Ningún director de cine guatemalteco ha tenido una carrera como la de Jayro Bustamante. No ha pasado ni una década desde el lanzamiento de su ópera prima, Ixcanul, y sus películas han llegado a los festivales de cine y premiaciones más importantes de la industria cinematográfica a nivel mundial.
A sus 47 años, el cineasta no muestra señales de detenerse, ya que aparte de su nueva película, Rita, cuyo tráiler recientemente debutó en redes sociales, también se encuentra desarrollando diversos proyectos tanto en cine, como televisión.
Desde su infancia en Sololá, Bustamante sabía que quería hacer cine. A los 10 años vio una película llamada Átame de Pedro Almodóvar, la cual despertó su curiosidad por el séptimo arte. “Cuando vi esa película, alguien me dijo que Almodóvar la había hecho”, recordó el director. “Pregunté qué significaba Almodóvar y me dijeron que es el señor que hace las películas. Entonces entendí que había una persona detrás y que yo quería ser esa persona.”
Sin embargo, cuando preguntaba quién en Guatemala era la persona que hacía las películas o la televisión, la respuesta que le daban era “No, no hay nadie”. Es una especie de dicotomía cerebral, como él la llama, ya que ante la ausencia de representación, uno tiene que compararse con el gringo o el europeo.
“Imagina crecer en un país donde no hay un reflejo audiovisual, donde no puedes compararte con ningún personaje en una película, donde no puedes ver tu rostro, tus rasgos, tu color de piel, escuchar el tono de tu voz, tu acento o ver tus comportamientos, o etnográficamente entender cómo sos como sociedad porque no existe.”
Bustamante dice que la gente se ha reído cuando explica esto en conferencias internacionales y él les dice que ese país existe y que él viene de allí.
Descubrir que había un medio a través del cual se podían contar historias de una forma visual cambió por completo su perspectiva. Desde pequeño escribía historias, pero la escritura le generaba un conflicto muy grande. Al preguntarle a la gente que leía sus historias qué era lo que se imaginaban, las descripciones nunca coincidían con lo que Bustamante tenía en mente.
“Fue entonces cuando entendí que el cine podía ser ese medio en el cual la gente podía ver lo que yo estaba viendo.”

La importancia de tener un público siempre fue algo de lo que Bustamante estaba consciente, incluso desde su infancia. “Abrí un teatro de marionetas y todo el mundo en mi callejón vino a verme, pero muy pronto dejaron de venir porque la gente no es constante.”
Esto le hizo darse cuenta de que atraer a la audiencia es una tarea intrínsecamente ligada al arte.
“Tenía árboles de naranja en mi casa, entonces había una carreta de naranjas con pepitoria en la entrada, o hacía rifas. Siempre tenía que hacer algo para que la gente viniera a ver mis obras.”
Una vez supo que quería hacer cine, evaluó varias opciones, pero Francia destacó como el país ideal para llevar a cabo su formación como cineasta debido a la importancia que le dan al arte.
“Viniendo de una familia que no tenía muchos recursos, Francia ganaba porque los estudios son gratuitos, la entrada al cine y a los museos para los estudiantes es gratuita. Por ejemplo, los edificios más lindos e importantes de Francia son del Ministerio de Cultura y sirven para el arte y la cultura, eso ya demuestra mucho comparado con otros países.”
Más allá del contraste cultural que hay entre Guatemala y Francia, Bustamante considera que una ventaja que tienen los franceses es que son conscientes de que venden mucho más gracias al arte en áreas como el turismo.
“Nosotros en Guatemala salimos de una guerra y todavía tenemos vida de gente posguerra, o de gente en guerra, entonces a lo que más miedo le tenemos es a una mente con criterio propio. El arte abre las mentes y eso acá no nos interesa. Le llamamos ‘agendas’ a lo que en realidad es solo libertad.”
La carrera fílmica de Bustamante inició con tres cortometrajes: Todo es cuestión de trapos, Usted y Cuando sea grande. Estos proyectos evidenciaban su interés por hablar sobre problemas sociales como el consumismo y el racismo. Sin embargo, sería la trilogía de “Los tres insultos”, que gira en torno a los insultos “indio”, “hueco” y “comunista”, los cuales se representan con las películas Ixcanul, Temblores y La Llorona, respectivamente, la que le permitiría transmitir una línea narrativa mucho más contundente. Cada uno de estos largometrajes contienen sentimientos y experiencias muy personales del cineasta, al igual que situaciones o eventos externos que llamaron su atención.
Aun así, el proceso de filmación de su primera obra fue desafiante, ya que para él el mayor reto era hacer la película en sí.
“En Ixcanul teníamos una libertad muy grande. Nos prometimos que si la película no quedaba bien, no mostrarla. Tuve un profesor que siempre me dijo que tu primera película va a ser tu carta de presentación y que si no te queda bien, mejor considerarla como una universidad y volver a empezar, pero que lo peor que uno puede hacer es mostrar un trabajo que no está bien hecho por ego o ansiedad”.

