Los símbolos en la tradición textil guatemalteca: un acercamiento a su rescate y preservación

Guatemala tiene una tradición textil muy rica y diversa. Dependiendo de la comunidad, las figuras tejidas en los huipiles, paños, bufandas y demás prendas esconden un significado que se ha ido perdiendo conforme las generaciones que lo conocían han fallecido sin dejarlo documentado o transmitirlo a sus descendientes. Algunos tejedores nos hablaron sobre cómo continúan preservando las tradiciones textiles de sus comunidades y los desafíos a los que se enfrentan.

Reportaje elaborador por: Dereck Richman en colaboración con René Molina

Las comunidades indígenas han plasmado su historia y cultura a través de los textiles por varias generaciones, y las técnicas que los tejedores han aprendido de sus antepasados no solo mantienen viva la tradición, sino también son herramientas de emprendimiento y desarrollo económico, principalmente para las mujeres indígenas. Sin embargo, hay un aspecto de los textiles que a menudo pasa desapercibido y es la simbología que estos incluyen. 

Cada comunidad usa distintos símbolos en sus tejidos, estos incluyen distintas especies de animales, aves, plantas, al igual que objetos de uso cotidiano. Para entender esta simbología, hemos buscado testimonios de los mismos tejedores. El principio de este recorrido ocurre con Gladys Pérez, tejedora de San Sebastián, Retalhuleu, quien teje paños¹ usando técnicas y simbología características de la región, como los que se ven a continuación:

Pérez logra identificar cada una de las figuras que coloca en sus paños, estas incluyen muñecos, canastas, gansos, cascarones, venados, copas, entre otras. No obstante, desconoce el significado de muchas de ellas. Esto se debe a que aunque las técnicas del tejido han sido transmitidas de generación en generación, el origen y significado de las figuras se ha ido perdiendo al no ser preservado en ningún tipo de registro, ya que el arte textil se enseña por tradición oral. 

“La mera verdad, solo sabemos el nombre, pero el significado no, disculpe” indicó Pérez al preguntarle sobre la simbología de las figuras. Una de las más enigmáticas resulta ser el alacrán que se teje en los paños bordados o ceremoniales, sin embargo, su significado se desconoce.

Acercamiento de la figura de un alacrán; Foto por Siona Boutique
Acercamiento de la figura de un alacrán; Foto por Siona Boutique

El hecho de que se desconozca el significado de las figuras, incluso dentro de las mismas comunidades, representa un peligro para su preservación como mencionó Barbara Knoke de Arathoon, antropóloga e investigadora quien ha indagado sobre estos temas a profundidad en al menos 60 municipios a lo largo de su carrera con instituciones como el Museo Ixchel del Traje Indígena. 

“Nos encontramos con ese gran obstáculo, que ya se perdió la tradición oral de los significados cosmológicos, si es que los había, entonces en mi caso no he podido utilizar ninguna otra herramienta adicional, porque lo que he hecho son entrevistas”

También hay que ser cuidadosos a la hora de asignarle un significado a una figura, advirtió Knoke de Arathoon.

“Lo que pasa es que, por ejemplo, en la época precolombina, el venado tenía una gran importancia porque era un animal de caza. Entonces aparecía en rituales de caza, pero si la gente no se lo dice asociado a eso, no podemos inferir que ese es el significado para esas personas”

Acercamiento de la figura de un venadito
Acercamiento de la figura de un venadito

Especialmente en la costa sur del país, el trabajo de campo que se ha realizado es bastante limitado. El libro del Museo Ixchel, La indumentaria y el tejido mayas a través del tiempo, publicado en 1992, contiene un artículo escrito por Eugenia Sáenz de Tejada titulado El traje de la costa sur de Guatemala, donde incluso se menciona que la documentación etnográfica de esta región es mínima o inexistente, situación que no ha cambiado mucho en la actualidad.

