El tráfico de la Ciudad de Guatemala nos está matando. Y no hablo de una muerte literaria o ficticia, hablo de la muerte lenta de nuestra paciencia y de nuestra vida: ese estrés constante que te hace sentir que vas a explotar, o ese cansancio que arrastras, aunque no hayas hecho ejercicio.
La cosa es que nos hemos resignado. Nos decimos: “así es la capital”, mientras se nos va la vida madrugando cuatro horas antes del inicio de nuestra jornada laboral. ¿Tiene solución este problema? ¿Se puede soñar con una ciudad más fluida? ¿Qué han hecho las autoridades para mitigar esta situación? Veamos.
¿Cómo se ha abordado la problemática hasta ahora?
Más vías no sirven:
Suena contradictorio, ¿verdad? A simple vista podría parecernos lógico que la solución para mitigar el tráfico sea habilitar más espacio para el tránsito vehicular. Sin embargo, “la ciencia del urbanismo lo confirma con el principio de la ‘demanda inducida’: construir más carriles sólo atrae más carros”.
En la práctica lo hemos podido ver, cuando se inaugura un nuevo carril o un paso a desnivel, las primeras semanas son espléndidas, se reduce la congestión vehicular y te haces menos tiempo en transitar de punto “b” a punto “c”. Pero después de un tiempo, el tráfico vuelve a ser el mismo de siempre y en ocasiones hasta empeora.
Por muchos años estas han sido las soluciones que nuestras autoridades han concretado; pasos a desnivel innecesarios, aceras reducidas, y el último despropósito, los carriles “exclusivos” para las motos. El problema de fondo es el siguiente: Estamos invirtiendo más recursos en la peor solución (el carro), en lugar de invertir en la mejor (el transporte colectivo y el tránsito peatonal).
Ahora bien, ¡la ciudad no tiene por qué quedarse así! En esta columna, me gustaría abordar la problemática desde una perspectiva colectiva, abordando propuestas desde “la ciencia del urbanismo” y con aplicaciones factibles y coherentes al contexto de nuestra ciudad.
3 propuestas para ayudar a "destapar" el tráfico de guatemala
Urbanismo Inteligente: más espacio para el peatón
- La propuesta: reducir el urbanismo vehicular y aumentar las posibilidades del peatón. Esto significa implementar ciclovías protegidas y señalizadas (no solo con pintura) y ensanchar las aceras.
- La ciencia: “la solución más rápida son las intervenciones de bajo costo, como las ciclovías protegidas o ensanchar aceras, una estrategia conocida como Urbanismo Táctico (ONU-Habitat, 2021).” Cuando la gente puede caminar o pedalear sin miedo, elige esa opción. En algunas ciudades de la región, el diseño urbanístico de aceras y ciclovías redujo la dependencia del carro.
- La aplicación: proponer la creación de calles que promuevan la correcta interacción entre el peatón, la bici y el carro, obligando a bajar la velocidad y a convivir en espacios seguros y adecuados. Asimismo, asignar personal de la Policía Municipal de Transito (PMT) y la Policía Nacional Civil (PNC) para que resguarden esas vías compartidas.

Renovación: El Transmetro que sí funciona
- La propuesta: renovar el servicio del Transmetro. Nuestra ciudad cuenta con un sistema de transporte colectivo que otras ciudades de la región solo sueñan: estaciones seguras y con rutas exclusivas a lo largo de la ciudad. Tenemos un transporte colectivo con mucho potencial, pero necesitado de una profunda reforma. Algunas propuestas son: a) sustituir las unidades más antiguas por otras más actualizadas y con una capacidad adecuada; b) habilitar carriles exclusivos en todas las rutas del Transmetro; c) modernizar las estaciones más concurridas, y; d) examinar todas las rutas existentes en busca de alguna mejora o actualización.
- La ciencia: la población sólo dejará de usar su carro si la alternativa es más rápida y barata. Un carril exclusivo y sin interrupciones asegura que un bus lleno de gente se mueva a 60 km/h, mientras que un carro en tráfico esté detenido. Es un cálculo simple de tiempo y economía que incentiva el cambio.
- La aplicación: habilitar vías exclusivas en las rutas más congestionadas (donde aún no existan) para asegurar la correcta movilización del bus. Asimismo, exigir que los carriles para el transporte masivo sean intocables (colocar a la PM permanentemente a lo largo de las vías para resguardar la exclusividad del carril), aplicando fuertes multas a quienes no respeten el paso. Y por último, crear una comisión de cumplimiento municipal de tránsito, que asegure el correcto funcionamiento y mantenimiento del transporte colectivo, siendo este capaz de deducir responsabilidades en caso de cualquier falla o corrupción del mismo.

Colaboración Intermunicipal: El transporte público del mañana
- La propuesta: exigir la colaboración entre municipalidades para la creación de un transporte público que conecte los municipios aledaños con la ciudad y que cubra las rutas que más congestión generan (Villa Canales, Villa Nueva, Mixco, San José Pinula, etc.).
- La ciencia: muchas personas son reacias a utilizar el transporte público porque en la ciudad si pueden movilizarse de forma segura y rápida, pero en su municipio no cuentan con un transporte digno y eficiente. El transporte intermunicipal incentiva a que la población deje de usar su carro o motocicleta, porque tiene un costo más económico, y porque facilita que las personas puedan movilizarse de la capital a su municipio de forma segura y eficiente.
- La aplicación: esto es algo que ya se ha hecho, y que funciona muy bien, el Transpinula. La Municipalidad de Santa Catarina Pinula hace unos años inauguró su propio transporte colectivo, el cuál es seguro, costeable y cumple con la función de conectar su municipio con la Ciudad Capital. Aún tiene cosas por mejorar, pero los vecinos de Santa Catarina Pinula no podrían estar más felices con este transporte.

El tráfico es un reflejo
El congestionamiento vehicular en la ciudad no es solo un problema de corrupción, o de mala planificación; es un problema de diseño que refleja cómo hemos elegido vivir como colectivo. Lo más fácil es concluir que esto es un problema de las autoridades únicamente, pero la realidad es que todos podemos aportar nuestro granito de arena: Analicemos nuestras rutas, consideremos la posibilidad de compartir nuestro vehículo, o de utilizar el transporte colectivo. Y sobre todas las cosas, elijamos a nuestras autoridades municipales de forma responsable y consciente.
El cambio es político, es urbano y es, sobre todo, un cambio de mentalidad. No olvidemos que el tráfico desmedido no es una crisis de carreteras, es una crisis de prioridades.






