Guatemala y el principio de “Una China”

Las relaciones Guatemala-China-Taiwán muchas veces se suele analizar desde la propaganda, las sobre simplificaciones y la desinformación. Es importante analizar con datos y ver la experiencia comparada para comprender que la realidad dista de las promesas vacías.

En una entrevista exclusiva con la periodista Sofía Menchú para Reuters, el canciller Carlos Ramiro Martínez, expresó el deseo de Guatemala por entablar lazos comerciales “formales” con la República Popular China, mientras se mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. Esto, ya que el presidente de la República, Bernardo Arévalo, ha señalado que no se puede ignorar el poder y el peso que significa China a nivel mundial. El canciller resaltó el deseo de la actual administración por desarrollar acercamientos que pudiesen puntualizar en resultados concretos, como una oficina de asuntos comerciales que tendría como objetivo el buscar posicionar productos guatemaltecos en el mercado chino.

Aunque el planteamiento parece improvisado y repentino, es algo que el presidente Arévalo mencionó en reiteradas ocasiones durante la campaña electoral. De hecho, al ser entrevistado en el programa Con Criterio y abordado sobre la pregunta: ¿China o Taiwán? Él fue enfático en mencionar que “elegía a ambos y ninguno”, explicando que Guatemala necesita desarrollar una política exterior basada en su interés nacional y no supeditada a la dinámica de “competencia entre grandes potencias” (Great Power Competition – GPC).

Esta noticia generó revuelo en redes sociales y permitió abrir la discusión sobre un tema del que existen muchas ideas preconcebidas, bastantes generalizaciones y muy poca perspectiva: China, Guatemala y Taiwán.

Economía

El no tener relaciones diplomáticas formales con China, no significa que Guatemala no comercie con la segunda economía del mundo. De hecho, se analizan los últimos 20 años, según el Informe Anual de Comercio Exterior de la Dirección de Política y Análisis Económico del Ministerio de Economía, Guatemala exportaba a 115 países, incluyendo a China.

Destino de exportaciones guatemaltecas para el 2000. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Mientras que para finales de 2022, Guatemala exporta a 138 países, incrementando en 23 los Estados a los que se exportan productos nacionales. Las exportaciones a China se mantienen.

Destino de exportaciones guatemaltecas para el 2022. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Si se habla de los principales destinos para las exportaciones guatemaltecas, entre 2020 y 2022, China se ubicó como el noveno (2020) y octavo (2021 y 2022) socio comercial. Por su parte, Taiwán se posicionó en el puesto 23 para el 2020, el 24 para el 2021 y el 19 para el 2022. Esto evidencia que aunque no se cuente con relaciones diplomáticas formales, Guatemala no se “está quedando fuera” de los “beneficios” de comerciar con China, sino que este es un importante destino para las exportaciones guatemaltecas.

Principales socios comerciales de exportación. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Si se habla de los sectores donde resaltan las exportaciones a China, se encuentran el sector azucarero y el extractivo, específicamente el ferroníquel. Cabe resaltar que en el sector azucarero, Taiwán es porcentualmente más relevante que China.

Productos de exportación donde resalta China como destino. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Ahora bien, si se habla de importaciones, para el 2000, Guatemala importaba productos desde 102 países, incluyendo a China.

Destino de importaciones a Guatemala para el 2000. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Para 2022, Guatemala incrementó en 40 el número de proveedores de donde importa productos, pasando a 142 países. Nuevamente, la relación comercial con China se mantiene.

Destino de importaciones a Guatemala para el 2022. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

A nivel de importancia, China se posiciona como el segundo importador de productos a Guatemala, mientras que Taiwán es el vigésimo primero. Esto, sin condicionar la política exterior ni forzar al país a elegir entre Beijing (China) o Taipei (Taiwán).

Principales socios comerciales de importación. Fuente: Ministerio de Economía (2023).

Cabe resaltar que si Guatemala dejase de reconocer a Taiwán y pasase a reconocer a China, el país no comenzaría a tener inversiones multimillonarias en industrias altamente tecnificadas como microprocesadores, aparatos electrónicos o el ensamblaje de vehículos eléctricos. Lo anterior, suele ser una noción errónea al abordar el tema. Guatemala no cuenta con las condiciones estructurales para pasar de la noche a la mañana de una economía agroexportadora a una altamente diversificada y con productos de alto valor agregado.

El concepto de Complejidad Económica, desarrollado por los autores Carlos Hidalgo y Ricardo Hausmann, parte de comprender la riqueza y el crecimiento de las naciones a partir de la diversidad y sofisticación de sus capacidades productivas.  Quiere decir que no se trata solo de qué se produce, sino de la complejidad o el valor agregado que se le añade al producto terminado. Los autores consideran que un país con una amplia diversidad de industrias y productos, especialmente aquellas que requieren mano de obra altamente calificada y que implementan el uso de la tecnología para sus procesos productivos, se consideran de alta complejidad económica.