El libro profundiza acerca del uso del traje en 10 municipios de Suchitepéquez y uno de Retalhuleu, mas no contiene significados de las figuras que se tejen en estas regiones. Un aspecto que cabe resaltar del texto acerca de los paños es el siguiente: «Las fuentes etnohistóricas mencionan el paño como una prenda masculina; sin embargo, hay evidencia de su uso generalizado por hombres y mujeres durante el siglo XX. Esto plantea dos posibilidades: que el paño haya sido usado por las mujeres pero no haya sido registrado en las fuentes o que su uso haya sido adoptado por las mujeres en épocas posteriores» (Saénz de Tejada, 1992, pág. 149)

A pesar de desconocer directamente su significado, el proceso creativo no se ve afectado, especialmente en lo que se refiere a comercializar los tejidos. Pérez trabaja conforme a los gustos de sus clientes y con base en ellos se seleccionan las figuras que se le ponen a los paños. 

El cliente le indica si solo quiere venados, por ejemplo, o si también se le añade alguna otra figura como copas. Un aspecto crucial es la selección de colores, “Conforme a los colores de las labores se buscan colores para que resalten las figuras”, indicó.

Entre las figuras más solicitadas de sus clientes destacan las muñecas, los venados y los pinos. También Pérez mencionó que cada tira de la labor incluye siete figuras diferentes y aclaró que la labor injertada obtiene su nombre debido a que trae figuras y colores diferentes, mientras que la labor sencilla consiste solo en una figura y un color, como se puede apreciar en los siguientes paños:

En la actualidad, la labor injertada se ha vuelto más popular que la labor sencilla, esto debido a las tendencias de la región, “Es lo que más se utiliza porque trae diferentes colores y figuras que combinan más con los cortes de aquí”, añadió Pérez. La importancia de estas técnicas radica principalmente en la habilidad de las tejedoras de no solo poder preservar las técnicas del tejido, sino también para tener una fuente de ingresos extras por medio de su propio trabajo y esfuerzo.

Cerca de San Sebastián, en el vecino departamento de Suchitepéquez, cada vez menos tejedoras mantienen viva la tradición textil de sus comunidades, y si bien han surgido nuevas tendencias y figuras, aún se conserva la esencia que caracteriza a su región.

Samayac y San Pablo Jocopilas, dos municipios que preservan la tradición textil de Suchitepéquez

En comunidades como Samayac, no solo se realizan paños, sino que también son famosos por sus bandas², que son de las prendas que más se venden en la región. Irma Yolanda Ortiz, tejedora y fabricante de chocolate samayaquera, explicó que en su comunidad los paños contienen 24 labores³. 

Los textiles pueden incluir distinta simbología siguiendo un patrón dentro de la labor. Algunas de las figuras más comunes son la muñeca, el ramo y el cascarón.

Irma Yolanda Ortiz

“Entre el ramito o la muñeca puede venir un guarda, una copa o puede ser un panal, o un perro, o puede ser una rosa. Ahí sí de lo que uno quiera la hechura”

Existe otro tipo de figuras anchas a las que se les llama cuaches, ya que hay una pareja de la misma figura dentro de la labor. Ahora bien, existen dos tipos de labores, la labor fina y la sencilla. “Le llamamos fina porque por el estilo del dibujo que tiene está bien presentable, digamos por el detalle que tiene”, explicó Ortiz. Una labor fina, por ende, contiene figuras mucho más detalladas y con mayor cuidado al detalle, mientras que una labor sencilla tiene figuras que presentan más imperfecciones.

Dada la precisión y técnica que requiere una labor fina, su precio es más elevado que el de una labor sencilla.

Irma Yolanda Ortiz

 “Para hacer el dibujo hay que marcarlo bien. No pueden tener ni un hilo más para arriba, ni para abajo, ya que sino se desfigura, entonces uno lo tiene que apretar de abajo e ir jalando”

Sin embargo, un aspecto en el que ambas labores coinciden es que con los colores hay una mayor libertad creativa que en otras comunidades. “El cliente escoge los colores porque es a su gusto, pero cuesta elegir los colores”, aclaró Ortiz, quien nos mostró un paño que estaba tejiendo, en el cual ella añadió morado, “Aquí me dijo mi mamá que el morado no quedó bien ahí, pero yo le decía que a mí me gustó”. 

