la población guatemalteca, pues muchos vieron en esta nueva propuesta, una luz al final del túnel, una “nueva primavera democrática y una esperanza genuina de cambio.

Sin embargo, en días recientes (antes de que el binomio presidencial inicie funciones como tal) se perciben destellos de un peligroso fenómeno: El fanatismo político”, manifestado en redes sociales, en dónde se observa internautas cegados defendiendo a capa y escudo acciones de los integrantes de este partido político; desde justificar una borrachera y una chumpa Givenchy, hasta tratar de justificar las elecciones cuestionadas en la conformación del nuevo gabinete de gobierno.

Puede que estas situaciones parezcan inocuas e insignificantes, pero como bien lo expresó el escritor:

Ryszard Kapuscinski

Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático

 En otras palabras, el fanatismo político no solo resulta en la pérdida de una mentalidad crítica y analítica, sino que también transforma al ciudadano en un subyugado, cerrado a otras opiniones, lo cual representa una amenaza para la democracia del país; la cual se construye en la pluralidad de perspectivas, diálogos y la búsqueda de soluciones por medio los consensos.

En la publicación ¿Cómo se fabrica un fanático? de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Salamanca se detalla las condiciones que predisponen un estado de fanatismo (rabia social, pobreza, falta de educación, traumas, etc.), y cómo esto puede ser utilizado para manipular a las masas. Vemos esto al tomar como ejemplos los gobiernos de Petro en Colombia y Fernández en Argentina, que inicialmente fueron percibidos como una esperanza de cambio, pero el tiempo ha demostrado que el exceso de idealización puede cegar a la población, impidiendo la identificación y prevención de errores en la gestión gubernamental. La exaltación desmesurada de líderes políticos puede llevar a una percepción distorsionada de la realidad, obstaculizando así la capacidad de la sociedad para evaluar de manera objetiva las políticas implementadas y sus consecuencias

Si bien el gobierno de Bernardo Arévalo y Karin Herrera brinda esperanza como un respiro para los guatemaltecos cansados de tanta corrupción, se suma a ello la promesa de ambos líderes de gobernar junto al pueblo, ofreciendo así una oportunidad para construir colectivamente una nación mejor. En concordancia a esto, es esencial adoptar una perspectiva ecuánime en lugar de una fanática; una mentalidad libre de sesgos que facilite la escucha, el diálogo y la búsqueda de soluciones en medio de la diversidad crítica.

Es fundamental cultivar visiones individuales, ya que la variedad de perspectivas enriquece nuestro entendimiento de las distintas situaciones. Si todos compartimos la misma visión, corremos el riesgo de limitar nuestra comprensión y perdernos valiosas oportunidades de explorar diferentes enfoques. Al fomentar una mentalidad abierta hacia las opiniones de los demás, evitamos caer en el fanatismo y nos brindamos la posibilidad de identificar tanto las debilidades como las fortalezas en nuestros ideales.

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