¨Dicen los sociólogos que los sicarios le piden a María Auxiliadora que no les vaya a fallar, que les afine la puntería cuando disparen y que les salga bien el negocio.”
Fernando Vallejo en La Virgen de los sicarios
¿De qué trata la obra?
La Virgen de los Sicarios es el nombre de una novela publicada en 1994 por el escritor colombiano Fernando Vallejo, en la cual el protagonista, Fernando, un intelectual de cincuenta años, regresa a Medellín después de 30 años. Al volver, se encuentra con un Medellín totalmente cambiado por la violencia que ha desatado el narcotráfico, muy alejado del Medellín de su niñez, que era pacífico y agradable.
El protagonista conoce en la casa de un viejo amigo a un sicario de 16 años llamado Alexis, con quien inicia una relación sentimental. A su lado vive todo el desenfreno de la violencia, el horror de ser perseguido por las bandas de sicarios rivales y la devoción por María Auxiliadora, de la cual son devotos todos los sicarios de Medellín.

Alexis muere a manos de los sicarios de una banda rival y al poco tiempo, Fernando conoce a otro joven sicario de nombre Wilmar, con quien comienza una relación sentimental. Al indagar un poco en la vida de su nueva pareja, Fernando descubre que Wilmar fue quien asesinó a Alexis.
Decidido a tomar venganza por la muerte de Alexis, Fernando se propone matar a Wilmar, pero cuando le apunta con un arma y le pregunta por qué mató a Alexis, argumenta que fue en venganza de su hermano, pues Alexis lo mató.
Fernando baja el arma y desiste de matarlo, pues se da cuenta de que el mundo de los sicarios es cíclico, matan y mueren por la vida arrebatada y que bien dice el dicho: quien a hierro mata, a hierro muere.

La novela se sitúa después de la muerte de Pablo Escobar, la cual no cambió el rumbo violento que había tomado la ciudad colombiana. Una falsa sensación de paz se sintió después de la muerte del temido narcotraficante, porque la guerra entre cárteles de droga no se fue con él, ni desapareció el sicariato tras su deceso. Otros capos ocuparon su lugar y la ciudad quedó bajo el fuego de la guerra de los carteles de droga, el terror y el miedo.
Según la periodista y comunicadora mexicana, Erika Torralba, “el autor utiliza la religión católica a manera de paradoja. Fernando Vallejo, antes de escribir la novela, se quedó sorprendido al observar la devoción de los sicarios.
“¿Cómo una virgen para los matones?”, expresó el autor. Y por esta razón, decidió plasmar la devoción a María Auxiliadora como una forma de paradoja, ya que los sicarios le rezan a la virgen no perder su puntería y que les vaya bien en su negocio de asesinar personas, a pesar de que uno de los diez mandamientos es: no matarás, una gran contradicción.

La novela explora temas como violencia, sicariato y las problemáticas que rodean a las juventudes de las comunas de Medellín. Es quizás una de las primeras novelas escritas por un autor colombiano en retratar de manera cruda y fría la violencia desmedida, la impunidad y el oscuro mundo de los sicarios, realizando una crítica a esta realidad social.
El autor colombiano Marco Palacios, del libro Violencia pública en Colombia, comenta:
“Fernando Vallejo (en su novela La Virgen de los sicarios) descifra la semántica y las pasiones del fenómeno, la violencia simbolizada que recorre a lo largo y ancho, de arriba abajo, la sociedad competitiva, fragmentaria y desigual que es Medellín.”