Las combinaciones de colores también tienen sus propios nombres, por ejemplo, un paño de luto es negro, mientras que un paño de medio luto es aquel que tiene colores como el verde oscuro, el azul y el morado (este último relacionado con la Cuaresma y la Semana Santa) y no incluye colores vistosos como el rosado. “A mí me gusta el medio luto y el color de seda”, mencionó Ortiz,  “El color de seda le llamamos, tiene mandarino, amarillo, verde y rojo”.

Con respecto a los colores, Ortiz aclaró que el único detalle en el que ella sí interviene a la hora de hacer un paño es en la selección del orden de los colores, ya que de lo contrario, se corre el riesgo de que estos no resalten. “Si fuera amarillo, no lo voy a echar junto con otro amarillo. Ahí si compongo yo el color y escojo para que no quede verde con verde o celeste con celeste”.

Un aspecto en el que todos los paños coinciden, es en el color de la trama, que es el hilo que se entrelaza perpendicularmente con los hilos de la urdimbre. La trama es roja para evitar que destiña, ya que Ortiz mencionó que si se utiliza un hilo negro, este destiñe a la hora de lavarlo. Los distintos tipos de hilo que se pueden utilizar son el hilo mercerizado, la seda y la sedalina, entre otros.

Variedad de hilos que se utilizan para los tejidos
Variedad de hilos que se utilizan para los tejidos

En el ámbito comercial, si el cliente solicita figuras distintas de las tradicionales, incrementa el precio del paño, ya que Ortiz explicó que estas figuras son más difíciles de tejer y de amarrar para teñir. Un ejemplo de estas figuras es la copa.

Acercamiento de figura de doble copa. Foto por Torre Fuerte
Acercamiento de figura de doble copa. Foto por Torre Fuerte

La copa es una figura relativamente nueva y de moda, es por ello que aparece en los textiles de varias regiones, mas no tiene un significado específicamente atado a alguna cultura o comunidad en Guatemala. “Ya en estos diseños podemos asumir que no hay significado, ya que el significado lo tenemos que buscar en los diseños tradicionales” indicó Knoke de Arathoon.

En otras comunidades de Suchitepéquez como San Pablo Jocopilas, ya no se tejen paños, únicamente servilletas, las cuales tienen diseños coloridos, a menudo en zigzag, y que se tejen en varios tamaños para cubrir el pan o las tortillas.

Si bien la simbología de los tejidos ha adquirido, en la actualidad, un significado estético u ornamental, sujeto a los cambios de la moda, hay tejedores que buscan preservar su significado y transmitir los mensajes sobre sus culturas y tradiciones que estas figuras esconden. Uno de estos tejedores es Allan Soto Peinado, originario de San Antonio Las Flores, municipio de Chinautla, una comunidad kaqchikel. 

San Antonio Las Flores, Chinautla y la lucha de un tejedor por mantener vivos sus textiles

Soto teje distintos tipos de indumentaria como huipiles de diario, fajas tejidas o bordadas, servilletas, paños (su’t en kaqchikel) que usan las mujeres para cubrirse del sol o transportar objetos, así como gorros para bebé, los cuales indicó que a pesar de que ya no son tan comunes, son importantes para darle forma a las cabezas de los bebés y protegerlos del frío. Otras prendas más comerciales incluyen centros y caminos de mesa, portavasos e individuales.

Allan Soto Peinado tejiendo en un telar de cintura. Foto por Nancy Peinado
Allan Soto Peinado tejiendo en un telar de cintura. Foto por Nancy Peinado

Si bien algunas comunidades han ido evolucionando en técnicas, figuras y colores, Soto resaltó que en su comunidad estos se han mantenido estáticos, principalmente hablando del su’t, que en comunidades vecinas como San José Nacahuil, las tejedoras aún lo brocan y lo usan en casamientos, para taparse la cabeza cuando van a la iglesia o llevar flores al cementerio, por lo que ya le tienen un uso asignado a ese tipo de prenda, algo que ya no sucede en la comunidad de Soto.

