Guía básica para elaborar un discurso perfecto

¿Alguna vez te ha tocado desarrollar un discurso? ¿Sufres de pánico escénico? ¿Quieres hablar en público y convencer a una audiencia? El arte de hablar en público es una herramienta de gran ayuda para muchos profesionales, como abogados, políticos o gestores de negocios. ¿Cómo elaborar un discurso perfecto?, en esta columna se han incluido algunos consejos básicos para redactar el discurso perfecto.

¿Qué es un discurso?

El discurso es aquel dirigido a una audiencia con un fin intencional. Cómo influir en el ánimo del público y convencerlo de que los postulados del orador son los correctos para tomar determinadas decisiones. 

Existen de diversos tipos. El discurso político, por ejemplo, tiene como fin influir en las decisiones de la ciudadanía o el discurso forense (de los abogados), tiene como objetivo influir en el ánimo del juez o del jurado para declarar culpable o inocente al procesado.

La Real Academia Española por su parte, define al discurso como: “Razonamiento o exposición de cierta amplitud sobre algún tema, que se lee o pronuncia en público”.

Mientras que el doctor en Investigación Social, Carlos Interiano, lo define como “Todo mensaje estructurado, dirigido a alguien”.

Fórmula aristotélica para el discurso perfecto

El filósofo griego Aristóteles se destacó por utilizar el diálogo como una herramienta para exponer y discutir sus ideas, lo que lo llevó a ser un experto orador y a desarrollar una fórmula discursiva que a pesar del paso del tiempo y del desarrollo tecnológico, ha perdurado y es considerada, debido a su sencillez y aplicabilidad, como una de las mejores fórmulas discursivas. 

La fórmula aristotélica se encuentra compuesta de una triada de elementos, ethos, logos y pathos, los cuales a continuación se detallan:

Retrato del filósofo griego Aristóteles cortesía de Issuu
Retrato del filósofo griego Aristóteles cortesía de Issuu
  • Ethos: El doctor Carlos Interiano define este elemento como “todo cuanto se diga esté impregnado de valores éticos”. El elemento ethos hace referencia a la personalidad del orador, todo aquello que establezca su credibilidad o autoridad para hablar sobre determinado tema. 
  • Logos: Interiano lo define como “la argumentación racional, crítica y demostrativa”. Este elemento hace referencia a la parte argumentativa del discurso, el contenido y la información que el orador debe de utilizar. 
  • Pathos: Pathos es la carga emotiva, afectiva, capaz de predisponer a la acción. 

Este elemento es emocional. El ser humano no solo es un ser racional, sino que también experimenta emociones, las cuales influyen en sus decisiones. Un buen discurso debe transmitirlas para impactar en la audiencia.

En un discurso perfecto, los tres elementos deben de encontrarse en equilibrio. Si por ejemplo, en un discurso político hay exceso de phatos, el elemento emotivo, entonces podríamos decir que el discurso es populista, porque carece de argumentos lógicos y de credibilidad del orador.  

Fotografía del presidente Barack Obama cortesía de El País
Fotografía del presidente Barack Obama cortesía de El País

Pasos para elaborar un discurso según doctor en Investigación Social, Carlos Interiano

El primer paso para elaborar un buen discurso es investigar y anotar toda la información disponible del tema a presentar, es importante recordar el elemento logos del discurso.

Al momento de investigar, es importante asegurarse que las fuentes de donde se obtiene la información sean fiables, de preferencia libros de texto, ensayos, artículos o notas periodísticas de diarios o periódicos que gocen de credibilidad y prestigio. 

Una vez se tenga la información necesaria, es momento de comenzar a elaborar el discurso, el cual debe de estar compuesto de tres partes.

  • Exordio: es la introducción del discurso, debe de llevar un saludo breve y una exposición de motivos. Interiano recomienda no aburrir a la audiencia con largas presentaciones personales. 

