Mi problema con: la iglesia

Ojalá los católicos, evangélicos y demás protestantes en Guatemala se parecieran más al Jesús que predican con acciones para combatir la discriminación, la ignorancia, el miedo y el rechazo. Este artículo no pretende ofender, pero si criticar sin censura las incongruencias de la iglesia.

“Mi problema con” es una serie de textos y opiniones no tan populares para criticar algunos tópicos que son considerados, aun en 2026, como tabú en la sociedad guatemalteca. 

El primero de ellos: la iglesia. Todavía para la mayoría de los guatemaltecos el país es considerado como cristiano, ya que la creencia de que Jesús es o fue el hijo de Dios es al día de hoy, la más aceptada. 

A pesar de compartir el punto neurálgico de la religión, existen barreras, discriminación, segregaciones y hasta violencia entre distintas facciones, sean estas subdivisiones de la misma corriente. 

Las principales manifestaciones cristianas en Guatemala son el catolicismo y el protestantismo, este último más asociado al movimiento evangélico pentecostal, aunque no es el único con presencia en la nación. 

El Instituto Guatemalteco de Turismo efectuó el primer congreso de turismo religioso y cultural en octubre de 2024. Foto: Liberal GT

Por tanto, es impreciso considerar a todos los protestantes o no católicos como evangélicos. Así como no existen únicamente los católicos apostólicos romanos, ya que hay católicos ortodoxos, solo por nombrar un ejemplo. Además, el catolicismo en Guatemala tiene sus particularidades por el sincretismo con creencias prehispánicas latentes en el siglo XXI. 

Tampoco hay que olvidar que en el marco jurídico y político se aclara que el Estado de Guatemala es laico y existe el derecho de culto. Es decir, se permite profesar cualquier creencia y que la misma no debería guiar o influir en el orden constitucional. Aunque en la práctica esto último no se aplica con rigor, sino con una exagerada flexibilidad y manipulación. 

Cuántas veces los guatemaltecos hemos vivido cómo los politiqueros de turno utilizan la religión y el nombre de un dios para justificar sus acciones y hasta autoproclamarse como dueños de la verdad y emisores de justicia y prosperidad.

Pese a que este artículo no pretende ofender, es posible que cause incomodidad y malestar. 

A continuación, se presenta una lista de incongruencias y problemas de la religión.

La iglesia es más conocida por lo que está en contra y poco por lo que propone

Sin precisar en alguna denominación o sector, pero la iglesia en Guatemala es más reconocida por aquello que rechaza, condena o teme. Sin aparecer eso que sí acepta, ama y propone. 

Católicos y evangélicos rechazan la violencia, pero permiten la censura, la discriminación, el rumor. Los más radicales aborrecen los tatuajes, los preservativos, las perforaciones, el aborto, el sexo por placer, la eutanasia, la masturbación, el alcohol y las drogas. 

Esto no es una apología o invitación para que las acepten, sino para iniciar una acción, más allá de discursos de separación, abstinencia, dogmatismo y aislamiento. 

Algunos lo llevan a un extremo absurdo que se ha normalizado, edificando colegios, universidades, revistas, música y hasta medios de comunicación para contenido exclusivo para sus mismos feligreses. 

¿A quién pretenden captar? ¿No es acaso semejante a pescar en un acuario? No existen los canales de televisión “cristianos”, tampoco las emisoras de radio “cristiana”, ni la música “cristianas”, ya que el Dios al que dicen adorar no los mandó a hacer ninguna de esas cosas, ni dejó morir a Jesús por eso. Podrá estar hecho por creyentes, pero solo sirve para caja de resonancia. 

Foto: Canal 27

Si se desea ser estricto con lo que dice la Biblia, entonces se debería recordar qué dice

Mateo 7: 1 - 2

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir”.

Aunque el siguiente texto es más explícito con juzgar a los demás, antes de reflexionar sobre los propios errores. 

Mateo 7: 3 - 5

“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: ‘Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?’”.

Siguiendo con los temas a los que la iglesia se opone, también está incluida la pobreza, la desnutrición, las violaciones y abusos; no obstante, se habla poco o se nota menos el esfuerzo por combatirlos. 

¿Cuánto se podría invertir a favor de programas de educación sexual, alfabetización, alimentos, cultura de denuncia, así como en arte y deporte? Si tan solo un porcentaje de lo recaudado en las procesiones de Semana Santa o los congresos o conciertos organizados por evangélicos se destinara para un bien mayor. 

