Faros en la tormenta

“Faros en la Tormenta” nos lleva a través de un viaje de amor y perseverancia, donde cada día, y en medio de cada tormenta, optamos por elegirnos nuevamente, más fuertes y decididos. Este poema celebra la decisión cotidiana de amar, la elección consciente de mantenerse firmes y unidos, renovando nuestros votos de amor y compromiso en cada momento. Aquí, en el abrazo tierno y en el beso silencioso, encontramos la esencia de nuestra alma y la fuerza para resistir.

Este poema es un canto a la indomable capacidad de amar, a la fe inquebrantable y a la resiliencia que nos permite sanar y florecer, recordándonos que en el amor y la constancia reside la verdadera abundancia

En el jardín de los años compartidos,  

nuestro amor crece, a veces no firme pero decidido.  

A cada amanecer, nos elegimos,  

en cada tormenta, juntos resistimos.

 

La vida nos reta, con pruebas y mares,  

pero nuestro amor ágape, más fuerte que los azares.  

Agradecidos por cada día ganado,  

en cada beso silencioso, el alma al cielo ha volado.

 

Las tormentas de la vida no nos han vencido,  

nuestro amor, un faro en lo oscuro y perdido.  

Con manos alzadas, buscamos lo eterno,  

en los latidos de tu corazón, encuentro mi invierno.

 

Resilientes, somos un solo latido,  

un amor que renace, jamás se ha perdido.  

Perdonamos, sanamos, con fe y con un poquito de calma,  

en la entrega diaria, encontramos el alma.

 

A quienes, en tormentas, sin esperanza de abrigo,  

les digo: en el amor, hallarás tu abrigo.  

La grandeza está en perseverar con constancia,  

en el perdón y la fe, reside la verdadera abundancia.

 

Nuestro amor, un faro, un canto constante,  

una fuerza que crece, inquebrantable y vibrante.  

En cada abrazo y beso silencio, en cada mano al cielo alzada,  

escucha los latidos, nuestra historia es contada.

Y que, al final, la vida nos encuentre con las manos unidas. 

En los vastos océanos de la existencia, donde las tempestades son inevitables, es el amor ágape y la resiliencia los que nos anclan y nos elevan. Este amor, puro e incondicional, no se desvanece ante las adversidades, sino que se fortalece, transformándose en un faro resplandeciente en la oscuridad. Es en esos momentos de prueba que descubrimos la verdadera grandeza de nuestros corazones, la luz constante que nos guía hacia la esperanza.

Puedes leer más poemas en nuestra sección: Palabras al viento

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