“En el caso de mi comunidad, posiblemente también tuvo un uso propio, pero hasta ahí ya no supe”, indicó Soto, refiriéndose al uso del su’t. 

Allan Soto Peinado

“Cuando yo empecé a tejer ya solo había como dos o tres tejedoras y pues estas señoras ya no están, por lo que ha sido un proceso de investigación y un trabajo de campo bastante complejo, pero por lo menos se tiene algo todavía”.

En cierto modo, Soto ha tenido que rescatar casi desde cero la tradición textil de su comunidad, aunque es modesto con respecto a tomar mucho crédito; sin embargo, resaltó la importancia de manejar estos temas con el debido cuidado y atención:

“Hay que tener mucha seguridad, estar bien enterado e investigar para tener conclusiones y respuestas muy verídicas y no llegar a puntos de inventar o solo asumir que algo era así”.

Soto mencionó que solo dos abuelas en su comunidad aún usan la indumentaria y que de ellas, ya ninguna de las dos usa la faja tradicional bordada, por lo que este tipo de faja ha quedado en desuso. La preservación de las figuras y símbolos está intrínsecamente atada a los tejidos, y mientras menos personas los usan, la tradición comienza a morir conforme van falleciendo las generaciones. Es por ello que la labor de Soto radica en recobrar lo que se pueda de la casi extinta cultura textil de su comunidad.

Parte de la preservación de la cultura textil radica en las figuras que se brocan en los tejidos. Lo que diferencia cada una de estas figuras es la técnica que se utiliza. Por ejemplo, para las figuras geométricas (rombos, zigzag) se puede usar la técnica de brocado de una o dos caras, mientras que para las figuras zoomorfas y antropomorfas, que pueden representar animales, aves, o personas, se usa exclusivamente la técnica de dos caras, la cual no debe confundirse con la técnica de doble cara.

“En San Antonio Aguas Calientes sí está la técnica de doble cara que de los dos lados es igual. No tiene derecho ni revés”, aclaró Soto, “El brocado de dos caras se usa en figuras como el árbol de la vida o los chompipes muertos, y cuando se voltea se puede ver como el negativo del textil”.

Una de las prendas en las que más se utiliza la técnica de dos caras es el huipil ceremonial de San Pedro Sacatepéquez, departamento de Guatemala. Dado que los miembros de la comunidad de San Antonio Las Flores provenían de allí, muchas de sus figuras son muy parecidas o tienen significados similares a las de San Pedro. He aquí algunas de las figuras que más destacan dentro de su comunidad:

Xata’t / Xota’t (horcón)

Una de las prendas en las que más se utiliza la técnica de dos caras es el huipil ceremonial de San Pedro Sacatepéquez, departamento de Guatemala. Dado que los miembros de la comunidad de San Antonio Las Flores provenían de allí, muchas de sus figuras son muy parecidas o tienen significados similares a las de San Pedro. He aquí algunas de las figuras que más destacan dentro de su comunidad:

En algunas comunidades se teje una figura en forma de zigzag que se le llama Z o S dependiendo su dirección. Para la comunidad de Soto, independientemente de su dirección se llama xota’t, que en kaqchikel significa horcón. 

“En las casas de teja o de lámina, los horcones son aquellos parales que tienen como un tipo de horqueta y son los que sostienen los tendales y las partes del techo de la casa”, indicó Soto. El xota’t está rodeado de otras figuras que parecen cuadraditos, que debido a la técnica con la que se hacen, al final tienen forma de peine.

Jicha’n (peine fino) y k’ararey / K’araray (peine ordinario o de cerdas gruesas, separadas)

El jicha’n representa un peine de madera que se asemeja a los peines finos que se utilizan para remover los piojos, mientras que el k’ararey o k’araray representa los peines de cerdas gruesas.