Más allá de la historia de Ixcanul, la cual gira en torno a María, una mujer indígena, para Bustamante esta historia también tenía un trasfondo muy íntimo, el cual lo motivó a querer rescatar la lengua por medio de sus películas.
“Tenía ganas de hacer una película completamente en kaqchikel. Crecí con una abuela kaqchikel que hablaba kaqchikel solo en la casa y a escondidas porque mi familia tenía mucha vergüenza de tener una parte indígena. Esa era la gran revancha, decirle a todo el mundo que escucharan el kaqchikel y que se les meta por las orejas porque esta pobre mujer tuvo que callarse toda su vida”.
“Me gusta partir de una historia real y luego irme a la imaginación”, mencionó Bustamante con relación a su proceso creativo.
“Lo que María me contó fue el robo del bebé, el resto lo escribí alrededor de ese hecho”.
Asimismo, Temblores se originó del testimonio de un hombre casado, miembro de una iglesia y que usaba a una mujer para esconder su homosexualidad.
“A partir de ahí, junté a otros 24 Pablos para construir la historia. Todos ellos tenían puntos comunes, los 24 estaban casados con una mujer que no sabía que eran gays y tenían una mamá que les suplicaba que fueran como ella quería porque si no, ella no podía amarlos”.
“Hay un montón de gente que vive bajo la manipulación de las familias”, señaló Bustamante, quien se independizó desde los 14 años, no por algún conflicto familiar, sino porque para estudiar bachillerato tuvo que irse de su pueblo.
Desde esa edad no regresó a vivir a su casa. Algo que considera positivo, ya que en Guatemala existe una especie de codependencia glorificada entre las familias.
“Uno nunca se va de su casa y al final decimos que qué bonita la unión de la familia en Guatemala, pero esa unión es muy dañina. Los seres humanos necesitamos nuestro propio espacio para desarrollarnos y nuestros padres también”.
La religión es quizás el tema más controversial que trata de desmantelar Temblores.
Bustamante se refiere a la religión como un gran amor, algo que debería ser un amor absoluto, ya que trata de la figura que es Dios, pero que desafortunadamente, se utiliza como un arma para decidir quiénes tienen derechos y quiénes no. Algo que puede evidenciarse en las escenas que muestran la terapia de conversión a la que es sometido el personaje principal para poder mantener contacto con sus hijos.
La Llorona, que da fin a la trilogía, está basada en el juicio por genocidio del militar Efraín Ríos Montt.
Esta película representa un hito, ya que ninguna otra cinta guatemalteca ha sido tan galardonada y reconocida a nivel mundial. Después de su estreno en los festivales de cine de Venecia y Toronto en el 2019, recibió una nominación al Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa y llegó a la lista corta de 15 películas que potencialmente podían ser nominadas al Óscar a mejor película internacional, pero no logró la nominación.
Es difícil saber con exactitud el motivo por el cual no fue nominada; sin embargo, históricamente solo cuatro películas latinoamericanas han ganado este galardón, La historia oficial (1985), El secreto de sus ojos (2009), Una mujer fantástica (2017) y Roma (2018), por lo que Bustamante considera que América Latina aún está en pañales respecto a esta categoría.
“Me gusta pensar que las películas tienen lo que merecen tener. No digo que La Llorona no merezca un Óscar, pero no quiero demeritar a las que sí llegaron”, indicó sobre no recibir la nominación.
Recientemente, Bustamante fue invitado a formar parte de la rama de directores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS, por sus siglas en inglés). Esto le ha dado una nueva perspectiva sobre estos procesos.
“Hay una gran lección que aprendí con el director de los Óscar, y es que como país no hay que mandar películas solo por mandarlas. Los países que tienen más presupuesto pueden hacer más ruido, y el gran problema con un país como Guatemala, que no tiene cinematografía, es que si a ti como jurado te llegan películas europeas o asiáticas, y te llega una centroamericana, dices, bueno, tengo poquísimo tiempo, mejor veo las asiáticas y las europeas, que siempre son buenas, y dejo de lado las de Centroamérica. Sería mejor que mandemos menos películas, pero que tengan un poco más de impacto”.
Bustamante aclaró que cuando se llevó a cabo la carrera de los Óscar y de los Globos de Oro para La Llorona, todo ese proceso lo hicieron sin dinero, ya que no tenían un presupuesto para invertir en hacer campaña. En su lugar, algunos actores se unieron para ayudar en el proceso, apadrinando a la película, por así decirlo. “Es gente que empieza a llamar a sus contactos y a decirles que la vean porque les tocó el alma y lo hacen por cariño hacia la película”.
También se llevaron a cabo dos semanas de proyecciones en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA, por sus siglas en inglés), en donde invitaban a todos sus clientes a ver la película. Es así también como Bustamante cree que The Criterion Collection, una compañía de cine que se encarga de restaurar y distribuir películas, lo contactó para lanzar La Llorona en formato Blu-ray, convirtiéndose así en la primera película guatemalteca en formar parte de su catálogo.

