¿Hay alguien en la Muni?

Tras décadas bajo el mismo grupo político, la Municipalidad de Guatemala parece haber abandonado incluso el intento de responder a los problemas de la capital. Porque cuando el abandono se vuelve cotidiano, la pregunta es inevitable: ¿hay alguien en la Muni?

Si algo molesta al capitalino en su día a día, es el tráfico. O quizá la contaminación, las multas fantasma, la falta de áreas verdes o el calor provocado por la ausencia de árboles. Durante cada época lluviosa, aparecen nuevamente los mismos problemas: tráfico, inundaciones e incluso accidentes derivados de licencias de construcción otorgadas sin estudios adecuados que incluso agravan el problema del medio ambiente como ahora con el aerómetro. 

En fin, hay muchas razones por las que el capitalino rara vez tiene “un buen día”. Y aunque cada problema parezca distinto, todo se concentra en un mismo ente responsable: la Municipalidad de Guatemala y la administración que la ha controlado durante décadas, marcada por una evidente falta de capacidad operativa y, en muchos casos, de interés por la ciudad. 

El problema no es reciente. Desde el retorno democrático del país, hace ya 40 años, la Municipalidad capitalina ha permanecido prácticamente bajo el control del mismo grupo político. En cuatro décadas, apenas ha tenido cuatro alcaldes: Álvaro Arzú, Óscar Berger, Fritz García-Gallont y Ricardo Quiñónez. 

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Sin embargo, los últimos tres llegaron al cargo por la estructura política construida por Arzú, (ya que él no podía postularse pues se postula a presidente y luego era el presidente de turno) o, en el caso de Quiñónez, por la muerte del exalcalde. En la práctica, la ciudad ha vivido bajo el proyecto político de Arzú durante casi 40 años. 

Álvaro Arzú
Alvaro Arzu en una actividad municipal cuando era alcalde. Crédito: Municipalidad de Guatemala

 

Y es que la Municipalidad es quizá uno de los espacios menos fiscalizados por los legisladores de turno y uno de los más articulados para el proselitismo, la cuestión de los Unionistas con Arzú, y ahora con Quiñonez, llega incluso a ser una especie de secta que se dedica a mejorar la imagen de su jefe; como prueba de esto el “Plan Hormiga” demostrado por la Fiscalía Especial Contra la Impunidad -FECI- y publicado también por Nómada en su investigación sobre el caso en 2019, época en la que el mismo Quiñonez (como Consejal I) era operario y aprobaban fondos municipales para “propagar el plan de Arzú”.

Álvaro Arzú y Ricardo Quiñonez, en ese entonces Concejal I. Crédito: Prensa Libre
Álvaro Arzú y Ricardo Quiñonez, en ese entonces Concejal I. Crédito: Prensa Libre

Otro de los planes que publicó la FECI en su momento fue el “Plan 8” donde buscaban que todos los empleados contratados fueran afines a Arzú o se volvieran afines ya que se evidenciaba cierto desapego, pero el desapego es general de parte de la ciudad de Guatemala, donde cada vez se nota más el rechazo a la Municipalidad Unionista. Pero: ¿Por qué sigue fungiendo como alcalde? 

El plan de los Unionistas a cargo de la Muni en estos 40 años podría compararse a la historia de “los espejitos por el oro” de los españoles o para algo más cercano con el caso de Bukele y su Centro Histórico: planes de campaña que no se concretaron como el metro de García-Gallont y publicidades donde se promociona el ornato de una pequeña parte de la ciudad mostrándola como si fuese el bien de toda la ciudad de Guatemala, cuando en realidad es que más allá de los nuevos edificios (que también generan más problemas), los incontables e inútiles pasos a desnivel y una que otra calle donde han puesto arbolitos la realidad es otra. 

Áreas abandonadas como las zonas, 3, 7, 21 y todas aquellas donde no viven “los ricos del país”, lugares sin agua, el aumento del tráfico, desagües colapsados y un basurero municipal que se vuelve cada vez más inseguro e insalubre demuestran la inoperancia e incluso la falta de interés por parte del alcalde Quiñonez. 

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Las últimas elecciones son la muestra mayor del desapego ciudadano con “la Muni”, con la victoria en medio de acusaciones de actas modificadas y fraude, los Unionistas se mantuvieron en la comuna por apenas 522 votos de diferencia con su competidor más cercano y 106,220 votos equivalentes al 22 por ciento de los votos de la ciudad (según datos del TSE), una “victoria” que a poco le sabrá. 

Roberto Gonzalez “Canela” acusó de fraude la elección municipal en el 2023. (Foto: Canal Antigua)
Roberto González “Canela” acusó de fraude la elección municipal en el 2023. (Foto: Canal Antigua)

Y ese desgaste se nota cada vez más en la ciudad. Pareciera que desde la Municipalidad ya se asumió que no repetirán —o al menos no con Ricardo Quiñónez al frente— y eso se refleja en menos acciones, menos mantenimiento y una sensación general de abandono. 

Incluso actores clásicos de la estructura municipal, como Amílcar Montejo, han terminado discutiendo en redes sociales con ciudadanos que denuncian atropellos por parte de agentes de PMT, o como es el caso de la cuenta “Dieguitos y Mafaldas” (a quien Amilcar acusó de buscar interacciones cuando pidió apoyo por camiones que obstaculizaban su negocio), reflejando el deterioro de una administración cada vez más cuestionada y desconectada de la ciudad que gobierna.

Ricardo Quiñonez, actual alcalde capitalino Crédito: Carlos Sebastian.

Mientras el tráfico empeora, los servicios colapsan y aumenta el rechazo ciudadano hacia la comuna, desde la Municipalidad pareciera existir una indiferencia total ante el deterioro de su propia gestión, como si ya no hubiera interés ni en revertir el abandono de la ciudad ni en recuperar la aprobación ciudadana. 

Por eso la pregunta ya no parece una exageración ni una simple consigna política, sino una duda legítima de miles de capitalinos: ¿hay alguien en la Muni?

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