Tzkon

Acercamiento del tzkon. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento del tzkon. Foto por Allan Soto Peinado

El término tzkon se usa para referirse a algo que se cocina o que se consume. Esta figura está representada con un rombo que posiblemente aluda a un tipo de olla. “Son como hipótesis mías por el tipo de figura y que se utilizaba para cocinar, pero nunca supimos la traducción propiamente”, aclaró Soto.

Kumätz kem (serpiente o culebra)

Esta figura representa a una serpiente y se teje exclusivamente en el área del hombro.

Ch’umil (estrella), xq’ane’l (gusano de elote) e imül (conejo)

Xq’ane’l significa gusano de elote en español y la figura es una especie de letra S enroscada. “Estos gusanos de elote regularmente rodean la figura del hombro”, agregó Soto. Hay otra figura que cumple esta misma función y tiene forma del signo numeral llamada ch’umil que significa estrella.

A diferencia de los paños de San Sebastián, Retalhuleu, en los cuales no hay un orden preestablecido de las figuras, en San Antonio Las Flores las prendas se confeccionan siguiendo un rígido patrón de diseños, en los que rara vez varía la posición de las figuras, aunque sí puede haber variaciones en el tamaño si el cliente lo solicita.

“Donde yo sí los dejo escoger es en el diseño del hombro”, agregó Soto, “Ahí sí les mando los diseños que tengo y pueden elegir, pero de ahí trato de mantener las reglas del huipil de mi comunidad”. Aunque hay algunas figuras que son de las más solicitadas por los clientes a la hora de encargar huipiles. Estas son la espina y la huella de perro.

K’ix kem (espina)

Acercamiento de la espina. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento de la espina. Foto por Allan Soto Peinado

Las espinas se representan como un tipo de zigzag. Soto describió esta figura como picos con subidas y bajadas y alrededor de estas van como que fueran chutillos (púas diminutas).

Pa raqän tz’i’ (huella de perro)

Acercamiento de la huella de perro. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento de la huella de perro. Foto por Allan Soto Peinado

Otra de las figuras que más le solicitan en los huipiles de San Antonio Las Flores actualmente es la huella de perro. A pesar que se asemeja a una flor o una rosa, Soto indicó que en su comunidad se refiere a lo que se encuentra en la pata del perro.

A continuación se muestran otras figuras que adornan los textiles de la comunidad San Antonio Las Flores:

Ati pi’y (chompipas)

Acercamiento de las chompipas. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento de las chompipas. Foto por Allan Soto Peinado

Las figuras de aves, especialmente chompipas también se utilizan en los huipiles de la comunidad. Soto aclaró que, a diferencia de otras comunidades, las aves siempre se representan con vida, y la forma de las chompipas es de las más fáciles de identificar.

Calvario kem

Acercamiento del calvario kem. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento del calvario kem. Foto por Allan Soto Peinado

A pesar que en San Antonio Las Flores hay reglas establecidas para las figuras que se deben incluir en los textiles, con los colores hay mayor flexibilidad. De acuerdo a Soto, las figuras que se tejen no poseen ninguna relación con los colores, ya que el color se fue manejando de acuerdo a las tendencias de la moda. El huipil original de San Antonio Las Flores era rojo, pero la última mujer que aún lo usaba falleció en el 2000. 

“En muchas comunidades el rojo fue el color principal, pero empezó a ser desplazado más o menos desde que mi abuela nació en los años 30. El rojo empezó a ser desplazado por el color tinta, que es un azul marino como el añil o el índigo. Un color hermoso de hilo tinta”. añadió Soto.

“Las personas seguían usando el hilo tinta, hasta que este bajó de calidad y empezó a desteñir. Mi abuela lavaba su huipil y salía en vastedad el color y el huipil quedaba grisón. Entonces los huipiles se volvían viejitos casi que en el momento. No de desgaste, pero sí en color”.

Una muestra de cómo el color tinta destiñe y da la apariencia de estar más desgastado de lo que realmente está. Foto por Allan Soto Peinado
Una muestra de cómo el color tinta destiñe y da la apariencia de estar más desgastado de lo que realmente está. Foto por Allan Soto Peinado

En muchas formas, el uso del color depende de la mano y el gusto de los tejedores. Soto contó una historia sobre cómo en un museo de Francia halló un textil de su bisabuela y pudo reconocerlo porque ella usaba un huipil rojo e intercalaba tres colores: celeste, verde y morado.

