La política y la crisis climática

Estamos recién iniciando el 2024 y al menos personalmente, lo hago muy satisfecho al comenzar un año más como escritor en Telégrafo que ha crecido mucho desde la primera vez que publique una columna de opinión, sin embargo, no todo es motivo de alegría (para variar) y es que una publicación de AJ+ en español me hizo reflexionar sobre un hecho peligrosa y sistemáticamente ignorado. El calentamiento global

El post de AJ+ en cuestión tiene como titular en su portada “2023 es el año más caluroso que se ha registrado en el planeta” y señala varios datos alarmantes al respecto. Entre ellos se encuentra que el aumento de la temperatura global ha provocado que las catástrofes naturales más letales de los últimos 50 años hayan ocurrido en el sur del continente americano y que las temperaturas registradas en el globo sean las más altas hasta el momento.

¿Qué hace al respecto la comunidad internacional?

Normalmente en estos casos la Organización de Naciones Unidas (ONU) suele celebrar conferencias, firmar acuerdos y resoluciones que no suelen ser realmente relevantes y tampoco impactan realmente en las dinámicas de poder de los países participantes. En defensa de la ONU, al no ser coercitivos la mayoría de sus órganos realmente no tiene muchos mecanismos para imponerle a los Estados medidas o sanciones, sin embargo, en mi opinión es más que evidente la falta de voluntad política por parte de las Naciones Unidas para atender esta problemática (o cualquier otra).

Sustento mi punto, por ejemplo, la Conferencia de las Partes (COP) es la Cumbre Anual que realiza la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) donde se reúnen todos los países miembros más la Unión Europea (UE) y su última edición por primera vez se hizo un llamado explícito al abandono de la energía fósil y si bien esto es algo positivo, muchos científicos y expertos en el tema señalaron la ausencia de medidas concretas para lograr este objetivo. Esto es como cuando la maestra del salón les pide a sus estudiantes que dejen de hacerle bullying al niño aplicado y luego se va del aula, evidentemente los niños seguirán con su cruzada para traumatizar al niño en cuestión y de la misma forma los grandes capitalistas del mundo continuarán con su cruzada para acumular riqueza ilimitadamente, aunque destruyan el mundo en el proceso.

Créditos: @_Proactivo_ en X

Los responsables

Sí, sé que es un cliché viniendo de mi responsabilizar al capitalismo de esto, pero hasta el más ferviente liberal y defensor del libre mercado sabe que esto es innegable (al menos si se considera un pensador cuanto menos racional): el 1% de la población mundial produce las mismas emisiones de carbono que dos terceras partes de toda la población total del mundo, y sí, ese 1% son los capitalistas más ricos del mundo.

Por si no fuera poco lo anterior, los capitalistas más poderosos del mundo, especialmente quienes dirigen grandes corporaciones, tienen un control muy significativo sobre la economía global y sus decisiones empresariales y estrategias comerciales tienen un impacto considerable en la crisis climática debido a la cantidad de recursos que consumen y a su influencia en las políticas públicas de los estados.

Por ejemplo, en el 2004, Coca Cola Company utilizó 283.000 millones de litros de agua. Esta cantidad pudo emplearse para abastecer a todo el mundo durante 10 años. Coca-Cola utiliza 35 litros de agua para hacer medio litro de Coca-Cola lo cual es alarmante. Y tan solo para fabricar el envase de plástico se ocupan 7 litros de agua. Cabe aclarar que estos datos se basan en un informe proporcionado por la propia Coca-Cola y que autoridades ambientalistas señalan datos muy superiores, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), por cada litro de Coca-Cola, el azúcar que contiene necesita entre 175 y 200 litros de agua. Más del doble de lo que afirma la compañía de gaseosas. 

Coca-Cola es solo un ejemplo que fundamenta mi punto, ni siquiera haré mención de las mineras, las petroleras y el monocultivo porque esta columna se extendería demasiado.

