La mascota de la casta

El recién electo presidente de Argentina ha generado considerable atención y debate, abarcando diversos aspectos que van desde su orientación ideológica hasta sus acciones políticas. Desde los patrocinadores de su éxito hasta los elementos que subyacen en su discurso, en esta columna colaborativa, Alejandro Solorzano, Osmar Gamboa y José Luch analizan detalladamente estos aspectos para ofrecer una perspectiva informada y reflexiva.

Luch

Argentina es el primer país del mundo en tener el dudoso honor de tener por jefe de Estado a un libertario. De esto, mucho se ha aborado en los medios de comunicación, redes sociales y demás. Telégrafo no ha sido la excepción, ya que en este medio convergen pensadores muy diversos con distintas ideologías políticas y ámbitos. No solo de las ciencias sociales, sino de todo el espectro del conocimiento como tal. A raíz de esto, un colega de casa de estudios, a quien estimo y respeto, escribió un texto que fue publicado en la revista: “Para entender mejor a las derechas. En sano ejercicio dialéctico, junto a colegas decidimos expresar nuestra opinión sobre Milei, su orientación ideológica y praxis política.  

Alejandro Solorzano también tiene aspectos que agregar sobre la categorización ideológica del “León”.

Alejandro
Solorzano

Desglosando la etiqueta: ¿Es Javier Milei un representante de la ultraderecha?

En la columna que analiza las elecciones en Argentina, se señalan algunas debilidades en los argumentos, pero vale la pena examinar críticamente la clasificación de Javier Milei como una figura de la ultraderecha. Vamos a desglosar esta etiqueta considerando diversos aspectos de su ideología y acciones.

  1. Posturas económicas de Libre Mercado Extremas:

Dentro de la columna, se señala que la inflación en Argentina se debe principalmente a “malas políticas fiscales y económicas del gobierno en turno”. Aunque es legítimo abordar la responsabilidad del gobierno en los asuntos económicos, la inflación es un fenómeno complejo donde inciden diversos factores, incluidos elementos externos y estructurales. 

En la columna en cuestión, se destaca las posturas económicas extremas de Milei, abogando por la reducción drástica de la intervención estatal. Es crucial relacionar estas posturas con la ultraderecha que comparte la visión de mínima intervención y desregulación completa. Ejemplos como:

  •  La eliminación de impuestos
  • La reducción del gasto público 

Ambos refuerzan la conexión de Milei con la ultraderecha.

  1. Énfasis en la individualidad y reducción del rol del Estado:

El énfasis en la autonomía individual y la disminución del rol del Estado es una característica de la ultraderecha. Milei comparte estas perspectivas al abogar por la limitación de la intervención estatal, especialmente en áreas como la educación y la salud. Esta convergencia refuerza su alineación o acercamiento ideológico.

  1. Posiciones conservadoras en temas sociales:

La afirmación: “gran parte de los argentinos votó por el partido oficial a pesar de presenciar uno de los peores gobiernos en la historia en materia económica”, simplifica las motivaciones electorales. Las elecciones son el resultado de diversas influencias y percepciones y atribuir el voto a una única razón, puede pasar por alto la complejidad de las decisiones de los votantes. Una evaluación más completa debería considerar las diversas motivaciones y perspectivas presentes en el electorado, aunque Milei no adopta por completo posturas conservadoras en temas sociales, su oposición a ciertas políticas progresistas como los derechos LGBT+ se alinea con la ultraderecha y contribuye a la percepción que se tiene de Milei.

  1. Críticas a instituciones internacionales y multilateralismo:

Milei y agentes percibidos como ultraderechas comparten críticas hacia instituciones internacionales y acuerdos multilaterales. Su escepticismo hacia la participación de Argentina en organizaciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) refuerza su posición alineada con esta corriente política.

  1. Discurso controversial y provocador:

El tono enérgico y confrontativo de Milei expresado en discursos y redes sociales coincide con el estilo provocador asociado a la ultraderecha. Este enfoque busca generar impacto y movilizar a seguidores que aprecian su franqueza, fortaleciendo su posición en este espectro político.  Aunque se reconoce la retórica del miedo como un factor, centrar toda la caída de Milei en esta estrategia puede ser una simplificación excesiva. Otras variables a considerar son la percepción pública de sus propuestas y la confianza en su liderazgo. Una evaluación más completa debería abordar estas dimensiones para ofrecer una visión más completa de los factores que influyeron en los resultados electorales.

¿Un estandarte de la ultraderecha?

La etiqueta de “ultraderecha” para Javier Milei no carece de fundamentos. Sus posturas económicas extremas, énfasis en la individualidad, críticas a instituciones internacionales y un discurso provocador respaldan la percepción de Milei como un representante de la “ultraderecha” en la política de Argentina. No obstante, es importante reconocer la complejidad de las etiquetas políticas y la capacidad de las posturas de Milei para abarcar un espectro diverso.