Huipil que se encuentra en el Museo del muelle Branly - Jacques Chirac en París. Foto de la exhibición en línea de la colección “Mayas, un tiempo sin fin” del Museo del muelle Branly - Jacques Chirac
Huipil que se encuentra en el Museo del muelle Branly - Jacques Chirac en París. Foto de la exhibición en línea de la colección “Mayas, un tiempo sin fin” del Museo del muelle Branly - Jacques Chirac

“Cuando vi ese huipil, dije, sí se parece, porque hasta el cuello, la figura, todo, incluso los coyotes de acá. Mi abuela casi fue una de las únicas que usaba coyotes en su huipil”, mencionó Soto.

Itiw / Utiw (coyote)

Acercamiento del coyote. Foto por Allan Soto Peinado
Acercamiento del coyote. Foto por Allan Soto Peinado

Aspectos como estos contribuyen a la originalidad y singularidad de cada una de las prendas. La mano del tejedor es un concepto el cual abarca todas las regiones y permite que cada artesano pueda dejar una marca propia en cada uno de sus textiles. 

Ahora bien, en otras comunidades como Palín, Escuintla el uso de colores y figuras ha ido evolucionando como veremos a continuación.

Una tejedora comalapense que moviliza la iniciativa textil en Palín, Escuintla

Gladis Roquel es una tejedora que nació en San Juan Comalapa, Chimaltenango, pero que ha vivido en Palín, Escuintla por los últimos 15 años, por lo que tiene conocimiento de las prendas de ambas regiones. Entre las prendas que teje se encuentran los huipiles, cortes, servilletas, paños y fajas para hombre y mujer.

Gladis Roquel en su taller de tejido en Palín
Gladis Roquel en su taller de tejido en Palín

En Palín hay tres tipos de huipiles según el material con el que se confeccionen y el grado de complejidad de los diseños: el fino, el intermedio y el sencillo; lo que los diferencia son las figuras que estos incluyen, la calidad del material y el tamaño.

 “Si hablamos de un huipil fino lleva cuatro figuras, mientras que un huipil intermedio se le colocan pájaros pequeños y el sencillo solo lleva unos ojitos y luego los pajaritos”, mencionó Roquel.

El huipil ceremonial palineco es de los más finos e incluye varias figuras. Aclaró que a estas se les conoce con diferentes nombres dentro de la comunidad, por lo que ella compartió los nombres por los que ella las conoce.

Entre las figuras que incluye el huipil ceremonial se encuentran los venados, los pavos, la copa o escoba y águilas bicéfalas. A lo largo del cuello y los hombros hay un águila bicéfala de mayor proporción, la cual Roquel indicó que se le conoce como marimba. “También pueden llevar estrellas o flores, y otras figuras llamadas palitos, pero pueden variar según lo que el cliente solicite”, añadió Roquel.

Los mosquitos son una figura bastante común en las prendas palinecas, Roquel indicó que también se les conoce como granos de maíz, pero que mosquitos es el nombre más común. Estas figuras a menudo se usan para rellenar el fondo de las prendas detrás de otras figuras como los perritos, las águilas bicéfalas o los pavos.

Un aspecto importante de resaltar sobre los mosquitos y las figuras en general, es que en las prendas masculinas, las figuras se tejen con una mayor separación que en las prendas femeninas, en las que los elementos van tejidos sin separación, lo cual, como resaltó Roquel, da la apariencia de que están “tupidos”.

Como se puede apreciar en varias de las prendas de Palín, el morado y el rojo son los colores predominantes, pero como dijo Roquel, estos funcionan como la base. “Estos son los colores tradicionales que siempre se han utilizado, aunque si se da cuenta los paños y las figuras también llevan otros colores. En algunas prendas, los mosquitos son las únicas figuras que son rojas y moradas, pero de ahí todas las figuras llevan otros colores”.