La aceptación que han tenido sus películas le ha abierto las puertas para conocer a varios cineastas, entre los cuales destaca a Guillermo del Toro.
“La anécdota más importante de mi vida ha sido decirle no a Guillermo del Toro para un proyecto cuando me llamó para trabajar con él”.
Ese proyecto era la serie de antología de Netflix llamada Guillermo del Toro’s Cabinet of Curiosities.
De hecho, Bustamante afirma que ya habían empezado a trabajar, pero que las fechas de filmación coincidían con las de Rita, por lo que tuvo que rechazar la oportunidad.
“Iba a dirigir un episodio, pero no lo puso en la serie, lo cual me pareció superlindo de su parte. Dijo que lo iba a guardar para la segunda temporada”, por lo que esa colaboración aún puede que se dé en un futuro.
Su nueva película, Rita, también sigue la línea de mezclar un hecho real con la ficción, pero Bustamante está manteniendo los detalles que lo inspiraron herméticos por el momento.
“Todavía no te puedo decir, pero pronto”, indicó.
“Rita es una historia fantástica sobre una niña que llega a una institución de niñas donde hay una profecía que dice que un ángel va a llegar a salvarlas a todas, y las niñas piensan que ese ángel es ella. Entonces se crea todo un movimiento esperando que ella pueda ser la que las saque de ahí”, explicó sobre la trama.
La película es una producción entre Guatemala y Hollywood en la que participan productores como Jonathan King, quien también produjo Una mujer fantástica y Roma.

Bustamante continúa creando universos paralelos por medio de cosas o hechos existentes en donde se pueda desarrollar el mundo en el que habitan sus personajes. Después de Rita, hay varios proyectos en los que se encuentra trabajando. El Sombrerón es otra película, que similar a La Llorona, hará uso de la leyenda folclórica guatemalteca para contar una historia universal y será protagonizada por Adria Arjona y Edgar Ramírez.
También grabó el piloto para una serie de Disney FX llamada The Border, pero aún no se sabe si saldrá al aire, ya que primero la cadena debe darle el visto bueno y luz verde para que se grabe una temporada completa. Finalmente, Down Wind es otro proyecto que está en etapa de escritura, junto con la directora del Festival de Cine de Panamá, Pituka Ortega Heilbron.
A pesar del éxito de sus películas, Bustamante sabe que falta mucho camino por recorrer para que Guatemala tenga una industria cinematográfica.
“En Guatemala no hay fondos para el cine. No hay interés desde lo privado, ni tampoco desde lo público, pero eso es institucional. No hay que olvidar que en las instituciones hay personas que tienen otra manera de pensar, y que de alguna u otra manera siempre nos han ayudado. Lo que pasa es que cuando cuantificas lo que debería ser una ayuda del Estado para lo que nosotros hemos traído al país, ahí es cuando se vuelve un poco desbalanceado”.
Por ello que sus películas nunca han podido financiarse por completo con fondos guatemaltecos, sino que otros países como Francia, Luxemburgo y Bélgica han asumido una gran parte del riesgo financiero.

Bustamante continúa promoviendo y fortaleciendo el cine nacional desde La Casa de Producción, su casa productora con la que ha elaborado todas sus películas.
Para Jayro no se trata solo de trabajar con gente que ya sabe hacer cine, sino de ir formando a personas que no saben hacerlo y que se ve que tienen el talento y la voluntad.
Por eso cuenta con una academia donde se desarrolla a las personas en distintas áreas como actuación, dirección, producción, guion y fotografía.
“Al inicio era un sistema completamente diferente, pero hoy en día ya podemos hacer películas que se parecen más a cómo se hacen las películas en otros países”, añadió sobre cómo han evolucionado sus proyectos.
Para concluir, Rita tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine Fantasia en Montreal el 25 de julio, para después estrenarse en Guatemala el 7 de agosto en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, así que el público guatemalteco no tendrá que esperar mucho para poder sumergirse en la nueva historia que nos trae el aclamado director.
Las entradas pueden adquirirse por medio de Todoticket.
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Dereck Richman
Periodista apasionado por las letras, el cine y el teatro. Escribo sobre temas sociales, principalmente enfocados en la comunidad LGBTIQ+, políticos y culturales. Considero la escritura una herramienta para el cambio y con el poder de influenciar generaciones y es eso lo que busco transmitir a través de lo que escribo.