Luch

Concuerdo con Alejandro en su postura. Más allá que la respuesta de si Javier Milei es de ultraderecha o no, incluso a nivel de teoría política, dependerá de a quien se le pregunte. Si bien hay una especie de consenso en donde se dice que la izquierda premia la igualdad por sobre la libertad, creo firmemente que más bien la izquierda prioriza la colectividad por encima de la individualidad. 

Resulta osado discrepar con un teórico tan reconocido como Norberto Bobbio al respecto, me parece simplista y conveniente para quienes son afines a las ideas de Milei basar su categorización política e ideológica únicamente en su definición de izquierda y derecha, ya que si nos basamos en la colectividad e individualidad como características de la izquierda y la derecha, respectivamente, Milei indudablemente se posiciona en lo más profundo de la derecha.

Javier Milei, ataviado con su disfraz del Capitán Anarco Libertario, en abril de 2019/elPeridodico

Luch

Incluso si optamos por categorizar a Milei como libertario y no necesariamente como alguien de ultraderecha, esto no es para nada algo que debería hacer a este personaje más digerible para alguien que tiene intereses que convergen con construir un mundo más digno y justo. Profesar ideas libertarias es bastante rentable, no culpo a estos supuestos “intelectuales” que lo hacen, más sí me preocupan las personas que realmente están convencidas de que estas ideas pueden mejorar la realidad social de las masas. Ser libertario implica la latente posibilidad de publicar libros o “textos académicos” prácticamente de la nada y que estos sean un rotundo éxito, obtener financiamiento para conferencias a lo largo y ancho del mundo, además de estadías, conferencias, etc. 

El libertarianismo esconde su esencia, se esconde a plena vista, pues defiende que el Estado debe ser mínimo y solo encargarse de seguridad, justicia y defensa militar. Por su parte, el anarcocapitalista, defiende que el aparato Estatal debe desaparecer y que todas las necesidades sociales sean atendidas por los individuos. Entonces, si estas ideas buscan reducir o eliminar el Estado, no tiene coherencia que sean fomentadas por un Estado 

¿A quién benefician estas ideas? Pues evidentemente, a los más acaudalados capitalistas del mundo, cuyas prácticas (no quieren pagar impuesto) se ven obstaculizadas por los Estados que (al menos en su planteamiento) deben garantizar derechos básicos a su población.

No es casualidad que el gremio libertario tenga tanto foco público y que sus ideas sean tan campantemente difundidas y fomentas, ya que existe una organización que activamente se encarga de que esto suceda y como ha de ser evidente ya, está conformada por empresarios con muchísimo capital a su disposición. 

Si bien atribuir la potestad de etiquetar ideologías como orgánicas y sintéticas es algo bastante osado, me permitiré hacerlo bajo la figura de una opinión, ya que esto es lo que constituye este texto, una columna de opinión, y entendiendo que una ideología sintética es aquella implantada con el fin de que un grupo o grupos sociales defienden intereses que les perjudican sin estar conscientes de ello, es decir, sirve a la ideología dominante. Mientras que una ideología orgánica es la que surge de los grupos sociales oprimidos y se vincula estrictamente con dicho grupo y representa su forma de ver el mundo y sus intereses.

Para contrastar empíricamente lo que digo, es necesario hablar de Atlas Network, esta organización surge a finales del siglo XX cuyo fin es el de fomentar ideas como el libre mercado y el individualismo, con especial atención en los países periféricos o “en vías de desarrollo”, es decir, Latinoamérica. Su modus operandi es el de financiar “Think Tank” que en español son conocidos como “tanques de pensamiento”, lo que implica financiar investigaciones, postulados y voceros con el objetivo de introducir determinadas ideas en la sociedad. Atlas Network está detrás de personajes como Agustin Laje, Nicolas Marques y por supuesto, Javier Milei. Esto explica porqué es tan redituable ser un vocero del libertarianismo, ya que los ingresos de Atlas Network ascienden a cifras millonarias, nada mal para ser una organización “no lucrativa”. 

Ahora bien, lo más interesante de todo esto es de donde obtiene estos ingresos Atlas Network. Entre los que han financiado a esta red se encuentran Exxon Mobil y Philip Morris. ¿Qué interés puede tener una petrolera y una tabacalera, respectivamente, en financiar a la red Atlas? Probablemente, porque son sectores de la industria que se ven perjudicados por regulaciones estatales.

Al poner en la palestra que a estos ideólogos libertarios los financian capitalistas petroleros (entre otros), no es de extrañarse que Milei haya llegado a negar el calentamiento global y a decir que la crisis climática no es provocada por el impacto humano, pero ya hablé sobre el tema en mi última publicación al respecto.

