Este año he estado reflexionando sobre la metaescritura o metawriting. Se trata de la escritura específica sobre el propio acto de escribir. Creo que a cualquiera que escriba le interesa este tema, pues todos sabemos que esta actividad es especial: nos hace crear personajes, analizar sus conductas meticulosamente, darle forma a conversaciones, confesar sobre nuestros traumas, dudas, deseos impopulares, etc.
Incluso en mi último cumpleaños realicé una actividad dinámica: leímos el inicio de El arco y la lira, un libro del autor mexicano Octavio Paz. Este libro es uno de los más fascinantes que he podido comenzar a leer. Sus primeras líneas te atrapan. Para Paz, la poesía es: “Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo.”
Octavio Paz es un autor muy criticado por sus posturas políticas y su vida personal, pero hay algo innegable: su concepción del arte sigue siendo parecida a la que miles de personas sienten en la actualidad.
En general, vemos al arte como ese confesionario donde podemos expresarnos sin juicios externos, ese escape a la realidad. Esto es muy válido y como podemos leer en la obra de Paz, es algo que se percibe así desde hace siglos. Sin dudas, creo que el arte es hija del trabajo de analizar al mundo, nuestros pensamientos y sentimientos más silenciados, pero también permite flexibilidad, las cosas al azar y lo improvisado. A través de ella mostramos cómo observamos al mundo, pero también podemos imaginar uno nuevo.
Les comparto “Poesía”, un poema en el que intento nombrar una parte de lo que para mí significa este arte. Las ilustraciones de la columna son de Erika Kuhn, una artista visual que me inspira y que tiene bastantes obras compartidas en internet.
POESÍA
Después de leer cierta poesía
se engendran uno o varios poemas
y no es trampa escribirlos de inmediato
no hay porque guardarlos para después.
No hay algarabía ni aplausos en su nacimiento
nace como si no fuera esperada
y en algún punto se cansa de su olvido en el mundo.
Espera silenciosa su renovación
da tiempo a que lleguen nuevas manos
manos nuevas y delicadas
que carguen con insomnios viejos y pesados
insomnios viejos nacidos de ojos vivos
ojos vivos con pupilas dilatadas
que vean que sientan al igual que las manos
la poesía espera silenciosa todo ese proceso
para volver a nacer gracias al cuerpo humano.

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Alejandra Chanchavac
Escritora. Me interesan el arte y la ciencia. Amo aprender sobre estos temas. Tengo estudios en literatura y sueño con publicar varios libros.