Hasta hace algunos años, el color de moda en los huipiles de Palín era el azulillo o celestial, una tonalidad de azul, la cual fue desplazada en favor de rescatar el tradicional blanco. “Hay un colegio bilingüe en Palín, el único que había, y hace unos seis años empezaron a pedir los huipiles blancos y de ahí a ahorita es muy raro que se trabaje el azulillo. Hubo ese rescate del blanco y ahora todo es blanco. De 10 huipiles, uno piden en celeste”, explicó.

El hilo que se utiliza principalmente para las bufandas, fajas y paños es el hilo Río. Roquel añadió que en los huipiles ha habido actualizaciones, por lo que ahora se utiliza no solo el hilo Río, sino también el hilo alemán, la seda y la sedalina. 

Un aspecto donde sí existe una gran variedad de color es en los pompones. La bufanda es la única prenda que tiene pompones y estos siempre son multicolor, sin importar cuál color predomine en la prenda. 

Una característica única de los huipiles palinecos es que son hechos en un solo lienzo, en contraste con los de Comalapa, que son de dos lienzos como se puede ver a continuación:

Un huipil de Comalapa tejido en dos lienzos por Gladis Roquel
Un huipil de Comalapa tejido en dos lienzos por Gladis Roquel

Algunos huipiles de Comalapa usan una técnica llamada marcador, que es cuando se cubre el huipil con una franja densamente brocada con coloridos motivos florales que pueden incluir animales y figuras humanas. Roquel mencionó que le llaman marcador porque la técnica involucra ir marcando uno a uno los hilos con los que se teje la figura.

Huipil de Comalapa con motivo de marcador tejido por Gladis Roquel
Huipil de Comalapa con motivo de marcador tejido por Gladis Roquel

Como se ha podido apreciar a lo largo de este reportaje, cada región cuenta con figuras, técnicas y estilos propios, lo cual enriquece la identidad y cosmogonía de cada comunidad. Sin embargo, en la actualidad se ha dado el fenómeno de que una comunidad adopta prendas y estilos de otras, por lo que gradualmente se va perdiendo la individualidad.

Ahora bien, la tecnología también ha traído consigo otro problema potencial para la creación y venta de textiles, y este es el sublimado o digitalización de los textiles.

El sublimado: una práctica que atenta contra el patrimonio textil guatemalteco

El sublimado es una técnica con la que se transfiere una imagen a una prenda de poliéster. En algunos casos, se usa con el fin de plagiar el diseño de un textil con el fin de comercializarlo, lo cual representa un robo intelectual, el cual viola los derechos de autor de los tejedores. Uno de los mayores problemas que representa la sublimación es que impacta negativamente el mercado para los artesanos, falsificando sus diseños por un precio mucho menor que el que cuestan normalmente.

Roquel rechaza abiertamente el sublimado y por medio de su convite y otras organizaciones, se ha manifestado en contra de esta práctica. “Han tomado 11 diseños, los digitalizaron y también los bordaron a máquina. Diseños propiamente de nosotros”, añadió.

La economía juega un papel importante en el hecho de que las personas busquen opciones más económicas y terminen adquiriendo un huipil sublimado. Roquel señaló que dependiendo del pueblo, un huipil sublimado puede costar entre Q30 y Q50. Aun así,  existen alternativas éticas con las que aún se puede apoyar a los tejedores sin incurrir en un gran gasto.

“Nosotros decimos con mi familia que al menos una vez al año nos tenemos que poner un huipil hecho a mano”, relató Roquel, “No necesariamente tiene que ser lleno, ni ser el huipil más fino. Los de Totonicapán, por ejemplo, son lisos y no necesariamente son sublimados”.

En uno de los aspectos más atroces de esta práctica, las personas que compran textiles con el fin de sublimarlos, incluso regatean con el artesano para no pagar el precio completo.

“Atentados le llamamos porque nos están comprando y de repente hasta nos pidieron rebaja y nos preguntan cuánto es lo menos. Platicando con una compañera dijimos que qué coraje porque cuánto nos costó elaborar ese huipil y después en las ventas en línea hay 200 trajes con el mismo diseño que nosotras elaboramos”, lamentó.

