Semetabaj, una arqueología viva

El sitio arqueológico Semetabaj, ubicado en el departamento de Sololá, como un lugar que ha sido constituido por ciencia y cultura. Conoce la historia del lugar y la forma que se ha desarrollado la arqueología pública, la cual trasciende hoy en día, haciéndola una experiencia visible y palpable mostrando una relación entre ciencia y sociedad.

El “Sitio Arqueológico Semetabaj” se ubica en el área urbana del municipio de San Andrés Semetabaj, Sololá; es un lugar donde la riqueza cultural y arqueológica, conservando más de 2 mil 500 años de historia y ciencia. Siendo el asentamiento más antiguo de la cuenca del lago de Atitlán, es decir, una de las ciudades mayas más importantes. 

Del lado suroeste del pueblo se encuentra el sitio. Aún se desconoce la fecha exacta de su  construcción, aunque el primer registro de este fue escrito por Samuel K. Lothop de la Universidad de Harvard en su obra “Un estudio arqueológico de los remanentes antiguos en las orillas del Lago de Atitlán Guatemala” donde menciona que aproximadamente a 100 pies sobre el lago se encuentra un pequeño pueblo, donde hay una docena o más montículos. Según Lothop, tendrán unos 30 pies de altura, y están construidos enteramente de tierra. La ciudad tuvo un gran dominio en la época del Preclásico Medio entre 800-400 a.C. (Museo Mi pasado, 2023).

Fuente: Proyecto Arqueológico Semetabaj

En 1978, se dio la primera investigación arqueológica. Se determinó que el lugar fue ocupado y abandonado tres veces (en esa época las razones de abandono eran por invasión de tierra, pestes, hambre). 

En la actualidad, las casas y calles del municipio están alrededor del sitio, parte de ellas están en tierras que formaron parte de las construcciones mayas.  En los años 90, se encontró una tumba donde se localizan cuatro esqueletos de individuos con una ofrenda de 27 vasijas, pero está ubicada en propiedad privada y estos objetos quedaron bajo el resguardo del propietario de dicho terreno, posteriormente estas piezas fueron saqueadas y no se sabe  su paradero. 

Las tierras del sitio por muchos años fueron utilizadas para siembra, lo que ocasionó daños en las estructuras. Por ende, las investigaciones arqueológicas fueron más complejas, pero hasta el año 2000 deja de ser propiedad de la familia Mack y es donada a la Universidad del Valle, institución que se compromete a seguir con las investigaciones arqueológicas. A partir de eso, inicia un nuevo reto y enfoque de la arqueología. 

El informar y dar a conocer el valor del sitio arqueológico a la población del municipio era el inicio de que hoy se dé una arqueología pública.

Parte de ello fue que se realizaron talleres sobre la reconstrucción de las piezas de cerámica, talleres informativos y recorridos al sitio arqueológico, centrándose especialmente en la juventud y niñez. Esto dio sus frutos, luego de culminar un taller con niños de primaria de San Andrés Semetabaj, un niño se acercó a la Licenciada Lili Caná, quién llamó a Msc. Carlos Alvarado, quienes habían dirigido el taller. El niño mostró una pieza de obsidiana de aproximadamente dos centímetros, dando impulso a las investigaciones. 

En 2012, las investigaciones fueron retomadas, dirigidas especialmente a la estructura 12 y 7 de la plaza. Al menos existen 16 estructuras identificadas. Este trabajo ha sido fructífero, ejemplo de ello es que se encontraron cinco vasijas en la cúspide de la estructura 12. Dichos recipientes corresponden a utensilios para guardar comida, bebidas, copal (entre otros materiales), las cuales fueron estudiadas y conservadas por el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH), los estudios en el sitio vigente y actualmente están dirigidos por el Dr. Ernesto Arredondo.

 Sin embargo, el enfoque comunitario de la arqueología no se limita solo a los años anteriores, hoy en el sitio se encuentra un jardín etnobotánico con más de 72 especies de plantas. Para dicho jardín se ha tomado en cuenta; el conocimiento ancestral por medio de las plantas medicinales, así como la pertinencia cultural del lugar. 

“Semetabaj” que en el idioma maya kaqchikel quiere decir “piedra de aspecto vidrioso”. Un lugar donde se conserva la cultura, su historia en una arqueología pública, visualizada y palpable, y ante todo una arqueología viva.

Fuente: Museo “Mi pasado, mi historia”
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