Según el Índice de Complejidad Económica de Harvard 2021, Guatemala se ubicó en el puesto 75 de 133 países evaluados. Esto quiere decir que sus exportaciones son de media y baja complejidad económica, enfocándose específicamente en la agroexportación y la manufactura ligera (textiles). Esto, sumado a las carencias tanto en infraestructura como en capital humano, hace impensable la inversión tanto taiwanesa como china en sectores de alto valor agregado como microprocesadores.

Exportaciones de Guatemala según el Índice de Complejidad Económica. Fuente: Growth Lab Ranking de Harvard (2022).

¿Cuál fue la respuesta de Beijing?

Cualquiera esperaría que China recibiría los deseos de Guatemala por establecer relaciones comerciales formales con apertura y con disposición de trabajar en la relación bilateral con el país. Sin embargo, tras el anuncio del canciller Carlos Ramiro Martínez, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbin, despotricó contra Guatemala, intentando dar lecciones de historia e imponiendo su interpretación del concepto de “una sola China”.

Según Wenbin:

“Existe una sola China en el mundo y la República Popular China es el único gobierno legalmente reconocido y Taiwán forma parte integral del territorio chino”.

Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Relaicones Exteriores de la República Popular de China. Fuente: Mission of the People's Republic of China to the European Union

Además, aprovechó a amenazar y recordarle al gobierno de Guatemala que para establecer relaciones comerciales formales, el prerrequisito y la base fundamental para cualquier intercambio comercial y de cooperación es el cumplimiento irrestricto al principio de “una sola China”.

¿Qué es el principio de una sola China?

Una fórmula para el manejo de las relaciones en el estrecho de Taiwán entre China y Taiwán, producto de negociaciones informales iniciadas en la segunda mitad de la década de los 80. Este se basa en el supuesto consenso entre el gobierno del Partido Comunista Chino y el Kuomintang o Partido Nacionalista Taiwanés. Básicamente, el único acuerdo es que existe una sola China, pero que ambos lados le darían su propia interpretación a lo que esto significa. A nivel internacional, el principio de “una sola China” suele ser empleado por Beijing para aislar diplomáticamente a Taiwán, sumado a la implementación de medidas de coerción económica como: embargos, tarifas o trabas a países y empresas que tengan negocios con China. Algo que Guatemala ya vivió de primera mano.

Promesas, promesas

En lo que respecta a las relaciones diplomáticas, la presidente de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha sido enfática en que no caerá en la diplomacia del dólar con China. En otras palabras, no se pondrán a competir contra grandes obras de infraestructura, así como promesas (muchísimas veces vacías) en materia de inversión, cooperación y tecnología con China. Aunado a ello, la experiencia comparada del resto de países de Centroamérica con China, quienes reportan que sus productos han tenido muchas dificultades para venderse en el mercado chino, así como mínimas inversiones chinas en los países de la región. Cabe recordar que el único interés chino en Centroamérica es aislar diplomáticamente a Taiwán.

Fuente: Revista de análisis político "Buzos de la noticia"

En el imaginario nacional resuenan obras chinas construidas en la región como el Estadio Nacional de Costa Rica o la recién inaugurada Biblioteca Nacional Francisco Gavidia en El Salvador. Sin embargo, cabe recordar que la “mega obra” que residente Bukele inauguró con toda su maquinaria propagandística en el país vecino, fue prometida al expresidente Sánchez Cerén en 2017, acompañada de una donación de 3,000 toneladas de arroz y la promesa de 13 inversiones en infraestructura por $150 millones.

Otro caso emblemático de falsas promesas, el Canal Interoceánico en Nicaragua. En 2014, la dictadura Ortega-Murillo anunció el inicio de una “mega obra” que desplazaría al Canal de Panamá y convertiría Nicaragua en el nuevo “hub económico” de América Latina. Esta noticia resonó por toda la región, argumentando que todos los países deberían dejar a Taiwán y reconocer a China para recibir los “beneficios”. A la fecha, no hay avances en la obra y únicamente existe la Ley 840 o Ley Ortega-Wang que otorga enormes beneficios a la empresa Hong Kong Nicaragua Canal Development. Entre estas concesiones, la empresa puede realizar expropiaciones a precio catastral, no de mercado. Asimismo, tiene una concesión inicial del proyecto por 50 años, con otros 50 prorrogables.

Finalmente, el país necesita una reforma a la Ley de Servicio Diplomático. De ese modo, se blinda en la medida de lo posible la carrera diplomática, así como sus ascensos del poder político y las presiones de quienes están acostumbrados a utilizar la institucionalidad del Estado para favores políticos y beneficios particulares. Solo así, se podrán comenzar a sentar las bases para la construcción de una política exterior sostenible, coherente y que perdure en el tiempo, basada en el interés nacional. Asimismo, ninguna gran potencia ni multinacional vendrá a invertir en industrias de alto valor agregado si primero no se generan las condiciones estructurales vitales para convertir al país en un destino atractivo para ese tipo de inversiones.

Siempre es importante analizar la experiencia comparada para no dejarse llevar por promesas vacías.

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