Los 7 fallos pandémicos

Desde la aparición del virus SARS-Cov-2 en territorio nacional en marzo de 2020. Los guatemaltecos fuimos obligados a abandonar diversas actividades cotidianas y adoptar medidas sanitarias capaces de mitigar los efectos de la pandemia del nuevo coronavirus. Desde el “home office” y las clases en línea, hasta el cierre de cines, discotecas y la cancelación de eventos sociales.

Desde la aparición del virus SARS-Cov-2 en territorio nacional en marzo de 2020. Los guatemaltecos fuimos obligados a abandonar diversas actividades cotidianas y adoptar medidas sanitarias capaces de mitigar los efectos de la pandemia del nuevo coronavirus. Desde el “home office” y las clases en línea, hasta el cierre de cines, discotecas y la cancelación de eventos sociales. 

Encierros en fines de semana, toques de queda, estados de calamidad, reducción de aforos, uso obligatorio de mascarillas y semáforos epidemiológicos de alerta. Estos son algunos ejemplos de lo que guatemaltecos y guatemaltecas hemos vivido desde su llegada.

Dos años después del primer caso positivo de COVID-19 en Guatemala, es oportuno reflexionar sobre una serie de errores cometidos por la poblacion guatemalteca y el Gobierno de Alejandro Giammattei durante lo que fue y sigue siendo la mayor emergencia sanitaria del mundo moderno.

El siguiente conteo no está ordenado por importancia o gravedad, todos han sido de la misma magnitud:

1. PERDIMOS CONTRA LA OTRA PANDEMIA: La infodemia

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, señaló el 15 de febrero de 2020 que a la lucha contra la COVID-19 se sumaba la lucha contra la “infodemia”.

García-Sansón et al. [citado por la Organización Mundial de la Salud] define a la infodemia como:

“Exceso de información (veraz o no) que dificulta que las personas accedan a aquella proveniente de fuentes fiables y obtenga orientaciones válidas en momentos en que se hace más necesario para la toma de decisiones…”

Ghebreyesus explicó en 2020 que este fenómeno se amplifica debido al incremento de acceso a dispositivos móviles, a Internet y el uso de redes sociales donde la información (verificada o no) se difunde cada vez más lejos y más rápido, tal como un virus.

Lee más acerca de la infodemia, aquí.

El Gobierno guatemalteco no fue capaz de brindar información de manera directa, entendible y sencilla. 

La infodemia mezcla información científica y técnica con rumores, datos inexactos o manipulados, falsos expertos y noticias falsas. Ello dificulta el racionamiento y el discernimiento para distinguir lo falso de lo verdadero. 

Un componente que se fortaleció fue la desinformación. La desinformación es contenido falso y descontextualizado. A causa del miedo, la incertidumbre y hasta el pánico, la combinación de exceso de información (infodemia) y la desinformación nos dieron los siguientes resultados:

Hubo (seguramente todavía hay) personas que niegan la existencia de la COVID-19. Ello generó teorías conspirativas como el término Plandemia. Una creencia sobre el nuevo orden mundial y su estrategia para reducir la población global.

Pie de foto: Plandemic es un documental de 26 minutos creado por el youtuber Mikki Willis, conocido por otros videos con teorías de conspiración. Fuente: Agencia Ocote

Mira aquí el artículo completo.

Tal vez un familiar, un amigo o hasta uno mismo acudió a los mercados y supermercados para abastecerse de ingredientes como: ajo, cebolla, jengibre, canela, limón, manzanilla, etc.

Todo para crear un té mágico que previene y cura el coronavirus, según un post de Facebook o un mensaje en WhatsApp.

Pie de foto: la agencia internacional de noticias AFP desmintió la preparación de infusiones que curaban el coronavirus. Fuente: AFP

Lee la verificación hecha por AFP por acá y la Agencia Ocote (medio guatemalteco).

También padecimos que muchas personas (incluso vos) comenzaron a comprar papel higiénico, productos no perecederos y medicamentos al azar (analgésicos, antibióticos, antihistamínicos…). Aún no entendemos por qué hicimos eso.