Puedes leer: La política y la crisis climática

Profundizar en su financiamiento alargaría demasiado esta colaboración (sí, más todavía), ya que no podemos hablar de quien financia a los libertarios sin hablar de los hermanos Koch (quienes casualmente amasaron su fortuna con petróleo y energías sucias) y de Heritage Foundation. La red Atlas no es la única entidad con el cuestionable privilegio de financiar la propagación de estas ideas, la Fundación Libertad (que convenientemente tiene muchísima presencia en Argentina) también tiene mucho mérito en esta cruzada del capital. 

Para cerrar este apartado de la columna, quiero anticiparme a la crítica que pueden provocar los postulados que he expuesto. ¿Se le deben vetar a los capitalistas, a los acaudalados petroleros el derecho de fomentar ideas que defienden sus intereses?

No necesariamente. No obstante, lo que pretendo evidenciar es que ideas como el libertarianismo se venden a sí mismas como algo “nuevo y disruptivo” cuando en realidad no lo es y la línea entre fomentar e implantar debe ser muy cuidadosamente dibujada. Si alguien decide definirse como “libertario” por honestidad intelectual, debe reconocer que toda esta ola de “libertad” no fue producto los individuos organizándose para defender este sistema de ideas, sino de una inmensa campaña mundial financiada por los mismos capitalistas que muy seguramente te explotan laboralmente de forma directa o indirecta y que estos “ideólogos libertarios” no surgieron por su propio mérito o el de sus ideas, sino por toda esta casta empresarial que los financia. 

Milei describe usa la casta como herramienta discursiva para englobar a la clase política corrupta que ha llevado al Estado argentino a su situación contemporánea y describe a la casta como: “aquellos que están en la política pero son inmorales” y explicó que la casta son aquellos que implementan políticas que le hacen “daño a la gente” y que para “proteger” sus propios privilegios, argumentan que no se puede hacer otra cosa. 

En cuanto a mí respecta, si Javier Milei pretende ser coherente con su discurso, debe evaluar las prácticas de los capitalistas que lo financian. No solo los políticos son inmorales e implementan políticas que le hacen daño a la gente para proteger sus intereses, también la gente que lo ha llevado a donde está, quienes, a mi parecer, lo utilizan como su vocero desechable en Argentina, como un canino guardián que protege su propiedad privada y sus intereses, como una “mascota”.

Si bien este trasfondo es importante, no podemos obviar un apartado muy importante, el de la praxis política y por ende, los drásticos movimientos políticos que ha hecho Milei en su poco tiempo de gestión.

Javier Milei agradeciendo el patrocinio de fundación Atlas / Canal de Youtube “Fundación Atlas para una Sociedad Libre”

Osmar
Gamboa

Sobre el DNU y la Ley Omnibús

Desde inicios de su campaña presidencial, Javier Milei habló sobre una serie de reformas necesarias para que (desde la vista libertaria) Argentina pudiera retomar el camino del desarrollo y su lugar como una de las principales potencias del cono sur. Las reformas contempladas dentro de la ley Omnibús son variadas, partiendo desde las económicas, impositivas, energéticas, penales y electorales.

Si bien las reformas representan una liberación del estricto control estatal hacia la economía de Argentina, mencionando el desaforo de los aranceles y altos costos de importación que las administraciones imponían a las empresas extranjeras, también posee deficiencias en materia de derechos humanos al intensificar las medidas contra las manifestaciones que puedan llegar a presentarse.

El paquete de medidas representa una de las cartas que la administración Milei busca implementar para dar un giro brusco a la política argentina, como si se tratará de emular la famosa “motosierra” que el economista menciona como “la necesidad de devolverle la libertad a los argentinos”. No obstante, hay una creciente necesidad de aplicar un visor crítico al mencionado paquete, debido a que varias de estas pueden no tener los resultados esperados cuando sean llevados a la praxis.

La exención de impuestos puede verse muy atractivo para aquellos empresarios que se veían obligados a cumplirlos a cabalidad, ahora bien, una exención que no se dará de manera gradual puede representar una problemática en materia de recaudación fiscal en un Estado que apunta a recortarse en casi un 50% en temas subsidiarios y aún así, necesita los fondos para poder liberarse de las deudas adquiridas años atrás.

Los derechos laborales se verán afectados por la posibilidad de regularizar las relaciones laborales por parte de los empleadores, facilitando la prioridad de intereses de empresarios, dando paso a posibles abusos en los contratos que se contemplen en cada entidad privada. Al mismo tiempo, la ley limitaría el funcionamiento del control de la Inspección General de Justicia ejerce sobre las condiciones de los contratos laborales.

Milei no mintió cuando mencionó las primeras acciones a tomar si llegaba a ganar la presidencia del país sudamericano y tenía prevista una inflación persistente al menos por los primeros dos años de su gobierno, de cualquier modo el terreno se ve inundado en una incertidumbre sobre las polémicas reformas. 

Aunque la casta no se encuentre dentro de la administración actual, para una buena parte del pueblo argentino las sensaciones no han cambiado del todo. 

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