Si algo es común dentro de las legislaturas pasadas del congreso, es la división de bloques. Que si bien, con el transfuguismo se tomaba a la ligera (con el caso de TODOS como ejemplo), es innegable aceptar que la práctica de separación de diputados del grupo por el cual fueron electos es un problema que persiste.
Ahora tenemos el caso de Semilla-Raíces, donde podemos hacer la distinción de la existencia de este nuevo bloque por la cancelación del partido Semilla. Sin embargo, el caso sigue siendo el mismo que en el pasado, pues cada parte del grupo “jala para su lado”. A pesar de ello, podemos ver un cambio en relación con las separaciones pasadas, y es la crítica del oficialismo legislativo hacia el oficialismo ejecutivo.
Para el análisis tomaremos los últimos 4 gobiernos más el actual (UNE, PP, FCN, VAMOS y Semilla) de forma que podamos entender el dinamismo de las interacciones legislativo – ejecutivo; y donde, como operadores legislativos tenemos a Roberto Alejos, Gudy Rivera, Estuardo Galdámez, Allan Rodríguez y Samuel Pérez.

UNE el caso es el más certero para el análisis, pues al final la bancada se dividió. Aunque tuvieron sus disidencias con el resto de la bancada, la separación oficial se hace en noviembre del 2011, 3 días después de la segunda vuelta electoral, justo antes de dejar de ser oficialistas.
En los casos de Rivera, Rodríguez y Galdámez, todos permanecieron fieles a su bancada, siendo que los primeros dos fueron presidentes del congreso y el tercero de ellos fue el candidato presidencial del entonces oficialista FCN-Nación.
¿Qué pasa entonces en el caso del diputado Samuel Pérez?
Si algo fortaleció la imagen de Semilla y sus diputados en la pasada IX legislatura (2020-2024) es que, aunque eran pocos (siete específicamente), eran una oposición activa en uno de los congresos y gobiernos más manchados que se recuerden. Por lo tanto, su imagen como congresista oponiéndose a descarados actos de corrupción se vio fortalecida, llegando a consolidar a Semilla como “el partido distinto”. Eso, más su imagen de centro izquierda, los llevó al poder en las elecciones de 2023.
Lo que ha pasado luego es otra historia, y es que Samuel, siguiendo el ritmo o la constante de las elecciones pasadas, es proclamado presidente del congreso el 14 de enero, mucho después de las 14 horas y todos recordamos la foto de Samuel dándole la banda presidencial a Bernardo Arévalo, lo cual era una imagen de cambio o esperanza para este país.

Poco nos duró, pues su primera derrota política llegaría 3 días después cuando, la Corte de Constitucionalidad (CC) ordenó repetir la elección y desconocer a Semilla como bancada, sin embargo, una planilla afín al oficialismo se mantuvo en el poder del legislativo. Ahora, verdaderamente parece peligrar la continuidad debido al desgaste oficialista.

El ejecutivo y el legislativo de Semilla sufrieron muchas derrotas políticas en el camino, al punto que Samuel y otro grupo de oficialistas anunciaron a principios de año la creación de la nueva fracción llamada “Raíces”; el mismo mandatario, e incluso Samuel, reconocieron en mayo que este nuevo grupo apoyaría al gobierno y continuaría el legado de Semilla a pesar de que 9 de los 23 que llegaron se quedaron en Semilla y no en Raíces (dicho sea de paso, ninguna de las dos bancadas cuenta con reconocimiento oficial.)
Solo 3 meses después de esto, tanto, los diputados Sanabria y Palala, como el mandatario Arévalo, pasaron de nombrar a Samuel y su grupo de “oficialistas” a “aliados” e incluso, el mismo Samuel, junto a su grupo le han exigido acciones a Arévalo de forma pública.
Exigir respuestas al mandatario, no es una mala idea. No obstante, el que tu primer y principal operador político del legislativo lo haga de forma pública en medio de una crisis gubernamental, como fue la fuga de los reos, muestra una clara imagen de desunión por parte del oficialismo. A diferencia de casos en el pasado, donde seguramente han existido diferencias entre el presidente y su operador legislativo, pero las mismas no eran públicas y los problemas se resolvían a lo interno del partido que gobernaba.
Entonces, ¿por qué Samuel lo hace público? La idea es sencilla y es que no supieron ser oficialismo, quizá por no soportar la presión de un gobierno muy criticado (por los grupos tradicionales); y ante la presión mediática y social que ha recibido Semilla (o Raíces) tras la oferta de cambio instantáneo por el que ganaron las elecciones.
El grupo se ve en un impasse donde la mejor opción para “limpiar” su imagen política (o mantenerla en el nivel de confianza y poder que ha perdido) es posicionarse en una crítica hacia el criticado ejecutivo.
Samuel y su grupo, son aliados sin ser oficialismo. Quieren volver a ser oposición, pues mediáticamente es lo que los posiciona correctamente; contrario a Alejos que se separó hasta el final del gobierno, Rivera que incluso fue involucrado en el caso de corrupción que terminó con el gobierno de su partido y Samuel se separa antes para evitar hundirse con un barco que está a la deriva.

La problemática real es que no ven más allá de ellos mismos sin prever el daño que el nuevo y el viejo grupo están generando hacia la “izquierda” (por llamarlos izquierda), pues los grupos tradicionales de izquierda o centro izquierda han sido históricamente denominados por la población como grupos con problemas y peleas a lo interno sin una unión histórica que los haya consolidado verdaderamente como una fuerza política nacional.
La separación de grupos a medio gobierno solamente le da la razón a estas críticas tradicionales, pues esta oposición no supo ser oficialismo.

Escrito por: Javier Navarro
Estudiante de ciencia política, fan de los datos curiosos, defensor del pensamiento crítico y opiniones propias. Siempre con algo que decir.