También, recordemos que hubo un desgaste en la salud mental de toda Guatemala. Veíamos a diario las cadenas nacionales por televisión o Internet para escuchar la cantidad de casos positivos y fallecidos.

La información pública y oficial se limitó a ser transmitida por las cadenas nacionales. Al inicio, todos los días, después, cada domingo y ahora, cada vez que hacen conferencias. 

Sin olvidar el lenguaje que utilizó Alejandro Giammattei para explicar el SARS-CoV-2 como una simple “gripona“.

Ante tal descuido, los guatemaltecos tuvimos las opciones siguientes:

2. GUATEMALA, LA TASA DE VACUNACIÓN MÁS BAJA DE LATAM

De acuerdo con una gráfica de la revista Nature, hasta el 1 de julio de 2022 Guatemala ha logrado un 35% de su población con dos dosis de vacuna. Un dato muy por debajo de la meta propuesta por la OMS.

Pie de foto: Gráfica que muestra el proceso de la vacunación en países latinoamericanos, siendo líder Cuba y en último lugar Guatemala. Fuente: Nature

El 6 de octubre de 2021, la OMS planteó la estrategia para la vacunación mundial del 70% antes del 30 de junio del 2022 en todos los países. Esto con tal de reactivar la economía y asegurar la salud de todos.

El Ministerio de Salud Pública de Guatemala informó que hasta el 5 de julio, la cobertura de vacunación se divide: 56% con primera dosis, 43% con segunda dosis, 21% primer refuerzo y 1.4% con el segundo refuerzo.

¿Cuáles son los razones del fracaso de la vacunación contra la COVID-19? Según Lucas Taylor ha sido por diversos motivos, pero uno de los más evidentes es la desconexión con las comunidades de pueblos originarios. 

A criterio del doctor Edwin Asturias, extitular de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (COPRECOVID), el fracaso de la vacunación se reduce a tres factores: 

Primero, el Gobierno Giammattei no consideró la diversidad étnica. Segundo, hubo errores para educar a la población respecto al virus, medidas sanitarias y la seguridad de las vacunas. Tercero, la poca apertura del MSPAS para escuchar las voces de expertos y especialistas ajenos al Estado.

El Estado tiene poca o nula credibilidad en algunas áreas del país, la pandemia COVID-19 incrementó tal sentimiento entre los guatemaltecos. 

Por ejemplo, el 4 de octubre de 2021, “Pobladores intentan linchar a enfermeros y destruyen vacunas contra el coronavirus en comunidad de Alta Verapaz

En el ánimo de simplificar la información, las autoridades no dieron detalles de las vacunas, asimismo, hubo poca publicidad próxima a las comunidades mayas y en su idioma materno. 

Ante el poco contenido en idiomas mayas, xinca y garífuna, la desinformación ocupó el lugar y se difundió a grandes pasos. 

El Gobierno culpó a líderes locales y religiosos de esparcir información incorrecta. No obstante, las autoridades no se acercaron de manera inmediata a dichos líderes de opinión. 

Te recomendamos “¿Quiénes son los más afectados por no tener vacunas?” 

Por último, no resulta productivo que cada vez que pueda el mandatario del país le recrimine a la población por no vacunarse. Aludiendo que sí hay vacunas, pero se desperdician porque los habitantes no se quieren vacunar.

3. INCAPACIDAD ESTRUCTURAL ANTE LA PANDEMIA

En 2020, el Congreso de la República aprobó diversos préstamos multimillonarios para atender la emergencia sanitaria COVID-19. Dos años después, podemos evidenciar que nos encontramos en peores condiciones, ya que no existió ningún desarrollo mobiliario para el sector salud. Al contrario, se sobrecarga los hospitales de referencia nacional Hospital General San Juan de Dios y Hospital Roosevelt. Estos tuvieron que crear ambientes dirigidos a los pacientes COVID-19, sobresaturado aún más el ya existente hacinamiento nosocomial.

No se desarrolló la infraestructura hospitalaria que permita ampliar la cobertura nacional. Pues los Hospitales Temporales deberán de desaparecer con el tiempo porque no cumplen las normativas oficiales para desarrollar la función nosocomial. 