No se descarta que haya órdenes, parroquias y misiones evangélicas que apoyan a huérfanos, adultos mayores, comedores sociales o comunidades pobres. Sin embargo, no es una obra masiva o que se eduque de forma general como dogma. Parece más una semilla en un granero de avaricia y enriquecimiento.

Foto: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Mateo 25: 35 - 36

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui fontanero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.

Una felicitación sincera para aquellas personas que entregan alimentos afuera de la emergencia de los hospitales, apoyan asilos y hospicios; así como invierten su tiempo para educar a alguien más sin esperar un beneficio a cambio.

Los cristianos son los únicos que matan y maltratan a uno de los suyos, antes de mostrar compasión ante el error y el fracaso

Uno de los problemas de la iglesia es la hipocresía y la incongruencia. La iglesia debería ser un hospital del alma, ya que todos, y sin excepción alguna, los que asisten son imperfectos. A pesar de ello, algunos los consideran museos para ver figuras impolutas. 

Algunos que dicen tener problemas con Dios, es más seguro que se refieren en gran parte a cómo actúan sus seguidores. 

Bajo la lógica de la iglesia como museo, se justifica y hasta se celebra la ausencia de alcohólicos, drogadictos, divorciados, adúlteros, promiscuos, prostitutas, ladrones y hasta asesinos. Por lo contrario, todo aquel que pisa un templo es alguien que está en recuperación porque ha fallado, no solo por comisión, sino de palabra, pensamiento u omisión. 

La Capilla Sixtina alberga a unas 200 personas en misas o hasta a 20 mil de los alrededor de 25 mil visitantes que llegan a diario, cinco millones al año. Foto: Getty Images / BBC

Solo los humanos hacemos la clasificación de aquello que los cristianos llaman “pecado”, pero Jesús nunca puso los errores en niveles o categorías entre menores o capitales. Desear a una persona con pareja es tan malo como llevarlo a cabo, según los parámetros determinados por el Maestro. 

Pues no parece ni un hospital ni un museo la iglesia, más bien, “ustedes la han convertido en ‘cueva de ladrones”. 

Foto: Catholic Link

El negocio de la iglesia

Mi problema con la iglesia es la visión empresarial con el “Evangelio de la Prosperidad”, donde los feligreses esperan escuchar un sermón para tener una vida llena de riquezas y abundancia, mientras se permite lucrar con la fe. 

Ya sea en actividades que únicamente buscan beneficiar a unos pocos, mejorar la fachadas del lugar o montar un descarado negocio. Esto es notable con la venta de turnos o los “congresos” de empoderamiento de los pentecostales más liberales. 

Juan 16:33

“En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Por tanto, los cristianos no fueron llamados a ser millonarios. No es que su dios esté en contra de las riquezas, pero medio cumplir con los actos protocolarios para recibir una recompensa rompe la lógica de la misma creencia. 

No se trata que los evangélicos que entregan el diezmos sean más bendecidos que aquellos que no lo dan.

Foto: Casa de Dios

No son más benditos aquellos que encienden una vela cada vez que llegan a la parroquia de su comunidad. Así no opera Dios, pero se prefieren supersticiones que hacer un sacrificio real para tener una relación auténtica. 

Jesús como migrante, palestino, judío y pobre

En Guatemala, la mayoría acepta la idea de Jesús como el Mesías, pero a pesar que este fue migrante y refugiado, acá es común señalar a venezolanos, hondureños, nicaragüenses y otros extranjeros que rondan la ciudad de Guatemala y otros municipios. A veces, se les acusa de robar y se les discrimina. 

Desde hace muchos años, los guatemaltecos nos resignamos a que las autoridades locales o gubernamentales aborden el tema de la migración irregular proveniente del Caribe, América Central y Sur.

Conoce más del tema: Video: Atrapados

Escasas son las organizaciones que reciben a refugiados y extranjeros, menor es la cantidad de aquellas asociaciones cristianas. Pese a que Cristo fue refugiado en Egipto y cruzó fronteras como parte de su misión. 

Una crítica frontal contra los evangélicos pentecostales es su obsesión con el Estado de Israel y su nula comprensión con la Nación de Israel de la Biblia, ya que ambos pueblos guardan alguna relación, pero no son lo mismo.

Foto: AFP / BBC

Hábito de adorar personalidades antes que a Dios

Mi problema con la iglesia es el fanatismo y culto a personalidades, así como a personajes con adjetivos cuasi divinos. 

Entre los evangélicos pentecostales es casi una norma la admiración al líder espiritual, pastor, apóstol o como sea que se haga llamar (algunos se jactan de ser obispos o embajadores, sin algún respaldo más allá de su propia palabra). 

