La frase con la que el Dr. David Molina abrió el programa podría leerse como una sentencia:
«Cada vez más guatemaltecos necesitan que una máquina haga lo que antes hacían sus riñones»
A partir de esa afirmación, la conversación con el Dr. Dávila se convirtió en un viaje que partió desde lo más esencial (la función de los riñones), hasta la capacidad real del país para sostener terapias crónicas.
¿Qué hacen los riñones y por qué su fallo cambia todo?
En términos sencillos, los riñones filtran, absorben y regulan: limpian la sangre, mantienen el equilibrio de líquidos y electrolitos, controlan la presión arterial y fabrican hormonas que influyen en la producción de glóbulos rojos y en el metabolismo óseo. Cuando esa maquinaria se deteriora, el cuerpo entero empieza a resentirlo: anemia, desbalances de potasio, problemas óseos y una cascada de efectos sistémicos. El Dr. Dávila lo resumió con claridad clínica y pedagogía:
«Los riñones no son accesorios; son órganos vitales cuyo fracaso condiciona la vida».
Enfermedad Renal Crónica: una lesión irreversible y progresiva
Cuando los riñones fallan, no hay vuelta atrás. En palabras del especialista, la ERC consiste en un daño estructural y funcional que progresa inexorablemente, reduciendo la capacidad de filtrado y afectando desde la presión arterial, hasta el equilibrio de electrolitos.
«La enfermedad renal crónica es un daño establecido en la estructura y en la función de los riñones. Su característica es que es irreversible».
Se clasifica en cinco estadios según la pérdida de función: desde una capacidad casi normal hasta la necesidad de terapias sustitutivas. La buena noticia: su presencia puede detectarse con pruebas sencillas y de bajo costo (creatinina y examen de orina). La mala: esas pruebas muchas veces no se realizan hasta que ya hay daño avanzado.
¿Por qué se considera una “epidemia silenciosa”?
La ERC suele ser asintomática en sus estadios iniciales; según Dávila, los síntomas aparecen cuando la función renal ya está comprometida y cae por debajo de ciertos umbrales (por debajo del 60% y más marcadamente al 30%).
«Se le llama enfermedad silenciosa porque en sus estadios iniciales es totalmente asintomática».
Esa invisibilidad en fases tempranas explica la paradoja: hay una carga de enfermedad que no se ve en la calle, pero sí en los servicios especializados; hasta entonces, se puede decir que la enfermedad puede convivir con la vida cotidiana.
Principales factores de riesgo en la población guatemalteca
Diabetes e hipertensión lideran la lista, responsables de la mayoría de los casos, pero en Guatemala hay un matiz local: la ERC de causa desconocida, ligada a labores agrícolas bajo el sol abrasador, deshidratación crónica y el abuso de analgésicos para sobrellevar el esfuerzo.
«En Guatemala existe la enfermedad renal crónica de causa no conocida… relacionada con el trabajo agrícola, altas temperaturas y deshidratación».
Bebidas azucaradas en lugar de agua, obesidad, sedentarismo y antecedentes familiares agravan el panorama, convirtiendo la enfermedad en un problema social arraigado en la pobreza y el limitado acceso a la salud.
Te recomendamos leer: Factores asociados a enfermedad renal crónica de causas no tradicionales en niños de Guatemala
¿Cómo prevenir y qué hacer cuando existe diagnóstico?
Aunque al principio pasa desapercibida, señales como fatiga, hinchazón en miembros inferiores o alteraciones en la orina pueden ser el primer grito de auxilio. Dávila propuso un marco práctico en tres tiempos: prevención (mejor dieta, hidratación adecuada, y actividad física regular); detección dirigida (pruebas simples en personas con factores de riesgo); y manejo oportuno (control estricto de diabetes e hipertensión, educación y seguimiento para enlentecer la progresión).
«La primera y más importante es el tema de la prevención… dieta saludable, ejercicio… y fundamental no automedicarnos».
Con diagnóstico oportuno, se gana vida y calidad de vida: lo que pueden ser cinco años para avanzar a estadios avanzados puede duplicarse con intervención adecuada.