A la pantalla grande
En el año 2000 se realizó la adaptación cinematográfica de la novela de Vallejo, bajo la dirección de Barbet Schroeder, la producción de Margaret Ménégoz y un elenco colombiano compuesto por el actor de teatro German Jaramillo y por jóvenes nativos de Medellín. Anderson Ballesteros le dio vida a Alexis, el joven sicario y pareja sentimental del protagonista, mientras que Juan David Restrepo le dio vida a Wilmar, otro joven sicario que el protagonista conoce.
Tanto Ballesteros como Restrepo no contaban con experiencia actoral previa, pero el equipo de producción quería que jóvenes nativos de Medellín representaran los papeles de los sicarios. En vez de elegir a actores que quizá no estuvieran relacionados con la realidad social, seleccionaron a estos dos jóvenes que de alguna u otra manera, habían vivido la realidad social que plantea la película, dando como resultado una actuación mucho más genuina y natural.
Las grabaciones de la película se realizaron en Medellín. Según su director, Barbet Schroeder, el rodaje estuvo rodeado de la violencia característica de la ciudad. Había cierto temor al robo de las cámaras y temor por la seguridad del personal.
“Nuestro chofer fue alcanzado por dos motociclistas que tiraron en el coche una bola de papel con una nota que decía: Los PPS queremos al mono (rubio). El mono es decir el extranjero, soy yo. En Colombia recibir una nota de ese tipo equivale a una condena de muerte.”
Según Torralba,
“El relato fílmico nos muestra ese infierno descrito en la novela, pero en directo, mucho más frío que un melodrama, lo cual no da una fría realidad, como la que se plasma día a día en los textos periodísticos.”
Esta adaptación cinematográfica fue considerada una cruda representación de la realidad del Medellín violento de los años 90, además de ser una de las primeras películas en abordar el tema del sicariato y de la delincuencia juvenil en Colombia, causó grandes aplausos en los críticos del cine y fue premiada en el Festival de Venecia 2000, ganando el León de Oro, premio máximo otorgado a una película.
Sin embargo, también desató una fuerte controversia en Colombia al momento de su estreno en cines. Muchos sectores consideraron que la película se basaba en un mal estereotipo de los colombianos. Según una nota periodística de Caracol Radio, “El escritor y periodista colombiano Germán Santamaría, director de la Revista Diners, pidió sabotear y ojalá prohibir la exhibición de la producción, que calificó de siniestra y truculenta contra Medellín y contra todo lo colombiano.”
Medellín bajo fuego
La película La Virgen de los sicarios muestra un Medellín marcado por la violencia salvaje y con sicarios deambulando por sus calles, pero ¿qué tan apegada a la realidad es esta película? A continuación, un breve viaje a la realidad social de Medellín.
En la década de los años 70, Colombia ingresó al mundo de las drogas ilegales. Aunque su ingreso fue relativamente tarde en comparación con México, el país sudamericano rápidamente se convirtió en uno de los mayores productores de droga mundiales. Se desarrollan grandes carteles de droga, como el Cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar o el Cartel de Cali, liderado por los Rodríguez Orejuela.

El Cartel de Medellín libró una guerra contra acérrima contra sus competidores, el Cartel de Cali menciona Marco Palacios, autor de Violencia pública en Colombia que, “En la fase del establecimiento del entramado narcotraficante, surge una feroz competencia de poder, que suele desbordar los niveles óptimos de violencia.”
Esto fue exactamente lo que sucedió, al librarse la acérrima guerra entre carteles de droga, se desbordó la violencia y se dio paso a otros fenómenos como el sicariato.
El Cartel de Medellín necesitaba asesinos a sueldo que mataran a sus enemigos. Para lograr equipar su ejército de asesinos a sueldo, reclutaban a jóvenes de entre doce y trece años que vivían en las áreas marginales de Medellín, conocidas como las comunas, con la promesa de darles un trabajo que los sacara adelante, aprovechándose de la necesidad económica de los jóvenes. Una vez reclutados, eran iniciados en el oficio, matando indigentes, luego los entrenaban para ser asesinos acérrimos y los equipaban con armas y motocicletas de último modelo.
Según el museo colombiano Museo Casa de Memoria, en el año de 1991, “Medellín alcanzó la cifra de 6.809 personas asesinadas en un año, siendo catalogada como una de las ciudades más peligrosas del mundo.”
Con lo anterior, se puede concluir que la película buscaba retratar la terrible realidad en la que vivían. Recordemos que el arte se puede utilizar como medio de expresión para denunciar la realidad y para dar a conocer lo mucho que duele la violencia, así como el desinterés de las autoridades gubernamentales.

¿Y Guatemala?
Tanto la película, como el libro, fueron como un balde de agua fría, abordando problemas sociales que son el pan de cada día, pero de los cuales nadie quiere hablar. Guatemala no es la excepción. También experimentamos altos índices de violencia y diariamente se cometen asesinatos, robos, violaciones, secuestros, extorsiones, entre otros.
Por supuesto, la historia de Colombia y la historia de Guatemala son distintas y sus problemas sociales parten de distintos orígenes. Sin embargo, vale la pena preguntarnos: si una película como la Virgen de los sicarios hablara de la violencia guatemalteca, ¿qué haríamos? ¿Desviaríamos la mirada? ¿Repudiaríamos a la película? ¿Diríamos que la película es pura ficción, que no hay tal grado de violencia en el país? ¿O veríamos la realidad de muchas personas y lograríamos hacer una reflexión?
Bibliografía y Egrafía:
- EFE. (2000). Estrenan la polémica virgen de los sicarios. Radio Caracol.
- Museo Casa de la Memoria. (2024). Conoce la historia que atesora nuestro país, década de los 90. Sitio Web Museo Casa de la Memoria.
- Palacios. M. (2012). Violencia pública en Colombia, 1958-2010. (1 Edición) Colombia: Editorial Fondo de Cultura Económica.
- Sánchez. V y Tonkinson. L. (2020). La virgen de los sicarios: conciencia colectiva y sujeto no consciente. Cuadernos de Filosofía Latinoamericana. Vol. 42 N.º 124
- Torralba. E. (2004). La virgen de los sicarios, dos miradas, una oración: la violencia. [Tesis de Licenciatura en Periodismo y Comunicación Colectiva] Universidad Autónoma Nacional de México.
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Sue Estrada
Abogada y Notaria en ejercicio. Interés en temas relacionados al Derecho, Política, Filosofía, Teología y Literatura Universal.