Los asistentes pierden su tiempo en celebrar cumpleaños y aceptar de forma dogmática cuando la administración de la congregación se hereda por línea sanguínea; no por capacidad o experiencia, en su lugar, vale más el apellido.

En cambio, los católicos exaltan sin prudencia o lógica a santos o ángeles como intercesores o hacedores de milagros, evadiendo su petición a Dios y prefiriendo levantar altares a otros que no sean a su dios. 

Recientemente, el Vaticano informó sobre una resolución teológica sobre la Virgen María. Como resultado de la discusión, se definió que María no es corredentora u otorgadora de gracia.

El anterior punto es más notable con la celebración a San Judas Tadeo, a la Virgen del Rosario y la Virgen de Guadalupe. Tales días, miles de fieles visitan las iglesias con ofrendas florales y velas.

Dentro del clero y feligreses existe la crítica por la comparación con la olvidada festividad del Domingo de Resurrección. Destacando el “olvidado” porque a diferencia del Viernes Santo, día que se conmemora la muerte de Jesús, el día de alegría es menos concurrido en las calles y templos. 

Los cristianos y la Biblia

Mi problema con la iglesia es el uso arbitrario de la Biblia. Entre evangélicos y protestantes es normal portarla bajo el brazo el domingo, aprender versículos y leerla de vez en cuando. Sin embargo, es irónico que si un alto porcentaje de guatemaltecos reconoce el cristianismo como su creencia, entonces haya tanta violencia, delincuencia y perversión. 

Una conclusión rápida sería que el mensaje de la Biblia no se entendió y fue más una lectura superficial como aquella que haces cuando lees los ingredientes del jabón en un baño. 

De balde son los tratados repartidos o los mensajes bíblicos enviados por WhatsApp si lo que dice ese libro parece que nadie lo practica. 

Asimismo, es una rareza ver católicos que leen la Biblia después de haber cumplido con la primera comunión y confirmación. Escuchar la liturgia sin nulo conocimiento bíblico, pese a nacer y crecer en el catolicismo, es equivalente a ser calentadores de asiento de por vida. También, los condena a aceptar sin resistencia lo que sea que diga la persona que tiene el micrófono. 

Adiós neuronas, hola ignorancia

Mi problema con la iglesia es la nula existencia del pensamiento crítico y aprendizaje. Se reciben sermones durante un par de horas sin ningún cuestionamiento o reflexión. 

Se memorizan frases y se sale a repetirlas sin entender el contexto y connotación del mismo. 

Lentos y perezosos de mente que permiten y dan la obligación de “hacer iglesia” a los sacerdotes, monjas, obispos, pastores, apóstoles, arzobispos, etcétera. 

“Hacer iglesia” no se trata de llenar una butaca, sino de congregarse para discutir, reflexionar, confesar y proponer. Si tan solo los cristianos amaran al prójimo y amaran a su Dios como repiten que lo hacen. 

Si tan solo su euforia por la Semana Santa, los ángeles y los santos, o la actividad de la semana, sea igual en vivir lo que dice su Biblia. Mi problema con la iglesia es su transformación en un club social y un espectáculo efímero.

Mi problema con la iglesia son los predicadores de buses y calles, quienes podrían tener buenas intenciones, pero se vuelven guías turísticos del infierno y el Apocalipsis porque solo repiten versículos arbitrarios de condenación y rechazo a todo aquello que a ellos no les gusta. 

Ojalá los evangélicos en Guatemala salgan de su burbuja de cuatro paredes y vivan la Biblia que predican, aceptando a todos sin tratar de venderles “la Salvación” como si fuese un infomercial. 

Ojalá los católicos recuerden qué aprendieron en el Catecismo y recuerden amar a su prójimo, incluido a los evangélicos y todo aquel que no piense igual. 

Ojalá los católicos y evangélicos de Guatemala se parezcan más a Jesús, por sus acciones y su amor. 

Es cómico y trágico que la frase “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”, no está en la Biblia ni la dijo un santo ni tampoco un cristiano, en su lugar, es una reformulación de las palabras de Mahatma Gandhi:

 “Odia el pecado, no al pecador”. 



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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad de su autor. Revista Telégrafo firme con su compromiso de promover el pensamiento crítico y libertad de expresión en la sociedad guatemalteca, brinda espacios abiertos, auténticos y sin filtros para que personas de distintos sectores de la sociedad puedan expresarse, sin embargo, la publicación de este artículo no supone que el medio valide su argumentación o la verdad de sus conclusiones.
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