Según datos proporcionados por el Sistema Informático de Gestión, el gasto para atender esta emergencia representa el 26% del presupuesto total del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de 2020 y 2021. El monto total asignado ha sido de Q. 448.19 millones, pero se ha hecho una reducción total de Q. 195.19 millones, representando 43.55% del presupuesto. La ejecución presupuestaria destinada a los Hospitales Temporales que atienden a pacientes con COVID-19 fue de Q.253 millones.

Los hospitales cubiertos por este presupuesto son:

Hospital Temporal Parque de la Industria: posee una asignación de Q. 136.2 millones, solo el  34.06% ha sido ejecutado. A pesar de disponer de un presupuesto tan amplio, este hospital ha presentado carencias en los insumos así como en el atraso de pagos al personal de salud que labora en el mismo.

Hospital Nacional Especializado de Villa Nueva: su presupuesto asignado es de Q. 27.06 millones. No obstante, solo Q. 1.14 millones han sido ejecutados, esto corresponde al 4.2% de su presupuesto.

La obligación de las autoridades es agilizar los procesos administrativos para fortalecer instituciones como el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, ya que los recursos económicos están disponibles para atender las necesidades de la población, Guatemala debe invertir en un sistema de salud capaz, que pueda dar respuesta a futuras crisis sanitarias de nivel nacional, regional e internacional.

No se puede construir un sistema de salud en medio de una crisis sanitaria.

4. FALTA DEL ESTADO DE DERECHO

Los gobiernos debían buscar maneras para contrarrestar  los efectos de la pandemia en sus territorios. Guatemala no fue la excepción y para eso se implementaron distintas medidas de precaución para evitar que los contagios aumenten. A pesar de las distintas medidas adoptadas, el Estado demostró que no tiene la capacidad de hacer respetar las leyes que él mismo emite.

Al inicio de la pandemia, las medidas dictadas por el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS), en conjunto con la Presidencia, eran respetadas por el pánico colectivo de contagiarse y no porque realmente tuvieran un respeto a las medidas preventivas. Sin embargo, conforme fue avanzando la pandemia dentro de la nación, fue evidente cómo gradualmente el Estado empezó a aflojar la seriedad o la intensidad con la que afrontaba las medidas de seguridad sanitarias.

Muchas discotecas y bares comenzaron a operar en la clandestinidad y las autoridades no se dieron abasto para localizar este tipo de faltas. 

Con el tiempo, una paulatina apertura de actividades como el regreso del transporte público trajo nuevas medidas como un aforo del 50% del límite total de una unidad. Esto ocasionó un aumento del pasaje debido a que los transportistas debían asegurar que ciertas medidas sanitarias estuvieran presentes dentro de cada unidad de transporte. Luego, la afluencia  fue importando cada vez menos, tanto que los buses se seguían llenando como cuando no había pandemia. Aunque con una diferencia, el precio del pasaje nunca bajó a su precio normal, a pesar de que ya no se respeta un aforo o los medidores de temperatura y los expendedores de gel se encuentren vacíos. 

Con el bono familia se esperaba que los hogares con bajo consumo de energía eléctrica tuvieran acceso a un subsidio por parte del Estado, esta iniciativa fue tan mal planificada que no tuvo delimitaciones concretas sobre quienes tendrían acceso al beneficio, permitiendo que negocios, locales y otros establecimientos pudieran acceder al subsidio sin ser parte de la población vulnerable, sin contar que dicho subsidio solo se entrego en tres ocasiones y cada vez menos personas tuvieron acceso. 

Ahora, en pleno auge de la quinta ola de contagios en el país, ni el MSPAS ni el ejecutivo se pueden coordinar o llegar a un acuerdo sobre si el uso de la mascarilla debe volver  a ser obligatoria en espacios abiertos, lo que denota la incapacidad de esta administración de estar al frente del Estado.

5. POLARIZACIÓN SOCIOPOLÍTICA

Guatemala consta de una población pluricultural, lo cual la enriquece en diversos ámbitos sociales, culturales, religiosos e ideológicos. En nuestro país afrontar una pandemia representó grandes retos para toda la sociedad. Desde adoptar las medidas sanitarias para la prevención y diseminación del virus, como el cumplir con las evidencias científicas que respaldan las políticas de salud pública.

