Pareciera más fácil volar sobre la Ciudad de Guatemala, que crear un proyecto para evitar que el usuario pase de tres a cuatro horas en el tránsito al día en un autobús, una motocicleta, un vehículo con música a todo volumen o un taxi colectivo (apretujado, por cierto).
Las canastas voladoras, o el “aerómetro” para los puristas, forman parte de un sistema de movilidad urbana que concibe a la ciudad y a sus habitantes lejos del suelo, pero lejos también de un verdadero modelo de transporte que privilegie la movilidad humana como un derecho y no como un privilegio. Este proyecto pretende trasladar a las personas de un extremo a otro de dos ciudades, pero ignora que los destinos son diversos, así como la urgencia del tiempo, que no permite priorizar grandes segmentos de población, ni estimar las horas pico, cuando la demanda de transporte es mayor.
De hecho, poco se habla de un verdadero modelo de transporte, solo se habla de proyectos aislados: una batería eléctrica con ruedas por aquí, un autobús pequeño por allá, u otra canasta voladora en otro lugar. Pero grandes proyectos de urbanismo, ninguno. Solo modelos que en muchos sitios han resultado un rotundo fracaso. Sin ir tan lejos, en una ciudad más pequeña que la nuestra, como El Salvador, ya hablan de metros, ciclovías, autobuses colectivos, y otros.
Mientras tanto, hemos avanzado poco en proyectos de movilidad y en lugar de mejorar, hemos retrocedido hacia una ciudad que no funciona; la metrópolis que se ha creado, hoy es un caos. Cabe aclarar que somos una población fácilmente adaptable ante condiciones que mejoren nuestra vida. ¿Qué pasaría si tan solo tuviéramos ciclovías seguras y bien diseñadas para que cientos de trabajadores se trasladaran en sus bicicletas, con la tranquilidad de saber que regresarían sin un rasguño?
Pues esto no es solo un sueño o algo poco probable; es una realidad que hemos vivido durante la pandemia, cuando retiraron los autobuses y hace un año, en medio de manifestaciones. Muchos decidimos tomar las calles con dos ruedas y un casco, un acto político para una ciudad dispuesta a defender la democracia sin perder lo más valioso: su libertad.
Ese mismo acto político que viví, resultó ser una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Me trasladé dos veces en mi bicicleta, dispuesto a llegar. Lo que normalmente tomaría una hora y trece minutos en un vehículo, se tornó en poco menos de 45 minutos, sin aliento pero con una sonrisa. Imaginando el Anillo Periférico como una ciclovía, una visión de bienestar que no tiene comparación con la idea de un cablebús que deja de lado las amplias aceras y ciclovías que necesitamos.
No digo que el proyecto de las “dichosas” canastas voladoras sea malo. Solo es poco ambicioso. Su intención no es aliviar el tránsito, sino crear una expectativa urbana, un “elefante blanco” sin etapas de mejora o evolución para una ciudad en crecimiento.
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¿Qué pasará si se construyen más edificios alrededor de esta vía principal? ¿El proyecto se expandirá con dos o tres líneas adicionales sobre las arterias de la ciudad? ¿O acaso alguien propondrá un modelo urbano realista que permita llegar a tiempo y con seguridad al otro lado de la ciudad?
Este proyecto no solo abre paso a la eliminación de restricciones de uso de suelo y espacio aéreo, sino que además carece de una planificación técnica profunda que analice un modelo de transporte multimodal, intermunicipal e intervehicular.
Espero que los “urbanistas” de ambos municipios aún puedan corregir y mejorar esta propuesta, logrando un proyecto que desafíe la precariedad del transporte metropolitano actual y no nos tengamos que someter a subir gradas para ver desde arriba el caos.
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Kevin Segura
Arquitecto, egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con estudios de postgrado en desarrollo urbano y territorio, doctorando en políticas públicas y docente de vocación.











1 comentario
Excelente y muy acertada opinión arquitecto, ojalá algún día ya no pensar en querer estar cerca del nivel de las grandes ciudades sino al menos anhelar acercarnos a países como El Salvador y sus propuestas al caos vehicular.