“Consumo de agua por medio litro de Coca Cola. Foto: Poplab”

La crisis ambiental y la política

La crisis climática está estrictamente vinculada con la política, porque son quienes ejercen cargos públicos los que más posibilidades tienen de incidir en la realidad social y legislar a favor de los esfuerzos por frenar el cambio climático, sin embargo, no parece ser favorable el escenario, por ejemplo, el nuevo y flamante presidente de Argentina, Javier Milei, ha hecho afirmaciones que cuanto menos coquetean con el negacionismo del calentamiento global afirmando que el calentamiento global es: “Es otra mentira del socialismo” y que se trata de una agenda de “marxismo cultural”. Estas afirmaciones fueron hechas en una entrevista con un YouTuber llamado Julián Serrano en donde Milei claramente niega el calentamiento global.

Fragmento extraído de la entrevista de Julián Serrano, recuperado de @mis2centavos en “X”

Cabe aclara que sus afirmaciones más recientes sobre el tema son distintas, no obstante, Milei cuanto menos no responsabiliza a la humanidad del calentamiento global y sigue responsabilizando a los “socialistas que escriben papers de cuarta” de fomentar la errónea idea, según él, de que el impacto ambiental humano es la causa del calentamiento global.

Fragmento del debate presidencial de Argentina 2023, emitido por el canal de televisión abierta El Doce.

Está demás decir que existe consenso por parte de la comunidad científica e internacional con respecto al calentamiento global y sus causas y que afirmar que esto es parte de una “conspiración socialista” es cuanto menos irracional.

¿Qué hacemos entonces?

Supongo que ahora se preguntaran:

-Luch, si la comunidad internacional no hace nada y los capitalistas tienen a los Estados cooptados ¿Qué hacemos?

Pues bien, necesitamos tomar medidas drásticas para generar espacios colectivos de incidencia social y presionar a los políticos para que tomen medidas para regular el mercado y exigirles a los empresarios que realmente tomen medidas para reducir su impacto ambiental, aunque eso implique aumentar sus costos de producción. 

Estoy consciente de que es un sacrilegio para un defensor del libre mercado tan solo pensar en una medida como esta, pero si no frenamos a ese 1% mayoritariamente responsable de la crisis climática, creo firmemente que estamos condenados a la extinción.

Para ejemplificar concretamente estos espacios colectivos a los que me refiero, en Nigeria cuatro granjeros ganaron una demanda contra Shell por daños irreversibles en el medio ambiente y aunque esta victoria pueda sonar pequeña y que luchar contra las grandes transnacionales del mundo es prácticamente una sentencia de muerte, es cuestión de tiempo para que el deterioro ambiental sea totalmente irreversible y si perdemos la lucha ambiental, perdemos todas las demás. Seguir el ejemplo que personas como estos granjeros nos han mostrado es una responsabilidad moral de toda persona que desee ver un porvenir en armonía con la naturaleza, sostenible y sustentable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad de su autor. Revista Telégrafo firme con su compromiso de promover el pensamiento crítico y libertad de expresión en la sociedad guatemalteca, brinda espacios abiertos, auténticos y sin filtros para que personas de distintos sectores de la sociedad puedan expresarse, sin embargo, la publicación de este artículo no supone que el medio valide su argumentación o la verdad de sus conclusiones.
You May Also Like
Leer más

¿Cómo funciona la minería en Guatemala?

El origen de la minería recae sobre los habitantes prehispánicos que empezaban a utilizar algunos minerales y rocas para la fabricación de herramientas y artículos ostentosos. Para las sociedades antiguas, la adquisición y transformación de estas materias primas era importante, a tal grado, que actualmente se puede observar el nivel tecnológico
Leer más
Leer más

Alcalde, Síndico o Concejal

¿Es el Alcalde o Alcaldesa la “máxima autoridad” en un municipio? NO.La máxima autoridad en un municipio es el Concejo Municipal. Empecemos por conocer cuáles son los elementos de un municipio, tal como lo establece el artículo 8 del Código Municipal:
Leer más