Las medidas sanitarias han sido instrumento para segmentar la población en dos: los promotores y los detractores. Los primeros fueron quienes consideraron idóneas y correctas las medidas divulgadas por las autoridades, tomando en cuenta que muchas de ellas fueron tardías. El grupo de detractores fue quienes más impacto tuvieron respecto a un elemento: TRASMISIÓN. Este grupo fue quien clave para que la difusión del virus tuviera un crecimiento exponencial, las medidas de contención se vulneraron por completo. 

Se desarrollaron conflictos ideológicos por el actuar de ciertos grupos en la población. Pero políticamente… ¿Cómo podemos situar a los detractores y promotores de la pandemia?

Inicialmente, las medidas preventivas se centran en el máximo aislamiento debido a que los casos de contagio se tenían identificados y podrían mantenerse en un alcance estable para el Estado. Dentro de las medidas preventivas se incluyeron toques de queda que impedían la libre locomoción,   hecho que para algunos ciudadanos violaba el derecho a la movilidad que el mismo Estado debe garantizarles, para algunos el Estado debía de encargarse completamente del bienestar de la sociedad en todos sus ámbitos. 

Debido a algunas de las medidas adoptadas por el Estado, la economía se vio afectada, consecuente  a que la movilidad de la sociedad se encontraba paralizada, muy pocos sectores de la industria podían beneficiarse de la situación. 

Este contexto desencadenó olas de críticas debido a que gran parte de la población perdía sus empleos, mientras que otros podían seguir operando. Ello ocasionó el aumento de la desigualdad. En consecuencia, se fueron enfrentando aquellos quienes creían que el Estado estaba generando desigualdad y beneficiaba a las élites económicas,  mientras otros consideraban  que el Estado no estaba generando la suficiente apertura económica para evitar que la crisis que se avecinaba fuera más fácil de combatir.

6. CORRUPCIÓN ENDÉMICA

El Ejecutivo y el Congreso de la República promovieron una serie de leyes de urgencia nacional debido al contexto pandémico,  durante el auge de la pandemia se autorizaron varios préstamos para distintos fines como dos créditos que sumaban, Q. 3 mil 600 millones de los cuales Q. 1 mil 200 iban destinados al Ministerio de Salud, Q. 800 dedicados a atender específicamente a la crisis sanitaria generada por el COVID-19.

Se creó el Fondo para Atender el Impacto Económico en la Población con otros Q. 1 mil 500 millones, de los cuales, Q. 700 millones iban destinados específicamente al fortalecimiento y remodelación de la infraestructura de los hospitales frente a la crisis sanitaria, Se destinaron Q. 400 millones a la protección de mipymes, Q. 100 millones para el adulto mayor y otros Q. 100 millones destinados a la apertura de nuevos laboratorios que permitieran la detección de nuevas cepas de COVID.

Todos los préstamos se hicieron (según la administración de Giammattei) con el fin de poder ablandar los impactos de la pandemia, no obstante gran parte de esos fondos no llegaron a beneficiar a la población que necesitaba la asistencia Estatal, muchas mipymes no soportaron el impacto económico así como los hospitales nunca vieron una mejoría, incluso varios nosocomios tuvieron que anunciar su cierre de operaciones de manera parcial o total  debido a la falta de insumos o de espacio.   

El gobierno recibió por medio del programa COVAX varios cargamentos de vacunas donadas por parte de los países desarrollados, por su parte el gobierno decidió negociar con Moscú  varios millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V, porcentaje de estas vacunas llegaron a vencerse debido a la mal ejecución del Estado en su estrategia de vacunación, lo que represento para el Estado de Guatemala una perdida de US$ 39 millones 630 mil 440.

Estas pérdidas millonarias del Estado solo demuestran el poco interés de las autoridades de manejar la pandemia y ante la historia colectiva que se apoderó del país durante varios meses de la pandemia, solo permitió que nuestro mal endémico emergiera para apoderarse de la crisis en la cual estamos sumidos desde hace más de dos años.