El exordio de un discurso no debe ser demasiado largo, de lo contrario, la audiencia no prestará atención a la parte del cuerpo del discurso, la cual es la más importante y el discurso fracasará en cumplir con su finalidad. 

Algunos consejos para realizar una introducción perfecta son: 

– Comenzar el discurso con una frase que identifique al orador

– Hacer una pregunta básica

– Utilizar una anécdota o narración

– Aperturar el discurso haciendo referencia a un suceso reciente que haya estremecido positiva o negativamente a la sociedad 

Siguiendo la fórmula aristotélica, en el exordio encontramos los elementos ethos y pathos, porque en la introducción se debe evidenciar la credibilidad del orador y este debe de comenzar el discurso de una manera emotiva para cautivar la atención de la audiencia.

  • Cuerpo del Discurso: es el desarrollo del tema, en donde se van a explicar y demostrar los argumentos que el orador da a conocer a la audiencia. Debe de utilizar la información que previamente ha investigado de un tema en específico. El cuerpo del discurso debe de tener una parte demostrativa, es decir, el orador debe convencer a su audiencia de la certeza de sus argumentos. 

 

En esta parte se encuentran los elementos logos y pathos de la fórmula aristotélica, debido a que los argumentos deben ser expuestos de una manera emotiva, nadie desea escuchar información de una manera monótona o aburrida, por lo que el tono de voz, la postura del orador y los gestos son de suma importancia para transmitir los argumentos a la audiencia. 

Fotografía de la primera dama Eva Duarte de Perón cortesía de Mujeres en la Historia
Fotografía de la primera dama Eva Duarte de Perón cortesía de Mujeres en la Historia
  • Epílogo: es el final del discurso. La parte en donde se hace un resumen de los puntos más relevantes, aquellos que el orador desea que se queden grabados en la mente de la audiencia y se cierra con una frase impactante que logre conectar con la audiencia. 
 

En esta parte se encuentra el elemento pathos de la fórmula aristotélica, porque deseamos apelar a la emoción de la audiencia para que recuerden el discurso. 

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A diferencia de lo que se puede pensar, el discurso perfecto no está compuesto únicamente de un argumento sólido. La emoción, la credibilidad del orador y el uso de simbolismos son claves para que la audiencia lo perciba como memorable y los motive a tomar una decisión. 

El jurista español Manuel Atienza, autor del libro Curso de Argumentación Jurídica, menciona “Los elementos de una buena argumentación jurídica son la interrelación entre elementos racionales, emocionales y éticos”.

Fotografía del presidente Donald Trump cortesía de CNN en Español
Fotografía del presidente Donald Trump cortesía de CNN en Español

Persuasión y manipulación

La finalidad de todo discurso es lograr un impacto en la audiencia y motivar a tomar una decisión. El orador busca inducir a la audiencia a tomar una decisión o postura, utilizando argumentos sólidos para demostrar su punto de vista. 

Pero la persuasión no es lo mismo que la manipulación. Sobre esta diferencia, Interiano menciona: “La persuasión es el acto de convencer a otros a base de argumentos demostrables. La manipulación es intervenir técnicamente un medio, canal o discurso para promover cambios de comportamiento, apelando a mecanismos afectivos sin base lógica ni demostrativa”.

Ejemplos de discursos memorables

– Discurso de despedida en la Plaza de Mayo el día de la lealtad “Jirones de mi vida” pronunciado por Eva Duarte de Perón el 17 de octubre de 1951.

– Último discurso de Salvador Allende pronunciado por Radio Magallanes al pueblo chileno el 11 de septiembre de 1973.

– “Yo tengo un sueño” pronunciado por Martin Luther King Jr.  el 28 de agosto de 1963 durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad.

Bibliografía y Egrafía:

Atienza. M. (2013). Curso de argumentación jurídica. {Primera Edición} España. Editorial Trotta. 

Interiano. C. (2017). Manual del discurso político. {Novena Edición} Guatemala. Editorial Fénix. 

Real Academia Española. (2025). Diccionario de la lengua española.  

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