Desafortunadamente, no hay un recurso legal para frenar estos abusos, pero Roquel y otras organizaciones como la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez (AFEDES), han unido sus fuerzas para manifestar pacíficamente en contra de esta práctica a través de la música, la danza y la unión de mujeres, no solo de Palín, sino de varias de comunidades.

“Es para recordar que cada vez que copian nuestros diseños atentan, no solo con el trabajo de la indumentaria, sino el trabajo de muchos años de las tejedoras y que el que hayan digitalizado, sublimado no dignifica nuestro trabajo”, señaló Roquel, ya que con base en su experiencia, es un reto llevar a cabo iniciativas grupales en Palín, ya que no hay un consejo, lo cual ha dificultado la organización.

 “Al final es una responsabilidad estar al frente de un consejo. Yo no siendo de Palín he tomado varias responsabilidades, pero el tema organizativo es un poco difícil por los tiempos”, concluyó.

A pesar de estas dificultades con respecto al sublimado, Knoke de Arathoon añadió que los avances tecnológicos deben ser acogidos dentro de las comunidades e incluso algunas de ellas ya están haciendo uso de ellas. “Los cambios tecnológicos no se resumen solo en sublimado. En una investigación de campo que hicimos con la actual curadora del Museo Ixchel en Todos Santos Cuchumatán, se teje en telar de cintura, luego se manda a bordar a máquina y otros procesos muy tecnológicos a otras comunidades como Totonicapán y luego regresa y se venden en la comunidad, pero muy transformado, por lo que cuesta ya seguirle la pista a tanto cambio”, explicó.

Mantener viva la tradición textil es responsabilidad de todos

Mientras más avanza el tiempo, más lejano se vuelve el conocimiento sobre los textiles y las figuras, por lo que la responsabilidad de preservar la tradición recae sobre las nuevas generaciones, quienes deben mantener viva la técnica y el significado. El propósito de investigar sobre estos temas no es el de despertar la curiosidad de la comunidad ladina, que a menudo ve los textiles y las figuras sin darles mayor importancia, sino más bien crear conciencia sobre la importancia que esta tiene para Guatemala.

La tradición textil guatemalteca es sumamente diversa y para nada homogénea, lo cual dificulta su investigación y el poder llegar a una conclusión universal sobre su significado. El águila bicéfala, de uso amplio en la geografía textil del país, es un claro ejemplo de este fenómeno, ya que es una figura emblemática cuyo significado puede estar asociado originalmente a la familia Habsburgo, pero que también en comunidades como Chichicastenango, se le considera una deidad asociada con la dualidad del bien y el mal y que puede ver hacia adelante y hacia atrás.

Knoke de Arathoon resaltó muy bien las dificultades por las que atraviesan los antropólogos a la hora de investigar estos temas. “Lo complicado es que hay que investigar por comunidad. No se puede generalizar una región, o extrapolar el significado de una comunidad a otra, por más que los patrones de colores y figuras sean similares, porque lo que significa una cosa en un lugar, no necesariamente va a significar eso, o ya se perdió el significado, en otro”, concluyó.

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¹ Pieza cuadrangular que tiene distintos usos, entre éstos, cubrir la cabeza del sol o para ir a misa, guardar las compras, etc.

² Faja larga de distintas anchuras, usada por las embarazadas para sujetar el vientre, o por los hombres para proteger el estómago al levantar cargas, entre otros usos.

³ Madejas de hilo en las que se tiñen figuras mediante un proceso de anudado e inmersión en tintes.  En Guatemala a esta técnica se le conoce también como jaspe y en el resto del mundo como ikat.

Colaborador: René Molina

Aficionado a la Historia y amante de los textiles indígenas de Mesoamérica y en especial los de su natal Guatemala, cuyos caminos intenta recorrer en busca de la cultura vibrante que crean sus habitantes, lejos de los clichés del turismo comercial.

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