Todos somos víctimas de las ideas, de los pensamientos, de aquellos momentos que se vuelven recuerdos, llenan nuestra mente y abarcan nuestras emociones de diferentes maneras. Muchas veces las ideas nos abrazan y nos llenan, otras nos recuerdan que somos extraños, ajenos, saturados de escalofríos y delirios, nos hacen sentir y soñar, extrañar o incluso olvidar. Nos hacen olvidar la razón por la cual no podemos dejar de pensar, nos hace recordar la razón por la cual la soledad nos permite extrañar.
Porque la soledad nos acompaña incluso cuando la ciudad es inmensa, cuando estamos rodeados de miles de personas, cuando la vida se vuelve sensible al roce de la compañía. Es abrumador tratar de comprender por qué esta emoción logra apoderarse del control de nuestra mente, el daño que genera en nuestra perspectiva de vida, pero, aun así, todos en algún momento, nos hemos sentido solos, sin entender, sin cuestionar, simplemente nos permitimos sentir, porque no la podemos ignorar.
Quizás sea un anhelo de individualismo, o simplemente es generada por la confusión de nuestro entorno, y es que convivimos día con día junto a personas que no conocemos a profundidad, somos un acercamiento de interacción junto al resto, recorremos las calles llenas de rostros extraños, conectamos con miradas ajenas, y olvidamos lo lejos que estamos de una verdadera conexión, perdemos la confianza y a veces la razón. Y es que la duda y la incertidumbre muchas veces acompaña nuestro deseo de comprensión, nuestra extraña forma de admiración por lo desconocido nos lleva a lugares en donde la soledad se apodera de nuestras dudas, y entonces creemos que nadie comprende nuestro sentir, ocultamos nuestras aspiraciones, por miedo a ser incomprensibles, desconocidos.
Necesitamos el sentido de pertenencia, saber que alguien más puede comprender aquello que compartimos, lo buscamos en diferentes entornos, en diferentes grupos; en la música, en el arte, en la poesía, en la literatura, en aquello que nos hace sentir vivos, comprendidos. Lo buscamos sin parar, porque la abrumadora soledad empieza apoderarse de aquella idea que en su momento sonaba inigualable, pero no tenía aprobación, no la compartía con nadie. Entonces empieza a sonar muy loca, inaceptable y, por ende, no nos sentimos listos para dejarla salir, porque en nuestra mente no atormentará a nadie más que a nosotros. Nuestra extraña falta de admiración por las emociones no es más que la impotencia por no tener control total sobre las mismas.
Pero ¿por qué si el mundo está repleto de personas nos es tan difícil encajar? Minuto a minuto estamos presentes junto a los demás, aunque algunos llevan pequeños vacíos, jamás pensamos en el sentir ajeno, porque luchamos contra el propio, en esta compañía abrumadora tenemos mucho que compartir y mucho que escuchar, llenamos nuestra mente de tantas ideas cuando estamos rodeados, encontramos nuevas aspiraciones. Pero llegará un momento en el cual volveremos a estar solos con nuestra mente, en el que las ideas pueden revolverse, incluso perderse, es ahí cuando nos toca luchar contra nosotros mismos, en donde tomamos la decisión de avanzar o estancarse, es por ello que resulta más importante comprender la idea de la compañía y por qué impacta directamente en la soledad.
La compañía la encontramos en todo, en el amor, en las mascotas, en el sonido de los pájaros, en el silencio de las personas, en los grupos de lectura, en las pláticas con amigos, en las reuniones familiares y en nuestras pasiones y admiraciones, depende de nosotros la compañía que permitiremos a nuestro lado. Podemos hablar de ella, buscarla en lo profundo de nosotros, sin embargo, ansiar la compañía es sentir soledad.

Sentir soledad es imaginar lo que pudo haber sido si tuviera con quien compartirlo, es recordar lo que sentimos cuando se ha alejado por completo, muchas veces recordamos la compañía con nostalgia, esperamos el regreso de aquella emoción que en algún momento nos llenó de ilusión y recordamos eso que no podemos regresar.
Pensar en todo esto nos lleva a reflexionar sobre la paradoja que crea la compañía y la soledad, buscamos compañía para dejar de sentirnos solos, pero muchas veces la compañía nos hace sentir soledad, la compañía física no siempre sosiega la sensación de aislamiento emocional. Ya que muchas veces esperamos por conexión y compañía genuina, sin embargo, esta lucha interna puede llevarnos a reflexionar sobre nuestras aspiraciones y emociones, puede ayudarnos a entender por qué preferimos relacionarnos con personas que realmente nos hagan sentir seguros.
La periodista de AP, Amanda Seitz, escribió en la noticia “Jefe salud publica EEUU: La soledad es tan letal como fumar”, que
“La soledad generalizada, plantea riesgos para la salud comparables a fumar hasta 15 cigarrillos al día”
También que,
“La epidemia de soledad golpea especialmente a jóvenes entre 15 y 24 años… La soledad incrementa la muerte prematura en casi un 30%, y el reporte señala también que estas personas, corren más riesgo de apoplejía y enfermedad cardiaca. El aislamiento también eleva las probabilidades de que una persona sufra depresión, ansiedad y demencia”.
Comprendiendo esto podemos notar que la soledad va más allá de un problema de compresión personal, puede generar repercusiones preocupantes en la vida de cada uno de nosotros, es por ello que resulta de gran importancia el poder comprender la compañía que nos rodea y sus repercusiones en nuestra búsqueda por la soledad apreciada y reconfortante, la soledad puede llegar a ser apreciable si entendemos que los momentos que recordamos en soledad son sanos, vivir el presente y disfrutar cada momento, nos asegura que nuestros recuerdos perduran de forma positiva y nos enseñara que la soledad puede ser buena cuando sabemos manejarla evitando vivir en ella.
La complejidad de las relaciones humanas generan belleza e incertidumbre, la búsqueda de la compañía es una lucha constante en las sociedades modernas, muchas veces ocultamos quien realmente somos por miedo a la facilidad de interacción que el mundo moderno nos ofrece, es por ello que fomentar la confianza y la libertad individual es fundamental para liberarnos de los estereotipos que nos arraigan al miedo y a la soledad.

Permitirnos sentir es fundamental para la liberación de nuestro espíritu interno, el auspicio de nuestra búsqueda interna es una batalla que pocos se atreven a cuestionar, la soledad se cuestiona y la compañía se elige. Luchar contra el tabú del esclarecimiento emocional nos permitirá conectar a fondo con los demás, entender que no estamos solos en esta lucha de supervivencia personal puede fortalecer nuestras conecciones emocionales y permitirnos ser más empáticos con otros, es por ello que permitirnos sensibilidad es permitirnos libertad de emoción y comprensión de la realidad que nos rodea.
Referencias
Seitz, A. (2 de mayo de 2023). Jefe de salud pública EE.UU.: La soledad es tan letal como fumar. Association Press News. Disponible en https://apnews.com/article/f91e54f7340145d0af3ce410eed1d81b
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Aura Almira
Tengo una pasión por el arte y la literatura, me gusta perseguir la justicia. Escribo con deseos de transmitir conciencia, busco explorar nuevas perspectivas y emociones, como también me gusta transmitir y recibir conocimiento. Me impulsa el compromiso con la defensa de los derechos humanos, utilizando mi voz y mis palabras, con creatividad para promover la equidad y el cambio positivo para el desarrollo de la sociedad.