UNAERC: origen, servicios y la dimensión institucional
La Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico nació en 1998 como respuesta a una necesidad no cubierta: ofrecer terapias crónicas (diálisis peritoneal y hemodiálisis) con continuidad. Hoy combina atención integral, clínicas prediálisis y programas de diálisis domiciliaria. En casi treinta años ha atendido a decenas de miles de personas y mantiene una carga activa que tensiona recursos y logística. La historia de esa institución es, también, la historia de cómo un país aprende a sostener la supervivencia renal.
«UNAERC nace en el año de 1998… Actualmente, después de 28 años, se han atendido más de 40 mil pacientes».
Servicios, estadísticas y brechas en la atención de UNAERC
Las cifras proporcionadas por Dávila son reveladoras: alrededor de 1,400 pacientes en prediálisis, 3,200 en diálisis peritoneal y 4,400 en hemodiálisis; unos 3,500 ingresos nuevos al año, y un flujo diario de pacientes que exige logística permanente.
«Por cada paciente que yo tengo en una terapia de diálisis, es probable que existan entre 90 a 100 personas más con diagnóstico de la enfermedad en estadios más tempranos».
Por otro lado, el costo privado de la diálisis (Q10,000–Q12,000 mensuales), está fuera del alcance de la mayoría de los guatemaltecos, por lo que la cobertura pública es esencial. Comparativamente, la capacidad por millón de habitantes y el número de unidades muestran una brecha real frente al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).
Te recomendamos leer el siguiente informe donde el Dr. Davila profundiza en las brechas de atención de Guatemala: Atención e investigación de la enfermedad renal crónica en Guatemala: Panorama general e informe de la reunión
El desafío político: un plan que necesita respaldo
El diagnóstico técnico no basta: la sostenibilidad exige presupuesto, planificación y coordinación. El Programa Nacional de Salud Renal (nacido en 2023) traza dirección, pero su éxito depende de recursos y voluntad política.
«Si no hacemos promoción y diagnóstico temprano, el presupuesto de la UNAERC va a ser igual a infinito.».
Sin promoción, primeros niveles fuertes y detección temprana, el gasto crecerá incontrolable. Esa es la advertencia que Dávila deja como resumen operativo: prevenir antes que curar, y financiar la prevención antes que pagar terapias perpetuas.
La visión del director técnico de UNAERC
Formado en la Universidad de San Carlos y con larga trayectoria clínica, Dávila asumió la dirección de UNAERC en 2021. Su diagnóstico es técnico pero también estratégico: la combinación de políticas públicas, educación y financiamiento sostenido podría cambiar el panorama en 15–20 años, siempre que exista voluntad política y compromiso presupuestario.
«Existe un programa de salud renal […] en unos quince, veinte años, el panorama de atención del enfermo renal crónico va a cambiar dramáticamente en Guatemala, si se tiene todo el apoyo y toda la voluntad política.».
La otra epidemia no espera invitaciones. La ERC progresa en silencio, disminuye la calidad de vida y empuja a miles hacia tratamientos costosos y dependientes del sistema público. Las pruebas y las intervenciones existen; lo que falta, sobre todo, es convertir ese conocimiento en políticas y hábitos colectivos. La historia que empieza en este episodio exige una respuesta integral: prevención, detección y compromiso presupuestario para que el costo humano y económico no sea irreversible.
Sigue la serie: en el segundo episodio hablaremos sobre los desafíos del trasplante renal con el Dr. Rudolf García Gallont; y el tercer episodio será una mirada al pasado, presente y futuro de la salud renal con el Dr. Randall Lou Meda. No te pierdas las próximas entregas: la conversación apenas comienza.
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Bethzy Gutierrez
Especialista en administración hospitalaria. Comprometida con la promoción del bienestar visual y el desarrollo profesional en el ámbito de la salud. Apasionada por el aprendizaje, los viajes y la lectura. Miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.
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Comunicadora y Social Media Manager. Apasionada las tendencias, las redes sociales y de descubrir nuevos lugares de Guatemala. Miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.
David Molina
Médico y Cirujano egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con especialización en Administración Hospitalaria y Maestría en Epidemiología de campo. Experiencia en salud pública, sistemas de información en salud, vigilancia epidemiológica y fortalecimiento institucional. Fundador y miembro de la Junta Directiva de Telégrafo.