7. DECISIONES SANITARIAS NO BASADAS EN CIENCIA

Pocos meses después de la aparición del brote inicial de COVID-19 en Wuhan (China), el nuevo coronavirus ya se encontraba haciendo estragos en una larga lista de países. Por lo que el 30 de enero de 2020 fue declarada como una emergencia sanitaria de importancia internacional y posteriormente como la “pandemia” que todos conocemos. Desde entonces gobiernos en todo el mundo han recurrido continuamente a la comunidad científica para obtener asesoría, información, tecnología y los conocimientos necesarios para combatir la crisis sanitaria provocada por del nuevo coronavirus y sus devastadoras consecuencias.

El gobierno de Alejandro Giammatei, por su parte, decidió confiar a su manera en el asesoramiento científico. Por lo que la población guatemalteca en repetidas ocasiones se vio sometida a las tensiones y diferencias de intereses existentes entre la comunidad científica y los formuladores de políticas públicas en el país.

Muestra de ello, es el Acuerdo ministerial 181-2020. Este establece que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) dotará de los recursos presupuestarios y financieros necesarios para la compra de KIT COVID-19 entre los cuales se incluye el popular medicamento Ivermectina (6 mg).

Acuerdo ministerial 181-2020. Fuente: Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social

Tal medicamento atenta contra la salud e integridad de los guatemaltecos y fue un total despropósito, ya que para entonces la Organización Mundial de la salud (OMS) como La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ya habían desaconsejado el uso de Ivermectina para tratar Covid-19 fuera de ensayos clínicos controlados

Lee el comunicado de prensa de la Organización Panamericana de la salud: Advertencia: Ivermectina no debe ser  utilizada para tratamiento de  COVID-19  

Tan contundente ha sido la postura de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) frente al uso de ivermectina para tratar COVID-19 que es posible encontrar en su cuenta oficial de instagram un post con la fotografía de un equino con la frase:  

“No eres un caballo. Basta con la Ivermectina. No está autorizado para tratar el COVID”.

Contra todo pronóstico y evidencia científica en mayo del año 2020, el presidente Alejandro Giammattei dijo durante un evento internacional televisado que la ivermectina podía sustituir a la vacuna si se toma preventivamente “provocando por alguna razón que el virus presente más dificultad para penetrar la célula haciendo más leve el contagio” dejando a Guatemala en un ridículo internacional sin precedentes.

Después  de  dos largos años, la Ivermectina continúa formando parte del kit para tratar COVID-19 en Guatemala. Medicamento por el cual se ha gastado una cifra mayor a los ocho millones de quetzales según el portal Guatecompras. Desaprovechando los recursos que pueden ser destinados a adquirir medicamentos que sí han mostrado ser eficaces para tratar la COVID-19 y perdiendo la oportunidad de evitar la muerte innecesaria de miles de guatemaltecos.

En general, se podría decir que la ciencia ha respondido bien a las necesidades de la actual pandemia. Sin embargo, los encargados de tomar decisiones y llevar a cabo las políticas públicas de salud son los que han decidido ignorar a la comunidad científica en diversas ocasiones. Como resultado, Guatemala es uno de los países que peor ha manejado la pandemia en América Latina y el mundo.

FINALMENTE

Por años, las y los guatemaltecos han padecido la falta de atención al sistema de salud a nivel nacional. Siempre ha escaseado infraestructura, insumos y recursos para cubrir esta necesidad. Sin embargo, la pandemia COVID-19 fue una oportunidad para fortalecer las instituciones de atención primaria y hospitalaria. 

No obstante, en nombre de la apertura económica y haciendo oídos sordos a la ciencia, las autoridades abandonaron a miles de habitantes que no tienen acceso a servicios de salud. Sin olvidar que la salud en el sector privado es un privilegio para unos cuantos. Los recursos económicos fueron administrados de manera dudosa. Hoy, el país desconfía más que nunca del Estado. 

Estos fallos son una crítica y una lección para que en próximas campañas electorales, los guatemaltecos exijamos a cualquier candidato a cargo público, políticas públicas fundamentadas en ciencia y no promesas vacías (pero populistas) que serán placebo para un pueblo que sufre.

7 comentarios
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